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Junto a Bizarrap las mujeres no lloran, facturan

CIUDAD DE MÉXICO, febrero 25 (EL UNIVERSAL).- "Las mujeres no lloran, las mujeres fac-tu-ran", gritaron cientos de ellas anoche para cobijar al éxito del productor Bizarrap (BZRP) y la colombiana Shakira, como parte del Electric Daisy Carnival 2023.

Se les veía liberadas, cómodas con la ropa que querían, seguras en compañía de otras, otros, otres. Una miraba hacia arriba, se encontraban encima de los hombros de alguien más, listas para gritar aquella canción que se ha convertido en un himno femenino este año.

"Music sessions #53" resonó a lo alto en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Ellas brincaron, celebraron, bailaron y movieron sus brazos con fuerza hacia el escenario, al ver a Shakira proyectada en una pantalla mientras el DJ argentino levantaba las manos. Nadie se quedó de lado: ellos también corearon el tema, brincaron, lo disfrutaron.

Bizarrap salvó la velada en el escenario Circuit Ground, desde la presentación de Jessica Audiffred, el sonido quedó a deber para los asistentes, quienes conservaban la esperanza de una mejora con el argentino.

Cuando llegó su momento, las luces se apagaron y el grito fue electrizante. Una pantalla mostró finalmente "BZRP" y la emoción se hizo presente. El ambiente no disminuyó pese a que el sonido no mejoró en ciertas zonas desde donde ni el fuego del escenario provocó el éxtasis.

"Súbele, cabrón" o "Alexa, súbele", fueron expresiones que continuaron entre el público, pero los bajos del reggaetón y la letra de la Session junto a Nathy fue suficiente para comenzar el show. Con su clásico atuendo, gorra negra, sudadera azul y la mejor actitud, Biza continuó su espectáculo inundado por el fuego a su alrededor.

Entre su tema colaboración con Eladio Carrion y Duki apenas y se escuchó su saludo: "Buenas noches, México. Quiero verlos a todos cantando".

Las expresiones de molestia en algunas zonas crecieron: "Súbele, culero". Pero la esperanza es lo último que muere y cuando llegaron más fans a la multitud, a la espera de su colaboración junto a Quevedo y la Session junto a Shakira, un fragmento de la canción que realizó junto al puertorriqueño Residente revivió la tiradera que hizo contra J Balvin el año pasado.

El show tardó en explotar incluso pese a un techno que el DJ tocó a mitad.

Hasta que los ánimos levantaron ligeramente cuando la voz del rapero mexicano El Alemán se escuchó en el sonido y a continuación la de Villano Antillano, una de las favoritas del público del argentino.

Justo a tiempo, el sonido mejoró, pues fue en el momento exacto en que sonó la canción en la que colaboró junto a Shakira. Todo el público la cantó, siendo hasta ese momento el tema que todos se sabían de principio a fin: fueron pocos los despistados que no gritaron a todo pulmón el coro entonado por la cantante barranquillera.

Al terminar, Bizarrap quiso dedicar unas palabras pero el sonido nuevamente lo impidió, el micrófono ni siquiera sonó cuando el productor lo tomó y desistió lanzando un tema más: "Esto si es trap lo tuyo es basura".

Todos exigían el tema con Quevedo y a cinco minutos de terminar su show la canción llegó. Los presentes cantaron y gritaron para despedir al argentino con uno de sus temas más representativos del último año. "Adiós, que tengan buena noche", se despidió Bizarrap.

Despliegue de luces y tótems

El ambiente llegó a su máximo esplendor una vez que cayó la noche por completo, las luces que ya de por sí eran protagonistas durante la tarde tomaron el control. Las ruedas de la fortuna y todos los escenarios lucieron hipnóticos y a las 20:30 horas no hubo alguno que no estuviera sonando. El Circuit, segundo escenario en importancia del festival, lució con la electrónica de Jessica Audiffred, que fue preludio a la presentación de Bizarrap.

Lazy y Miane, cada uno en su escenario, inundaron de sonidos dubstep y deep house para los amantes a los sonidos mucho más raperos y no tan reconocidos comercialmente.

El escenario principal sonando a techno con "Sodepice" fue el más imponente de principio a fin, con su estructura que emulaba las alas de un búho pero con la textura de las ramas de un árbol. En medio de la efigie se podían ver los pétalos de una flor iluminada de colores que cubrían sus ojos y que cada que se abrían provocaban bulla.

Sonidos distintos en cada escenario alimentaban de baile el primer día de celebración; los múltiples juegos de luces, acompañados de proyecciones diversas en las pantallas de cada escenario fueron el complemento para el disfrute, en algunos casos potenciado por algún estupefaciente. Las banderas que ondeaban por encima de las cabezas del público portaban distintos símbolos, algunas representando a distintos países, como México, Canadá, Perú, u otras con la tipografía reconocible del EDC.

Los populares tótems hechos de cartón representaban a personajes populares, desde Hasbulla Magomedov, el joven ruso con aspecto de niño; hasta el ya famoso tiktoker Medio Metro.