Adelante, chicos rudos, traten de lidiar con los cólicos menstruales

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Un hombre en un centro comercial en Cochín, India, usa un simulador de cólicos menstruales. (Cup of Life vía The New York Times)
Un hombre en un centro comercial en Cochín, India, usa un simulador de cólicos menstruales. (Cup of Life vía The New York Times)

NUEVA DELHI — Faheem Rahman tensó su estómago y se dobló del dolor. Cuando, tras un par de minutos, ya no pudo soportar más, chilló, lanzando su cabeza hacia atrás.

Rahman, un restaurador de 26 años en el estado indio sureño de Kerala, no entendió bien en qué se estaba metiendo cuando accedió a que le sujetaran cables con pinzas debajo del ombligo. Pero ahora conoce, al menos un poco, el dolor que su madre y sus hermanas toleran todos los meses cuando les viene el periodo.

“Fue una experiencia horrible”, dijo Rahman. “No podía concentrarme en nada a mi alrededor mientras sentía los cólicos”.

La simulación fue parte de una nueva campaña que busca acabar con los tabús que han perdurado desde hace mucho en torno a la menstruación en la India y crear conciencia sobre productos higiénicos más eficaces que pueden brindar una mejor protección a la salud de las mujeres.

En muchas familias indias, las mujeres, jóvenes y mayores, tienen prohibido entrar a la cocina cuando están menstruando o, en algunas comunidades, son exiliadas a “chozas de menstruación” con tejados agujerados y sin inodoros. En un templo en Kerala, la tradición les prohíbe la entrada a todas las mujeres en edad reproductiva, lo cual propició una intervención del máximo tribunal del país y la oposición violenta de grupos de derecha.

Este tipo de estigmas han provocado que los indios, sobre todo los hombres, estén muy poco informados sobre la menstruación.

Y según un informe gubernamental de 2015-2016, en un país con una de las poblaciones jóvenes más grandes del mundo, más de la mitad de las mujeres y niñas de entre 15 y 24 años de edad seguían usando paños de tela durante sus periodos, por lo que se exponían a posibles infecciones.

Una instalación de arte en un festival organizado en Cochín, India, pensada para desmitificar la menstruación, incluye una copa menstrual. (Cup of Life vía The New York Times)
Una instalación de arte en un festival organizado en Cochín, India, pensada para desmitificar la menstruación, incluye una copa menstrual. (Cup of Life vía The New York Times)

La campaña activa en el distrito de Ernakulam en Kerala, llamada Cup of Life (la copa de la vida), motiva a las mujeres a usar copas menstruales en lugar de paños o compresas sanitarias. Estos pequeños dispositivos, hechos de goma de látex o silicona, son rentables y reutilizables, por lo que resuelven el problema de desechos que crean otros productos.

Los organizadores también tienen la esperanza de que la campaña ayude a iniciar una conversación sobre cómo la menstruación no significa que una mujer esté “sucia”; sobre cómo no hay necesidad de sentir vergüenza por los cólicos menstruales de cada mes ni de ocultárselos a los familiares; y, hablando de vergüenza, sobre cómo la virginidad es un constructo social dañino.

Akhil Manuel, miembro de la asociación de médicos en la ciudad costera de Cochín, relató que hace un par de años se le ocurrió la idea de promocionar las copas menstruales como un método higiénico y ecológico. Pero no bastaba con señalar sus ventajas, puntualizó.

“También se tienen que romper los tabús sociales”, aseguró, “normalizar las conversaciones sociales sobre la virginidad y la menstruación en una sociedad conservadora como la nuestra, de modo que las niñas no sean consideradas “intocables” cuando están menstruando”.

En una iniciativa conjunta de la Asociación Médica India y los miembros locales del Parlamento, 1000 hombres y mujeres fueron capacitados para difundir información sobre las copas menstruales. Un grupo de mujeres, desde muy jóvenes a muy mayores, se dispersaron en vagones de metro por todo Ernakulam para hablar con la gente acerca de la menstruación.

Para acercar a los hombres a esta conversación, Sandra Sunny, una aspirante a abogada en Cochín, diseñó el concepto de #sienteeldolor para la campaña. Narró que un médico colega le sugirió usar herramientas de fisioterapia para simular los cólicos en los hombres. Una corriente eléctrica pasa por el simulador, que al principio se siente como una vibración. A medida que sube la intensidad en la máquina, lo mismo sucede con la intensidad de los “cólicos”.

“Vi varios videos en YouTube donde se utilizaba el mismo método en hombres en el extranjero”, comentó Sunny. “Pensé: ‘¿Por qué no podemos hacer lo mismo aquí?’”.

Cuando la campaña se extendió de centros comerciales elegantes a universidades, surgieron videos en redes sociales que mostraban a hombres gritando de dolor mientras estaban conectados al simulador. A las mujeres les daba risa.

Para crear más conciencia, Sunny también ayudó a montar una instalación de arte, con una versión de “La creación de Adán” de Miguel Ángel en la que una mano sostiene una copa menstrual.

En un solo día de esta semana, se distribuyeron 100.000 copas de forma gratuita en Ernakulam. En un distrito con una población de 900.000 a 1,2 millones de mujeres que menstrúan, esto es un comienzo, afirmó Manuel.

La campaña pretende hacer labor de seguimiento en los próximos cuatro meses para garantizar el éxito de las copas. Además de ayudar a prevenir infecciones, las copas son más favorables para el medioambiente que las compresas sanitarias, pues su ciclo de vida útil es de hasta 10 años.

Manuel afirmó que vislumbró la promesa del proyecto cuando un muchacho tomó unas copas para llevarlas a casa, y dijo que eran el “mejor regalo que podría darle a su madre”.

Rahman, el restaurador, dijo ser un hombre nuevo tras un solo encuentro con el simulador.

“Respeto mucho más a mi madre y a mis hermanas”, concluyó. “Es difícil para ellas, ahora lo sé”.

© 2022 The New York Times Company