Bocadillos latinos y americanos que cumplen su cometido en Vanessa’s Coffee Shop | Reseña

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Para algunas personas, la vida se nutre gracias a una conexión especial con algún poder superior.

Para otros, es ese poder superior no es otro que el café.

Para Vanessa Ortiz, en cierto modo, se trata de ambas cosas.

Ortiz se enamoró en un Dunkin’ Donuts en su natal San Juan, Puerto Rico. No con el producto precisamente, sino con Eliezer, el hombre que se convertiría en su esposo durante más de 25 años.

“Él era el gerente de la tienda y nos juntamos muy jóvenes”, dice Ortiz sobre su historia de amor con cafeína, “y siempre decíamos que algún día abriríamos una franquicia de Dunkin’ Donuts juntos”.

Terminaron con un indie homónimo: Vanessa’s Coffee Shop, con dos ubicaciones en Florida Central.

El café de Vanessa no es Dunkin’, pero a base de las multitudes que observé durante mis visitas a su establecimiento en Lake Nona, un número muy respetable de lugareños dependen del café que allí se prepara.

Mantienen las cosas animadas en este enclave rústico, moderno y claramente hecho para socializar. La tienda de Lake Nona abrió en enero, la primera ubicación está en Saint St. Cloud, pero los menús son similares y sirven platos que abarcan el brunchiverse con sensibilidad tanto latina como estadounidense, en un espacio que está sutilmente infundido con la devoción de su familia a Dios.

Ortiz y su esposo sintieron el llamado a servir en la iglesia desde muy jóvenes, sirviendo en misiones en América Latina durante 12 años, convirtiéndose en pastores, lo cual todavía hacen hoy día, pero no hay nada increíblemente manifiesto sobre su espiritualidad en el establecimiento.

“Solo queríamos crear un espacio donde las personas se sintieran cómodas y pudieran disfrutar de esa taza de café sintiéndose como en casa”, dice Ortiz.

Ella atribuye gran parte de la apariencia y el ambiente del lugar al amor de su familia por el país Amish y su deseo de crear una atmósfera hogareña puertorriqueña sumada a su esperanza de que quienes la visiten sientan también el amor universal de Dios.

Seguramente sentirán amor en los panqueques esponjosas y, si así lo desea, con capas de fruta fresca, compota y crema batida. Las porciones aquí no son para jugar, y eso es por diseño.

“Tenemos tres hijos”, explica Ortiz. “Y cada vez que íbamos a restaurantes, siempre pedíamos para compartir”. “Queremos que la gente comparta cuando venga a Vanessa’s”, cuenta Ortiz.

Es difícil no hacerlo, porque es posible que desee pedir en exceso. Sándwiches, el Mallorca espolvoreado con azúcar con su tierno pan de huevo y sabrosas entrañas de huevo, o el medianoche, son abundantes. El pan bien enrollado del primero, un alimento básico, dulce y suave en Puerto Rico, en particular en el desayuno, también está disponible para comprar en el mostrador.

Las opciones más saludables, como el brunch de salmón (disponible en cualquier momento), son tan explícitos en color y frescura como cualquier elemento más travieso en el menú, de los cuales hay muchos. Los cafés especiales, las tazas untadas con chocolate o Nutella y adornadas con complementos como nueces, chispas, galletas, y luego cargadas con crema batida espumosa, son pecaminosas.

Vestido mucho menos provocativo, el budín, un budín de pan puertorriqueño, fue mi favorito, entre los postres hechos en el establecimiento. Es casto solo en apariencia, te lo aseguro, y junto con uno o dos tragos abrasadores de espresso, habla al corazón de la ideología de Ortiz sin un sonido, trascendiendo en algo que es simple, hermoso y también divino.

SI VAS:

Qué: Vanessa’s Coffee Shop

Dónde: 9474 Narcoossee Road en Orlando y 3350 Canoe Creek Road en St. Cloud

Información: vanessascoffeeshop.com

Esta historia fue publicada originalmente en el Orlando Sentinel por la periodista Amy Drew Thompson. La traducción fue realizada por el periodista José Javier Pérez.