En Bolivia contrajo Covid-19, estuvo internado en tres países y luego de cuatro meses recuperó la consciencia

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Zacarías junto a su familia luego de superar el covid-19 y las complicaciones de salud.
Zacarías junto a su familia luego de superar el covid-19 y las complicaciones de salud.

Lo que para Zacarías Ribera era un simple resfrío, a fines del año pasado en Bolivia, se transformó en una pesadilla que comenzó cuando le diagnosticaron un cuadro grave de Covid-19 y que luego incluyó un infarto, una falla multiorgánica, un shock séptico, cuatro meses inconsciente y un periplo por tres países hasta que se recuperó en la Argentina.

“Él tiene ganadería y trabaja en el campo. Él se mojaba el cuerpo y la ropa se secaba en su mismo cuerpo. Entonces, no tenía mucha noción, pensó que solamente era un frío. No creía mucho en el virus, aunque tenía sus dos vacunas, pero no creía que se pudiera contagiar en el campo. Aun así, se le hizo un cuadro grave”, relata a LA NACION Carmen, hija de Zacarías, que lo acompañaría durante los siguientes seis meses de clínica en clínica, de país en país.

Zacarías, en diciembre pasado, fue ingresado a una clínica de su ciudad por falta de aire. El diagnóstico era neumonía por Covid-19. Debió ser conectado a la asistencia respiratoria mecánica y, posteriormente, se le realizó una traqueostomía.

Según Carmen, por medio de amigos que tienen en Bolivia se lograron contactar con médicos del Hospital Austral de la Argentina que, a través del Departamento de Pacientes Internacionales, comenzaron el seguimiento de Zacarías.

La familia nos contactó para ver la posibilidad de buscarlo y traerlo para el Hospital Austral. Fui en un avión de línea y, al llegar, el paciente estaba muy crítico, entonces decidimos trasladarlo en un vuelo sanitario. Viajamos con un kinesiólogo del Hospital Austral, Gonzalo Ponce Ventura, y un enfermero particular”, explicó Demian Czerwonko, médico de Terapia Intensiva del Hospital Universitario Austral, que estuvo presente con Zacarías durante toda su enfermedad.

En Bolivia, a la familia de Zacarías le dijeron que requería ECMO, un sistema que mejora la oxigenación, pero que no contaban con el equipo necesario. “Nos dijeron que ellos no tenía nada que hacer, que lo tenemos que trasladar a un lugar donde tengan esa máquina. El único lugar donde lo podían recibir a mi papá era Brasil, porque Argentina no se lo podía trasladar, ya que seguía con Covid y no estaba permitido el ingreso a su país de personas que transitan la enfermedad. Por eso, fuimos a Brasil”, recordó Carmen.

El 3 de enero, Zacarías fue trasladado a Brasil, porque persistía con Covid positivo y no se le permitía el ingreso a la Argentina. A Brasil, junto al hombre y su familia también viajaron los médicos del Hospital Austral. Allí, luego de 20 días internado, donde no se observaba una mejoría, lograron el resultado de Covid negativo y pudieron trasladarlo a la Argentina.

Mi papá tenía un 90% de riesgo de muerte en el viaje. Solo era un 10 % la probabilidad de que llegara vivo a la Argentina”, recordó Carmen que se instaló en un hotel cerca del hospital universitario.

Según explicaron desde el centro de salud, Zacarías ingresó el 23 de enero con diagnóstico de distrés respiratorio, que impide la llegada de oxígeno a los pulmones y a la sangre, y shock séptico, una infección en todo el cuerpo. Un mes después, su cuadro continuaba siendo delicado y la familia se acercó desde Bolivia para acompañarlo. “ La probabilidad de que pase ese fin de semana era mínima. Los doctores hicieron un cambio de medicación y su cuerpo comienza a responder de manera positiva”, contó Carmen.

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Los meses siguientes no fueron sencillos, según recordó el doctor Czerwonko: “El paciente estuvo internado durante tres meses en estado muy crítico e, incluso, tuvo un neumotórax hipertensivo bilateral (se acumula aire por fuera de los pulmones y se colapsan), una situación de altísimo riesgo para la vida. También hizo una falla multiorgánica, pero, finalmente, empezó a mejorar y pudo ser desvinculado de la asistencia respiratoria y la diálisis ”.

“Comenzó a recuperarse de a poco. Le iban sacando las drogas, de a poco se despertaba y tenía procesos como de sentirse, perdido, de no saber dónde estaba y qué le había pasado”, dijo Carmen y luego recordó la primera vez que volvió a ver a su padre después de cuatro meses: “Hubo un día en el que ya le sacaron los aparatos y podíamos escuchar lo que hablaba. ¿Sabés cuál fue su primera palabra? Pidió a los doctores que tenía ganas de comer un duraznito. Con mi madre escuchamos todo desde afuera. Después ingresamos y le contamos todo lo que había pasado. Ya era fines de abril. Él tenía esa noción de que había estado internado y por todo lo que había pasado”.

La hija de Zacarías recuerda que el primer mes desde que su padre despertó tuvo días buenos y malos. “Les repetíamos lo que había sucedido, que había enfermado de covid, que ahora estaba bien, que estábamos en Argentina. Le íbamos explicando y contándole toda la historia. Todos los días tenía que hacer eso. Había días buenos y otros días que él entraba en desesperación. Porque él no podía dormir solo. No quería estar solo en ningún momento. Tenía miedo de quedarse dormido. Fueron muy trágicas las primeras noches. En esos meses bajó 25 kilos de peso ”.

Zacarías recibió el alta y viajó a su casa el viernes 10 de junio. El próximo paso era volver a caminar y recuperarse bien. Lo primero, lo consiguió ayer, según contó Carmen a LA NACION. “ Ayer pudo dar sus primeros pasos solos. Gracias a Dios es un tema físico. Lo que es neuronal y respiratorio el Covid-19 no dejó secuelas ”, explicó la mujer que compartió un video con los primeros pasos de su padre ya en su hogar.

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