El extraño caso de la mujer que no puede sentir miedo

Ha sido asaltada con un cuchillo al cuello, su ex esposo la golpeó brutalmente y ha estado a pulgadas de serpientes venenosas, pero "SM" nunca ha sentido miedo. No se trata, sin embargo, de una mujer con una valentía excepcional: simplemente no es capaz de experimentar esa sensación tan humana.

Los científicos han estudiado su caso desde hace una década, pero sólo ahora la mujer de 44 años se decidió a dar una entrevista para el podcast Invisibilia de National Public Radio (NPR).

La entrevista fue realizada por el doctor Daniel Tranel de la universidad de Iowa y entregada luego a la cadena radial, pues los expertos mantienen en secreto la identidad de SM, por temor a que, de revelarse, las personas se aprovechen de ella.

Tranel le pidió a SM que describiera lo que ella considera que es el miedo. “Bueno, eso es lo que estoy tratando de hacer -para ser honesta, realmente no tengo ni idea", dijo.

SM sólo recuerda una vez que sintió algo parecido. Cuando niña, su padre pescó un bagre, y ella no quería que el pez la mordiera. Luego, nunca más. Tampoco puede reconocer expresiones faciales que revelen la sensación de miedo.

SM padece de la enfermedad de Urbach-Wiethe, de la cual sólo se han documentado 400 casos en todo el mundo.

Esta rara condición genética hace que partes de su cerebro se endurezcan y se consuman, según NPR. Los enfermos tienen una voz ronca, pequeñas protuberancias alrededor de sus ojos y depósitos de calcio en el cerebro.

Estos depósitos hacen que partes del cerebro se calcifiquen y endurezcan, lo cual puede provocar epilepsia y otros problemas. En el caso de SM, la amígdala del cerebro, crucial en la respuesta al miedo, se ha calcificado y consumido.

En un cerebro normal y ante situaciones de peligro, la amígdala envía señales al cuerpo para inducir síntomas de miedo. Por ejemplo, el corazón late aceleradamente y las palmas de las manos comienzan sudar.

SM, madre de tres hijos, tiene una inteligencia normal y siente otras emociones como la alegría, la tristeza y la ira de la misma manera que los demás. La enfermedad de Urbach-Wiethe como tal no amenaza su esperanza de vida.

En 2013, los científicos de la Universidad de Iowa lograron inducirle el miedo, al hacerle inhalar una pequeña cantidad de dióxido de carbono. Cuando la amígdala detecta dióxido de carbono en el cuerpo, incluso en bajas concentraciones, normalmente desencadena el miedo y el pánico, ya que es un signo de posible asfixia. En esta ocasión, los científicos se equivocaron: predijeron que SM no entraría en pánico después de inhalar el gas, pero de hecho, ocurrió y la mujer sintió miedo.

El profesor Antonio Damasio, neurocientífico de la Universidad de Iowa, dice que SM no tiene recuerdos traumáticos. Después que su ahora ex esposo casi la mató a golpes, el incidente no le dejó una huella traumática.

"Si usted no tiene miedo, le van a suceder las cosas más terribles, pero usted no las experimenta personalmente como algo tan terrible”, dijo Damasio a los periodistas de NPR. "Si usted tiene mucho miedo, es probable que le sucedan menos cosas malas, pero es muy probable que su vida sea más dolorosa”.

El estudio del caso de SM y otros enfermos de Urbach-Wiethe podría ayudar a los científicos a buscar curas para los enfermos de Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés), como por ejemplo veteranos de guerra, quienes enfrentan constantes ataques de pánico.

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