Carlos Midence, el “intelectual sandinista” que defiende al régimen de Ortega en Buenos Aires y que tiene nexos con el kirchnerismo

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El embajador de Nicaragua en la Argentina, Carlos Midence
El embajador de Nicaragua en la Argentina, Carlos Midence

Llegó a fines de marzo, casi en silencio y sin estridencias, desde su anterior destino español y con la intención de “defender” las ideas del cuestionado presidente Daniel Ortega, el “comandante Daniel”, en tierras argentinas.

Carlos Midence, de él se trata, es el embajador de Nicaragua en el país. Entregó, en la última semana de agosto y junto con otros 18 diplomáticos, sus cartas credenciales al presidente Alberto Fernández, aunque su discreto trabajo diplomático en la Argentina lleva, por cierto, varios meses.

Intelectual, académico y autor de una decena de libros de investigación histórica, Midence apenas tenía 7 años cuando Ortega y sus camaradas de armas sandinistas llegaron al poder derrocando al gobierno de Anastasio Somoza. Pero desde hace varias décadas se dedica, a través de su pluma y también con sus palabras y acciones, a alzar su voz para “explicar lo que realmente ocurre en Nicaragua”, realidad tergiversada, según su visión, por el “imperio norteamericano” y la “prensa hegemónica”, que no toleran que en su país haya crecido “un modelo alternativo que no se ha subordinado a Washington”.

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Menos visible que otros embajadores en el país, de modos afables y sin levantar la voz, Midence está por estos días concretando reuniones con distintos referentes políticos y sociales argentinos, la mayoría de ellos vinculados al kirchnerismo duro que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Pensadores como Atilio Borón, y periodistas como Telma Luzzani o Cynthia García, lo han entrevistado o prologado sus libros, el último de ellos titulado “Las complejas relaciones entre Estados Unidos y América latina”. En sus redes sociales hay un testimonio fotográfico de su encuentro con Pablo Vilas, cercano a la vicepresidenta y actual embajador argentino en Honduras, y esta semana se fotografió junto a él el ex legislador porteño José Cruz Campagnoli, del Espacio Puebla. “Sostuve una fraterna reunión con el Embajador de Nicaragua, Carlos Midence, para reforzar nuestros lazos de amistad con el @FSLN y reafirmar el espíritu antimperialista que hermana a nuestros pueblos. Viva la Patria Grande”, escribió Campagnoli, luego del encuentro.

Sin recibir ni dar espacio a críticas hacia el régimen sandinista, condenado nuevamente esta semana en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, Midence habla con sus interlocutores afines de “los intentos de desestabilización” de 2018, protagonizada por una oposición “que recurrió a métodos violentos y debilitó la economía”, según contaron sus ocasionales visitantes. Una visión diametralmente opuesta a la de los partidos de la oposición-refrendada por organismos internacionales-que hablan de violaciones masivas desde el Estado a los derechos humanos en esos episodios y un saldo de 400 víctimas fatales.

En esas reuniones privadas, y también en entrevistas a medios de comunicación que no lo cuestionan, Midence habla maravillas de un gobierno que “ha logrado sacar a más de 1,5 millones de personas de la pobreza, de una población de 6,5 millones”, que ha “erradicado el analfabetismo”; que es “líder en energías renovables”; que ha “mejorado rutas y autopistas, que son las mejores de la región”. No aparecieron, en esas entrevistas, menciones a los siete líderes opositores exiliados o presos durante las elecciones en las que Ortega obtuvo su reelección en noviembre pasado, o los actuales cierres de diarios independientes, o la persecución sistemática contra representantes de la Iglesia católica. Por medio de llamados, chats y correos electrónicos, LA NACION intentó sin éxito obtener la palabra de Midence.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega - Créditos: @JAIRO CAJINA

“La relación con Argentina es de mucho respeto con una relación de cooperación y colaboración”, dijo Midence en junio en una entrevista a radio Gráfica. En otra entrevista, detalló que había entregado sus cartas credenciales provisorias en mayo a “personal de protocolo” de Cancillería y al subsecretario para América latina y el Caribe, Gustavo Martínez Pandiani, coordinador de la Celac que preside, hasta fines de año, el presidente Fernández.

“Asedio diplomático”

Desde el gobierno de Ortega y su modesta delegación en el país (a Midence lo acompañan sólo dos colaboradores) siguieron con atención la decisión argentina de presentar una condena por separado a la política de derechos humanos de Nicaragua, y no firmar un documento auspiciado por Washington junto a otros 45 países en Ginebra. Midence dejó trascender que hay un dato positivo allí, y cree que estos números marcan el principio del fin del “asedio diplomático” masivo contra su país, porque-según aclaró-”fueron 45 países, en ocasiones anteriores Estados Unidos juntó 80 firmas”, según detalló un dirigente kirchnerista que simpatiza con sus ideas, sin poner énfasis en que gobiernos de izquierda o centroizquierda, como España o Chile, cuestionan sin medias tintas las políticas de derechos humanos y políticos del régimen sandinista.

“En la relación cotidiana con el Gobierno hay normalidad, no se percibe la belicosidad que hay en las condenas internacionales”, deslizaron otras fuentes cercanas ideológicamente al pensamiento del sandinismo.

“Tenemos una democracia efectiva, social, que resuelve los problemas de los nicaragüenses. Esto no lo vas a encontrar en la prensa hegemónica”, desafió Midence, autodefinido como “intelectual sandinista” en un reportaje con AM 750 de meses atrás.