Resuelto uno de las incógnitas sobre la Guardia Civil y su papel en el caso de Anna y Olivia

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Un investigación interna a la que ha tenido acceso Caso Abierto ha concluido que los agentes de la Guardia Civil que actuaron durante las primeras horas en el caso de Anna y Olivia, las niñas asesinadas por su padre en Tenerife, lo hicieron en base a la información del momento y que no hubo ningún tipo de error ni negligencia por su parte. Las niñas desaparecieron el 27 de abril, cuando no fueron devueltas a su madre, y el cuerpo de Olivia fue hallado el 10 de junio.

Los trabajos de búsqueda del buque Ángeles Alvariño resultaron cruciales para dar con el cuerpo de la pequeña olivia. (Foto: Europa Press via Getty Images)
Los trabajos de búsqueda del buque Ángeles Alvariño resultaron cruciales para dar con el cuerpo de la pequeña olivia. (Foto: Europa Press via Getty Images)

El objeto de esta suerte de auditoría interna encargada por la Comandancia de Tenerife era repasar todo lo sucedido durante la noche del 27 de abril, momento en el que Tomás Gimeno no entregó a sus hijas a su madre como correspondía, y si los agentes actuaron correctamente o hubo algún error en la actuación durante las primera horas del caso. Aquella noche, según los datos de la investigación, Beatriz Zimmerman acudió al cuartel de Candelaria poco antes de las diez de la noche para informar de lo sucedido.

Al llegar al puesto los agentes estaban atendiendo una denuncia contra un detenido por agresión sexual y tuvo que esperar. Mientras lo hacía habló con su expareja por teléfono. Fue en el transcurso de esa conversación cuando uno de los guardias habló con Gimeno intentando convencerle de que entregase a las niñas sin conseguirlo. La madre de Anna y Olivia se marchó del cuartel sin poner denuncia y su paso no quedó registrado en el parte. Después los agentes fueron a buscarla a su casa, pero no la encontraron.

Esa misma noche, alrededor de las once y cuarto y después de que Zimmerman hubiese pasado por el cuartel, una patrullera del servicio marítimo interceptó a Gimeno en el mar porque se estaba saltando el toque de queda impuesto entonces debido a las restricciones de la pandemia. Fue propuesto para sanción. La Comandancia del Instituto Armado de Tenerife ha concluido que, al no haberse interpuesto denuncia contra él aquella noche, los agentes no la pudieron incluir en la base de datos SIGO de manera que los agentes que le dieron el alto no podían saber que no había devuelto a las niñas a su madre.

De madrugada, alrededor de la una y media, Beatriz volvió a hablar con él y fue entonces cuando este le dijo que se iría y que ella no volvería a ver a las niñas. A las seis de la mañana fue cuando ella regresó al cuartel, después de llevar toda la noche intentando hablar de nuevo con su expareja y encontrarse con el móvil apago. La barca, a la deriva y vacía, apareció esa misma mañana.

La “información reservada”, que es como se llama el proceso abierto por la Comandancia tinerfeña, ha concluido que no hubo negligencia por parte de los agentes que actuaron en las primeras horas del caso de Anna y Olivia y que, por tanto, como señala El diario de Mallorca, no corresponde abrir expediente o informe sobre lo sucedido aquella noche.

Tras semanas de búsqueda, el cuerpo de Olivia, de seis años, fue localizado a tres millas de la costa, a mil metros profundidad, en el interior de una bolsa de deporte y agarrado al ancla desaparecido de la lancha de su padre. Junto a ella había otra bolsa abierta en la que se cree que estaba el cuerpo de su hermana. Ni el cuerpo de Anna ni el de Tomás Gimeno aparecieron.

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