El coronavirus infecta a Johnson y aisla a parte de su equipo sanitario

Agencia EFE

Londres, 27 mar. (EFE).- La pandemia de coronavirus ha golpeado este viernes al Gobierno británico, en el que en pocas horas el primer ministro, Boris Johnson, ha dado positivo por COVID-19 y algunos miembros clave de su equipo contra la enfermedad se han visto obligados a recluirse en su domicilio.

El ministro de Sanidad, Matt Hancock, también está infectado, mientras que el consejero médico del Gobierno, Chris Whitty, uno de los expertos que informaba regularmente a los británicos en rueda de prensa, ha decidido aislarse tras desarrollar síntomas en las últimas horas.

Las cifras ofrecidas por las autoridades sanitarias sugieren que los estragos provocados por virus se están acelerando en el país. El número de muertos aumentó hoy en 181, hasta un total de 759, comparado con un incremento de 115 fallecidos ayer y 41 el miércoles.

El número de casos confirmados es de 14.579, tras un aumento de casi 3.000 infectados este viernes, y el Ejecutivo ha alertado de que el alcance del virus se está doblando cada tres o cuatro días.

JOHNSON CONTINÚA AL MANDO

En un mensaje grabado en vídeo desde su residencia oficial del 10 de Downing Street, Johnson, de 55 años, comunicó que padece síntomas leves de COVID-19.

Con aspecto animado, el primer ministro explicó que tiene fiebre y "tos persistente", pero aseguró que continuará "trabajando desde casa" y liderando la respuesta del Reino Unido contra la pandemia a través de videollamadas.

Su lugar en la rueda de prensa diaria para informar del avance de la lucha contra el virus lo ocupó esta tarde el ministro del Gabinete, Michael Gove, "número dos" del Gobierno.

Gove informó de que se ha puesto en marcha una colaboración entre "empresas, centros de investigación y universidades" para fabricar test que detecten de antígeno del virus y permitan aumentar las pruebas rápidas para los trabajadores del sector sanitario.

El ministro avanzó que este fin de semana se llevarán a cabo "cientos" de pruebas preliminares con esos tests y la próxima semana se extenderá su uso "de manera intensiva" si ofrecen buenos resultados.

EL REINO UNIDO SE PREPARA PARA MÁS CASOS

Ante el avance del virus, personal militar está adecuando el centro de conferencias ExCeL, en el este de Londres, para albergar hasta 4.000 camas hospitalarias adicionales.

Al mismo tiempo, en el aeropuerto de Birmingham (centro de Inglaterra) han comenzado los trabajos para acondicionar sus instalaciones como un depósito de cadáveres temporal con capacidad para hasta 12.000 cuerpos.

El Gobierno ha acelerado además sus planes para que diversas empresas comiencen a producir 30.000 respiradores sanitarios en el menor tiempo posible.

La compañía de aspiradores Dyson, que colabora con la firma de defensa Babcock, ha recibido un pedido de 10.000 aparatos, mientras que Airbus, Rolls-Royce y Ford, entre otras, se han asociado en un consorcio llamado "Ventilator Challenge UK" para comenzar a producir cuanto antes.

POBLACIÓN CONFINADA

El Gobierno decretó el pasado lunes el confinamiento obligatorio en casa para todos los ciudadanos salvo en casos excepcionales. Aún así, la policía solo recibió por ley ayer, jueves, los poderes necesarios para hacer cumplir la medida.

El protocolo de actuación contempla que los agentes adviertan en primer lugar a quienes estén en la calle sin un motivo justificado de que deben regresar a casa, aunque también se prevén multas y arrestos en caso de no obedecer.

La policía puede sancionar con 60 libras (67 euros) a quienes se salten el confinamiento, una multa que quedará reducida a 30 libras (33 euros) si se paga antes de dos semanas.

La orden de Johnson permite salir a hacer ejercicio una vez al día siempre que se respete una distancia de dos metros con otras personas.

Los parques públicos continúan abiertos, por lo que zonas verdes de la capital británica como Hyde Park y Regent's Park se mantienen estos días concurridas, aunque no se permite formar grupos de personas.

Las medidas de aislamiento han levantado críticas por parte de organizaciones en favor de los derechos civiles en el Reino Unido.

"Los ciudadanos deben cumplir las recomendaciones del Gobierno para protegerse a sí mismos y a los demás. Es comprensible que la policía disperse fiestas y barbacoas, pero pedir a los conductores que les den detalles sobre a dónde van en controles de carretera está más allá del límite", declaró a "The Times" una portavoz de la organización Big Brother Watch.

La directora de Liberty, Clare Collier, dijo por su parte a "The Guardian" que está "extremadamente preocupada por la amplitud de los poderes coercitivos" de la policía.

"Esto es una pandemia y debería ser tratada como un problema sanitario. En lugar de eso, el Gobierno lo está tratando como un asunto de justicia criminal", esgrimió.

(c) Agencia EFE