Carolina de Mónaco reaparece tras sentencia de Ernesto de Hannover

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CIUDAD DE MÉXICO, abril 1 (EL UNIVERSAL).- Carolina de Mónaco volvió a aparecer en un evento público tras varios meses oculta, pero esta vez llamó más la atención porque la semana pasada su aún esposo Ernesto de Hannover fue sentenciado a 10 meses de cárcel y a abandonar su castillo de Austria luego de haber provocado varios altercados con la policía.

La princesa consorte de Hannover asistió a un evento del Comité Científico de Mónaco y Chanel, firma de la que su hija Carlota es embajadora. Carolina volvió a lucir sus canas al natural y llevó un collar de coral rojo para promover la conservación de la especie.

Además, Carolina, que pertenece a la casa Grimaldi, lució un saco clásico de tweed de Chanel en color azul marino, una blusa color blanco de cuello en V, pantalones rectos también en tono azul y un bolso color verde también de Chanel, el cual, colgaba de su hombro. Quizá ya es momento de acostumbrarnos a ver a la hija de Rainiero y Grace Kelly con el pelo sin teñir, ya que en varias ocasiones el look de la princesa es tan natural que hasta su peinado es supersencillo.

Hasta el momento, la princesa Carolina de Mónaco no ha hablado con los medios de su polémico esposo.

El escándalo de Ernesto de Hannover

Carolina de Mónaco y el jefe de la casa de Hannover llevan vidas separadas desde el 2008, pero siguen casados, especulan, por conveniencia de la princesa. Fue en enero de 1999 cuando la explosiva pareja se casó y seis meses después nació Alexandra de Hannover, su única hija en común. El inicio de su relación fue el escándalo mediático de la década de los 90, pues él estaba casado con la entonces mejor amiga de Carolina, Chantal Hochuli, quien vivió con Ernesto durante 16 años.

La semana pasada, Ernesto de Hannover fue condenado a diez meses de prisión condicional, le prohibieron beber alcohol durante este tiempo y también le pidieron abandonar su actual residencia en Austria por insultar, amenazar y agredir en estado de ebriedad el pasado verano a agentes de policías y otras personas.

Aunque esta condena puede ser apelada, el tribunal austriaco obligó al aristócrata a someterse un tratamiento de psicoterapia, pero él se declaró "no culpable".