Celebran en El Salvador el reconocimiento de martirio del cura Rutilio Grande

Agencia EFE

San Salvador, 22 feb (EFE).- La Iglesia católica de El Salvador y sus feligreses celebraron este sábado la noticia de que el padre Rutilio Grande, asesinado en 1977 por los escuadrones de la muerte, fue reconocido como "mártir" por la Congregación para la Causa de los Santos, por lo que podrá ser proclamado beato.

"Este es un día especial y de fiesta en el cielo y en la tierra. Es el día en el que el papa Francisco ha firmado el decreto de aprobación de beatificación de nuestro hermano (Rutilio Grande)", dijo el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, durante un acto religioso celebrado en la Catedral Metropolitana de San Salvador.

El arzobispo, quien fue acompañado por el cardenal, Gregorio Rosa Chávez, y el nuncio apostólico, Santo Rocco Gangemi, señaló que "el anuncio nos llena de gozo" e indicó que "el hecho es un acto de justicia".

Los fieles católicos que participaron en la actividad portaron fotografías y artículos alusivos al padre Grande, quien fue asesinado años antes del estallido de la guerra civil salvadoreña (1980-1992).

El Gobierno de El Salvador también celebró la noticia y señaló que es un acontecimiento "importante para El Salvador, la Iglesia católica, su feligresía y toda la población".

"La decisión de la Santa Sede de proclamarlo (a Rutilio Grande) mártir y posible beato nos demuestra que este paso es muy significativo para la sociedad, la paz y la tranquilidad de nuestro país a través de la fe y los valores que profesaba el padre Grande, una persona contemporánea a san Óscar Arnulfo Romero", manifestó el Ejecutivo en un comunicado.

El que será nuevo beato salvadoreño nació el 5 de julio de 1928 en El Paisnal, y fue un sacerdote jesuita que se identificó con la población excluida.

La declaración del "martirio" es decisiva para la beatificación, ya que entonces no es necesario reconocer un milagro como en el resto de procesos.

Junto con Rutilio Grande también serán beatificados las dos personas que fallecieron con él en una emboscada, Manuel Solórzano, de 72 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 17, cuando se dirigían a celebrar la eucaristía y fueron tiroteados en el vehículo donde se desplazaban.

Este jesuita, conocido como "padre Tilo", era párroco en la localidad de Aguilares, 32 kilómetros al norte de San Salvador, y mantenía una amistad con el arzobispo Romero, también asesinado en 1980, mientras oficiaba una misa.

Romero fue consagrado arzobispo de San Salvador en febrero de 1977 y tres semanas después fue asesinado Grande, hecho que le llevó al inicio de una larga cadena de denuncias de graves violaciones de los derechos e injusticias sociales hasta le mató un escuadrón de la muerte.

El padre Grande fue asesinado en un lugar conocido como Las Tres Cruces, ubicado en el municipio de El Paisnal y que se ha convertido en un lugar de peregrinación para los fieles.

El papa Francisco había asegurado en octubre de 2015 que Grande y Romero, que fue declarado santo el 14 de octubre de 2018, era "un tesoro y una fundada esperanza para la Iglesia y para la sociedad salvadoreña".

A principios de 2019 durante su viaje a Panamá, el papa ya adelantó a un grupo de jesuitas que el proceso de beatificación procedía "muy bien".

"Yo a Rutilio lo quiero mucho. En la entrada de mi cuarto tengo un marco que contiene un pedazo de tela ensangrentada de (Óscar) Romero y los apuntes de una catequesis de Rutilio", reveló el papa en este encuentro.

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