Coronavirus: con brindis virtuales, el maridaje entre arte y alcohol renueva sus votos

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Las recomendaciones llegaron por WhatsApp, días antes de que el cartero tocara el timbre en Buenos Aires para entregar una caja misteriosa. El ruido a piezas de vidrio chocando entre sí profundizó la intriga, que continuó en aumento al abrir el paquete: contenía entre otras cosas dos pequeñas botellas etiquetadas con la palabra "Alquimista", cuidadosamente embaladas entre hojas de eucalipto y rosas recolectadas por artistas en las sierras de Córdoba.

Entonces cobró sentido el mensaje que había enviado Georgina Valdez, directora de la galería The White Lodge: "Armar tu cóctel diez minutos antes para empezar a disfrutar de este momento. Solo hace falta un vaso con mucho hielo, y mezclar el gin Alquimista con la tónica Britvic y los botánicos que más te gusten. Colocar la compu o celu en un lugar cómodo. Tener cargador a mano y buena conexión de Internet."

Con esa invitación a participar de un vernissage virtual, para inaugurar la muestra Mecánica poética de Juan José Cambre, se confirmaba semanas atrás una tendencia surgida durante la cuarentena: la renovación de los votos del maridaje entre arte y alcohol, a pesar de la distancia forzada por el coronavirus.

Iniciada con las "Noches Modernas" organizadas por la Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno, que incluyen vinos, libros y una conversación en vivo con artistas y curadores, continuó este sábado con el brindis de apertura de Once en blanco y gris, exposición colectiva impulsada por Diego Ortiz Mugica. El fotógrafo se ocupó de hacer llegar una botella de vino a las casas de sus invitados especiales.

"Esperemos que pueda ser para ustedes un oasis, un rato para parar, para descansar. Una copa de vino, una cerveza, un mate o un simple té, sirvan para relajarse y tomarse un respiro. Conectarse con lo que tratamos de hacer, que es mostrar la belleza, la luz", dice Ortiz Mugica en el video de presentación de la muestra interactiva 3D, a la que se puede acceder en forma gratuita desde el sitio ortizmugica.com.

Una invitación similar a detenerse y celebrar fue ideada para ayudar al Moderno en tiempos tan críticos. Exclusivo para socios del museo, el ciclo Noches Modernas abarca encuentros con artistas, curadores, críticos de arte y un sommelier. Cada participante recibe en su casa los libros editados por la institución sobre las muestras a comentar y vinos de alta gama especialmente elegidos para cada noche.

El programa, que continúa en septiembre con reuniones dedicadas a Andrés Aizicovich y Pablo Picasso, fue lanzado a fines de mayo con la participación de Tomás Saraceno desde Berlín. El artista tucumano ya tiene experiencia en este tipo de alianzas entre vinos y museos: en 2017 participó del proyecto Ornellaia Vendemmia d'artista con una edición especial de botellas intervenidas.

Una docena de esa serie "Solar", marcada con etiquetas que representan un eclipse de sol y cambian de color con el calor de la mano, fue subastada la semana pasada en Sotheby's de Londres por el equivalente en libras a 260.632 dólares, y lo recaudado se destinará a un programa educativo de la Fundación Solomon R. Guggenheim. Brindemos por eso.

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