La Bienal Tamayo concilia el pasado y el presente de la pintura

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CIUDAD DE MÉXICO, julio 9 (EL UNIVERSAL).- La conciliación entre el pasado y el presente es el eje principal de la XIX Bienal de Pintura Rufino Tamayo, cuya exposición se inauguró ayer en el Museo Tamayo. Esta selección busca presentar diferentes formas de aproximarse a la pintura hoy en día, de acuerdo con la artista Magali Lara, una de las juezas del certamen.

De las mil 634 pinturas registradas, el jurado eligió 49 obras y premiaron los cuadros Finger Blast, de Jonás Lerin Ridone (1984); Carne, de César Córdova Tapia (1983), y Túnel y vislumbre, de Alejandra España (1982).

"Me interesa cuestionar desde dónde vemos las cosas", dice España a EL UNIVERSAL sobre su pintura: un collage de papel de distintas texturas.

Sobre el panorama que muestra esta edición de la Bienal, Magali Lara dijo que hay una recuperación de la pintura tradicional y de géneros como el retrato, el paisaje y escenas costumbristas, pero a su vez hay obras más experimentales y conceptuales. "La idea era justamente reconciliar la idea fea de que la pintura es totalmente reaccionaria o que la pintura ha sido escondida. La pintura está y es parte de los procesos contemporáneos, pero efectivamente no hay una definición de cómo pintar", explica la jueza sobre la visión que percibieron sobre el estado actual de la pintura.

La diversidad de materiales en la Bienal es visible en obras como Paisaje reconstruido no. 10, de David Birks, que consiste en cinco láminas de madera rota en las que pintó un paisaje tridimensional.

Entrelazado, de Karla Kantarovich, es otro ejemplo, pues es un collage de técnica mixta elaborado con telas, principalmente. Ambos trabajos recibieron menciones honoríficas.

La muestra estará abierta hasta agosto.

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