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El avistamiento de aves da a México pequeña esperanza para preservar naturaleza y economía

Por Carolina Pulice

JOSÉ CARDEL, México, 29 nov (Reuters) - Cada año millones de aves se deslizan por las corrientes de aire entre el golfo de México y las montañas de la Sierra Madre Oriental del país, en un espectáculo conocido como el "río de rapaces" que atrae a cientos de observadores de aves extranjeros a la costa del estado oriental de Veracruz.

Diferentes especies de halcones, gavilanes, milanos, zopilotes y aguilillas vuelan sobre las montañas o cerca del océano durante el período de agosto a noviembre para escapar del inicio del invierno boreal.

"Muchos de mis clientes han estado en otros sitios famosos de migración de aves, pero dicen que nunca han visto nada como el 'Río de Rapaces' en Veracruz", dijo Steven Koevoet, un guía de observación de aves en México que durante más de 25 años ha dirigido tours en los estados de Yucatán y Veracruz.

A pesar de las esperanzas de que el evento anual podría avivar un auge del ecoturismo similar al que han visto otros países de Latinoamérica, como Costa Rica y Ecuador, éstas no se han materializado en parte debido a lo que los críticos llaman el fracaso de México para diversificar el turismo y conseguir ampliarlo más allá de sus bulliciosos centros turísticos como Cancún y Cabo San Lucas.

"México tiene mucho potencial para el aviturismo (...) tiene especies endémicas, una gran diversidad de aves" dijo Efraín Castellanos, biólogo conservacionista en el estado de Chiapas, que también señaló la falta de infraestructuras para este tipo de turismo.

Los altos niveles de violencia y las prácticas poco respetuosas con el medio ambiente son los principales obstáculos para el desarrollo del ecoturismo en los estados de Chiapas, Tamaulipas, Guerrero y Veracruz, lugares con una rica diversidad de flora y fauna.

La espiral de violencia detuvo durante años la observación de aves en algunos lugares, donde la actividad era una importante fuente de ingresos para las comunidades locales, dijo Vicente Rodríguez, especialista en conservación de aves de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) de México.

La Secretaría de Turismo nacional y la estatal de México no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Pero actualmente, una coalición flexible de grupos ambientalistas, universidades y agricultores en Veracruz está trabajando en conjunto para impulsar el ecoturismo en torno a la migración anual de aves.

Ángel Viveros, descendiente de una familia de ganaderos cerca de José Cardel, un pueblo a unos 10 kilómetros al interior de la costa del golfo Pérsico de México, decidió en 2020 buscar un nuevo propósito a 150 hectáreas de tierra propiedad de su familia tras una sequía.

Viveros, con el apoyo del grupo sin ánimo de lucro Pronatura Veracruz, que monitoriza y cuenta las aves en la migración anual, está utilizando el terreno para la observación de pájaros, paseos a caballo, paracaidismo y caminatas, y ahora recibe cientos de visitantes al año.

Otras iniciativas locales, como los productores cafeteros Café de Mi Rancho, Rancho San Fermín y Cafetalera San Felipe, se han sumado al proyecto, con degustaciones de café y charlas educativas sobre el papel vital que juegan las aves en la propagación de semillas.

“Un sello verde amigable con las aves para esos productores podría ser el siguiente paso”, dijo Juan Salazar, profesor de la Universidad de Córdoba en Veracruz.

Aunque el progreso es lento, los esfuerzos para construir una industria en torno a las aves migratorias son una buena causa, dicen los aficionados a esta actividad.

"Aparte de sentir la emoción física, es como algo espiritual", dijo José Alejandro Ramírez, un jubilado mexicano de 79 años que ha estado visitando Veracruz desde 2002, "no hay palabras para describir lo que se siente cuando se ve las filas de aves".

(Información de Carolina Pulice; Editado en español por Aida Peláez-Fernández)