El “caso Antonini”, la punta del iceberg de los negocios entre Chávez y el kirchnerismo

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Fue a raíz de la declaración como testigo de identidad reservada de un chofer; buscan precisar si puede tener vinculación con el vuelo de Antonini Wilson
Fue a raíz de la declaración como testigo de identidad reservada de un chofer; buscan precisar si puede tener vinculación con el vuelo de Antonini Wilson

El 4 de agosto de 2007, un vuelo de “Presidencia Argentina” aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery. El cóctel fue explosivo: una rubia, una morocha, funcionarios argentinos, un empresario venezolano llamado Guido Alejandro Antonini Wilson y una valija con US$800.000 que saltó en los controles que no deberían haberse hecho. Y abrió una senda para investigar la petrodiplomacia de Hugo Chávez dirigida a captar aliados en la región y votos en todo el mundo para llegar al Consejo de Seguridad de la ONU. Para eso recurrió al petróleo, los negocios bilaterales y los bolsos repletos de dólares.

Las declaraciones del exdirector de inteligencia venezolano Hugo “Pollo” Carvajal podrían arrojar ahora más luces sobre lo que es un secreto a voces desde hace años, cuando Antonini Wilson regresó a Estados Unidos y contactó al FBI. Su colaboración solo trascendió cuando se sucedieron los arrestos en Florida, en diciembre de ese año, de los venezolanos Franklin Durán, Carlos Kauffmann y Moisés Maiónica, más el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello. El Departamento de Justicia los acusó de actuar como agentes encubiertos para negociar con Antonini que asumiera esos 800.000 dólares como propios a cambio de US$2 millones.

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Durante el juicio que siguió en una Corte federal de Miami, comenzaron a surgir indicios de que al menos otra valija con 4,2 millones de dólares se había transportado en aquel vuelo sin que fuera detectada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), lo que Antonini refrendó ante el jurado, y que hubo decenas de vuelos de similares características.

Los gobiernos argentino y venezolano rechazaron esas revelaciones como una maniobra política de la Casa Blanca. Pero las pruebas y los testimonios expusieron el supuesto destino final de aquel dinero: la primera campaña presidencial de Cristina Kirchner, aunque otros testimonios en la Argentina y en Venezuela apuntaron a un clearing aéreo de las coimas bilaterales.

El “caso Antonini” resultó una mancha de aceite, exponiendo una operatoria más amplia. Así trascendió el despliegue de cuatro grupos de venezolanos en todo el mundo. Emisarios de la república bolivariana, que ofreció negocios –en especial, petroleros y financieros– con gobiernos de todos los continentes a cambio de representarlos en el club más selecto de la ONU.

María Luján Telpuk, la agente de la PSA que descubrió la valija de Antonini
María Luján Telpuk, la agente de la PSA que descubrió la valija de Antonini


María Luján Telpuk, la agente de la PSA que descubrió la valija de Antonini

El Grupo 1 se encargó del sudeste asiático: Laos, Brunéi, Timor Occidental, Myanmar y Tailandia. El Grupo 2 rumbeó hacia Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Vanuatu, República de Kiribati, Tuvalu, Samoa, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y la isla Nauru. El Grupo 3 deambuló por Burundi, Tanzania, Madagascar y Seychelles, Uganda y Ruanda. Y el Grupo 4 concentró sus energías –y dinero– en Malawi, Zambia, Lesoto, Suazilandia y Sudáfrica.

Aun así, Chávez perdió aquella votación y no llegó al Consejo de Seguridad. Pero tanto él como Nicolás Maduro continuaron con sus esfuerzos diplomáticos –y de negocios– financiando campañas y aliados en la Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay, según trascendió con los años, además de España e Italia.

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En Caracas, mientras tanto, el “maletinazo” no provocó la caída de funcionario alguno. Al contrario, Henry Rangel Silva fue ascendido a jefe de las Fuerzas Armadas y Tarek El Aissami, a ministro del Interior. También conservaron sus puestos en la petrolera estatal venezolana (Pdvsa) su máxima autoridad, Rafael Ramírez, y el jefe del área de seguridad, Rafael Reiter, sospechado de ser el “valijero” que trasladó el dinero hasta el avión de Antonini.

Hoy, sin embargo, Rafael Ramírez vive en el exilio, enfrentado al régimen de Maduro, al que por estos días acusa de pagarle a Baltasar Garzón para que defienda a su presunto testaferro Álex Saab, extraditado a Estados Unidos. Y Reiter, como Carvajal, fue detenido en España, donde se encuentra bajo libertad vigilada a la espera de su eventual extradición a Estados Unidos, como también Carvajal.

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