La basura se amontona fuera de la cumbre climática en Glasgow

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Basura acumulada en la zona de Finnieston en Glasgow, cerca del lugar donde se celebra la cumbre climática COP26, el miércoles 10 de noviembre de 2021. (Kieran Dodds/The New York Times)
Basura acumulada en la zona de Finnieston en Glasgow, cerca del lugar donde se celebra la cumbre climática COP26, el miércoles 10 de noviembre de 2021. (Kieran Dodds/The New York Times)

GLASGOW, Escocia— En gaélico, “Glasgow” se traduce como “querido lugar verde”. Es un guiño a los parques, jardines y florecientes espacios verdes que están por toda la ciudad. Pero según Chris Mitchell, quien fue recolector de basura allí durante más de dos décadas, lo único que está floreciendo en Glasgow por estos días es “una montaña de basura”.

Mientras los diplomáticos en la cumbre climática de la ONU en Glasgow predican esta semana sobre la necesidad de reducir tanto las emisiones de gases de efecto invernadero como el consumo masivo para proteger el planeta, la realidad de la sociedad de consumo actual se puede percibir a poca distancia de la entrada de la conferencia.

Fuera del reluciente centro de la ciudad más grande de Escocia, los contenedores y botes de basura están desbordados. La población de ratas de la ciudad ha aumentado: cuatro trabajadores del servicio de recolección de basura han sido hospitalizados en los últimos cinco meses por ataques de roedores. La basura está desparramada por las calles.

Mitchell, un alto funcionario del sindicato GMB de Escocia, que representa a los mil recolectores de basura de la ciudad, entre otros trabajadores, dijo que habían organizado una huelga de ocho días que terminó el lunes porque estaban hartos de las malas condiciones laborales, la falta de respeto de la gerencia y los bajos salarios. Ese reclamo se ha repetido en todo el Reino Unido, Estados Unidos y otras partes del mundo: los trabajadores esenciales que cargaron con las comunidades durante los peores momentos de la pandemia afirman que ya no van a tolerar que los exploten y les paguen poco.

“Mantuvimos a la gente a salvo”, dijo Mitchell, de 45 años, quien comenzó a trabajar como recolector de basura cuando tenía 16. “Cuidamos a los más vulnerables. Protegimos a los ancianos”. Mitchell agradeció el gesto de los aplausos nocturnos dedicados a los trabajadores esenciales durante la pandemia. Pero ahora que los casos de coronavirus han disminuido, siente que el gobierno ha “abandonado a los trabajadores mal pagados que han salvado a esta nación”.

En algunas partes de la ciudad, la basura ahora se recolecta solo una vez cada tres semanas. Hace aproximadamente un año, se recolectaba una vez cada dos semanas. Eso significa que los recolectores de basura, muchos de los cuales ganan menos de 20.000 libras esterlinas (27.000 dólares) al año, tienen que subir y bajar cargas más pesadas.

Además de las recolecciones menos frecuentes, el volumen de basura por hogar aumentó en los últimos dos años. Es un reflejo del aumento del gasto en comida para llevar y entregas en línea, según Mitchell.

Chris Mitchell, alto funcionario del sindicato GMB de Escocia, en Glasgow, el miércoles 10 de noviembre de 2021. (Kieran Dodds/The New York Times)
Chris Mitchell, alto funcionario del sindicato GMB de Escocia, en Glasgow, el miércoles 10 de noviembre de 2021. (Kieran Dodds/The New York Times)

“La pandemia ha creado desechos y más desechos”, dijo.

La ciudad de aproximadamente 635.000 habitantes les ha pedido a los residentes reducir sus desechos para ayudar a proteger el medioambiente, pero los recolectores de basura como Jack McGowan, de 26 años, dicen que reducir las recolecciones no es una manera efectiva de lograrlo.

“Los contenedores siempre están así”, dijo el miércoles, mientras señalaba varios contenedores de basura desbordados detrás de un conjunto de apartamentos en Scotstoun, una zona al oeste del centro de la ciudad de Glasgow. “Necesitamos una mejor paga. Y también respeto”.

McGowan dijo que vive con su madre porque no puede pagar una hipoteca con su salario de 19.000 libras al año.

Además, aseguró que ya había visto a cuatro ratas saltar de los botes de basura esa misma mañana.

Glasgow promueve sus iniciativas y programas de reciclaje para ser más amigable con el medioambiente. Pero McGowan dijo que todos los días veía a personas que arrojaban basura no reciclable en los contenedores para reciclar.

Los recolectores de basura afirmaron que lo más probable es que vuelvan a entrar en huelga durante el período previo a Navidad si no reciben aumentos salariales. A través de un comunicado, el Ayuntamiento de Glasgow dijo que su autoridad mayor ya había tenido extensas conversaciones con el sindicato y que “la puerta sigue abierta para todos los compañeros sindicales”.

Fiona Ross, una portavoz del Ayuntamiento, dijo que no podía dar muchos detalles porque las conversaciones seguían en proceso.

Mientras tanto, los delegados dentro de la cumbre COP26 en Glasgow dicen que están logrando algunos avances hacia un acuerdo para evitar niveles catastróficos en el cambio climático.

El miércoles, Estados Unidos y China emitieron una declaración conjunta en la que se comprometieron a hacer más para reducir las emisiones esta década y en la que China se comprometió por primera vez a abordar las emisiones de metano. Por otra parte, la agencia climática de las Naciones Unidas publicó un borrador de un acuerdo que instaba a las naciones a “acelerar la eliminación gradual” de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero fuera de las conversaciones sobre el clima, existe una frustración cada vez mayor por la desconexión entre los legisladores y los más afectados por el cambio climático. Ha habido protestas diarias organizadas por activistas jóvenes, quienes afirman que las promesas que hicieron los países de cumplir objetivos para dentro de varias décadas no es suficiente.

“En realidad, nadie quiere incurrir en el costo de prevenir el cambio climático hoy”, dijo Sayantan Ghosal, profesor de economía en la facultad de comercio de la Universidad de Glasgow. “Están dispuestos a hacerlo mañana, pero no hoy”.

También ha habido una brecha entre, por un lado, los líderes mundiales y los ejecutivos de empresas que han conversado esta semana sobre la necesidad urgente de una transición a las energías limpias, y por el otro, la clase trabajadora que se verá más afectada por el aumento de los costos asociados con esa transición.

Muchos de los trabajadores peor pagados de la sociedad, incluidos los recolectores de basura, están más preocupados por el incremento de los precios de los alimentos, el alquiler y la energía eléctrica que por el aumento de las temperaturas. Por lo general no tienen la flexibilidad para gastar más en alimentos y ropa que sean más sustentables.

Mitchell, el líder sindical, dijo que 20 conductores habían dejado el equipo de recolección de basura en las últimas semanas por otros trabajos de manejo de camiones que les ofrecieron mejores salarios.

Peter Welsh, portavoz del sindicato, dijo que Escocia necesitaba invertir en los trabajadores que ayudarán a lograr la transición hacia una economía más verde.

“Creo que hay enormes desafíos que los políticos no han ni comenzado a comprender”, dijo. 

© 2021 The New York Times Company

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