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Catalina enfrenta una batalla personal en el ojo público

LONDRES (AP) — Una de las mujeres más famosas, fotografiadas y comentadas del mundo liba una batalla muy personal en la mira del ojo público.

Catalina, la princesa de Gales, reveló el viernes que recibe tratamiento para una forma no especificada de cáncer.

La revelación fue acompañada de una petición por “tiempo, espacio y privacidad mientras completo mi tratamiento” y fue en parte un intento por sofocar la ola de rumores y conjeturas que se ha generado desde que el palacio anunció en enero que Catalina, de 42 años y conocida popularmente como Kate Middleton, se había sometido a una cirugía abdominal y estaría fuera de la vista durante varios meses.

Las esperanzas de palacio de que la dejaran en paz para convalecer se desvanecieron.

La admisión de que la princesa alteró una fotografía oficial de la familia, con la que planeaba transmitir el mensaje de que estaba bien, sólo empeoró las cosas.

Fue un raro paso en falso para la princesa, quien ha sorteado su paso de la tímida novia “plebeya” de Guillermo a la glamorosa joven madre que, más que cualquier otro miembro de la realeza desde la princesa Diana, impulsó la popularidad y el atractivo de la monarquía británica en todo el mundo.

Catalina ha disfrutado de una cobertura abrumadoramente positiva por parte de la prensa en los últimos años, pero su relación con los periodistas no ha sido siempre fácil.

DE “PLEBEYA” A PRINCESA

Catalina es la mayor de tres hermanos criados en un barrio acomodado del condado de Berkshire, al oeste de Londres. Los Middleton no tienen antecedentes aristocráticos, y la prensa británica a menudo se refería a Catalina como una “plebeya” que se casaba con un miembro de la realeza.

Catalina asistió a la escuela privada Marlborough College y luego a la Universidad de St. Andrews en Escocia, donde conoció a Guillermo alrededor del 2001. Al pricipio, fueron amigos y compañeros de piso, su relación saltó al ojo público cuando fueron fotografiados juntos en unas vacaciones de esquí en Suiza en 2004. Catalina se graduó en 2005 con un título en historia del arte y cuando su relación con el príncipe era incipiente.

LA PRENSA COMPLICADA

La relación de la pareja fue objeto de un intenso escrutinio público desde el principio.

En 2005, los abogados de Catalina pidieron a los editores de periódicos que la dejaran en paz, argumentando que los fotógrafos estaban invadiendo su vida privada. Eso no impidió que los medios de comunicación se interesaran por su relación con Guillermo, o que los titulares la llamaran “Waity Katie” (Katy en espera) cuando la pareja se separó brevemente en 2007.

La boda de la pareja en 2011 desató un nivel de manía real que no se veía desde las nupcias del entonces príncipe Carlos y Lady Diana Spencer en 1981.

Tras la cobertura exhaustiva de la boda, la pareja se retiró a una vida relativamente tranquila lejos del centro de atención en la zona rural de Gales durante dos años, mientras Guillermo completaba su servicio militar.

Pero el pleito de la realeza con la prensa revivió en 2012, cuando Guillermo y Catalina demandaron a una revista francesa por publicar fotos de Catalina en topless, tomadas mientras la pareja estaba de vacaciones en una villa privada en el sur de Francia.

La presión de los medios sobre Catalina disminuyó en gran medida cuando el príncipe Enrique se casó con Meghan Markle en 2018, y el ojo crítico de los tabloides cambió hacia un escrutinio a la actriz estadounidense birracial. Los periódicos a menudo mostraban a Meghan como la recién llegada a la institución real, en contraste con la confiable y seria Catalina, ahora madre del futuro rey y una de las favoritas de las portadas, con sus elegantes atuendos y su sonrisa fotogénica.

Catalina rara vez revelaba sus pensamientos en público, aunque en los últimos años había aumentado su confianza como oradora pública y defensora de la educación temprana para los niños. En 2021, demostró que tenía cierto talento como intérprete, sorprendiendo al público en un concierto interpretando villancicos navideños al piano.

PRIVACIDAD RELATIVA

La maternidad trajo consigo la determinación de forjar una nueva relación más controlada con los medios de comunicación. En 2015, cuando el primogénito de Catalina y Guillermo, el príncipe Jorge, tenía 2 años, la pareja pidió a los periodistas que dejaran de tomarle fotos no oficiales. Argumentaron que querían que sus hijos llevaran una vida lo más “normal” posible.

Desde entonces, Catalina y Guillermo han publicado periódicamente sus propias fotos de sus tres hijos: Jorge, de 10 años; la princesa Carlota, de 8 años; y el príncipe Luis, de 5 años, para conmemorar fechas e hitos importantes como cumpleaños y Navidades.

En 2022, la familia se mudó del Palacio de Kensington, en el centro de Londres, a una casa de campo cerca del Castillo de Windsor, lo que subraya aún más su deseo de criar a sus hijos en relativa privacidad.

Eso marchó bien hasta enero, cuando los funcionarios del palacio anunciaron que Catalina fue hospitalizada para una cirugía abdominal. Dijeron que no asistiría a compromisos públicos hasta Semana Santa.

Su decisión de mantener los detalles en privado alimentó un frenesí en las redes sociales. La publicación de una fotografía para conmemorar el Día de la Madre en Gran Bretaña, que fue retirada más tarde por The Associated Press y otras agencias de noticias por temores de una manipulación digital, sólo desató más preguntas.

Las consecuencias de la imagen volvieron a dejar a Gran Bretaña dividida sobre a cuánta privacidad tienen derecho los miembros de la realeza.

“Estoy bien y me siento más fuerte cada día al enfocarme en las cosas que me ayudarán a sanar, en mi mente, cuerpo y espíritu”, dijo Catalina en su mensaje videograbado. “Esperamos que entiendan que, como familia, ahora necesitamos algo de tiempo, espacio y privacidad mientras completo mi tratamiento.