Atentado contra Cristina Kirchner: el papa Francisco le envió un telegrama y la llamó por teléfono “en este delicado momento”

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Cristina Kirchner junto al papa Francisco, en uno de sus encuentros en el Vaticano

ROMA.- Además de enviarle un telegrama a la vicepresidenta Cristina Kirchner para expresarle “solidaridad y cercanía en este delicado momento” y condenar “todo tipo de violencia”, el papa Francisco también llamó hoy por teléfono a la expresidenta tras el atentado que sufrió anoche en la puerta de su casa en Recoleta, cuando un hombre quiso dispararle mientras ella saludaba a sus seguidores.

Según pudo saber LA NACION, se trató de una “breve y cordial” conversación, con la que el exarzobispo de Buenos Aires quiso ir más allá de la formalidad del telegrama y dar un gesto.

En el texto, preparado por la Secretaría de Estado, el papa Francisco, que la recibió varias veces en el Vaticano, rezó “para que en la querida Argentina prevalezcan siempre la armonía social y el respeto de los valores democráticos, contra todo tipo de violencia y agresión”.

El telegrama que le envió el papa Francisco a Cristina Kirchner
El telegrama que le envió el papa Francisco a Cristina Kirchner

Un giro en su relación

Aunque en sus tiempos de arzobispo primado de Buenos Aires Jorge Bergoglio era considerado por el oficialismo kirchnerista “el líder de la oposición” porque solía denunciar la pobreza y la corrupción en sus homilías, desde que fue electo al trono de Pedro en el cónclave del 13 de marzo de 2013, la relación entre la actual vicepresidenta y el papa Francisco cambió radicalmente.

Entonces presidenta del país, la mandataria viajó a Roma para asistir a la ceremonia de asunción del papado, que tuvo lugar el 19 de marzo de ese mismo año y, en un gesto de amor y respeto por su madre patria y por su pueblo, la convirtió en la primera jefa de Estado que recibió en forma privada en la residencia de Santa Marta. En esa ocasión, la entonces presidenta lo sorprendió regalándole un objeto tan tradicional como un mate.

Pese a que se llevaba pésimo con el cardenal Bergoglio, Cristina Kichner rápidamente entendió que era mejor cambiar de registro con el papa Francisco y tener de su lado al máximo jefe de la Iglesia católica. Fue así que, tras sendos pedidos de audiencia que un pontífice nunca suele rechazar, en los primeros años de pontificado Cristina fue recibida cuatro veces en el Vaticano, acompañada por nutridas comitivas. En una de esas ocasiones la expresidenta compartió un almuerzo que se prolongó durante varias horas.

La actual vicepresidenta incluso hizo viajes internacionales para poder cruzarse con el Papa y saludarlo: viajó a Brasil en ocasión del primer viaje internacional del Papa para la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de 2013 (ocasión en la que le Bergoglio le regaló unos escarpines para el bebé de su hija Florencia); viajó a Paraguay, última etapa de un viaje en julio de 2015 que lo llevó antes a Evcuador y Bolivia, donde asistió a una misa; e hizo lo mismo ese mismo año, en septiembre, en La Habana, Cuba, en un viaje internacional que incluyó, luego, a Estados Unidos.

Su sucesor en la Casa Rosada y adversario político, Mauricio Macri, fue recibido dos veces en el Vaticano y jamás logró tener la misma sintonía con Francisco, a quien sin embargo conocía bien desde sus tiempos de jefe de gobierno porteño. La foto de su primer encuentro (el 28 de febrero de 2016), marcada por el rostro adusto de Jorge Bergoglio, terminó siendo el símbolo de una relación fría y distante entre el Papa y esa administración, aunque de todas maneras tuvo una relación muy correcta del punto de vista protocolar.

El actual presidente, Alberto Fernández, fue recibido por primera vez por el Papa el 31 de enero de 2020 y una segunda vez, en mayo del año pasado, en un contexto bilateral marcado a fuego por la herida que significó para el Pontífice la legalización del aborto, aprobada en diciembre de 2020 justo el día de su cumpleaños, en plena crisis económica y epidemiológica. Eso significó un golpe bajo para un Papa venido desde un país tradicionalmente católico como la Argentina, además, justo en momentos en que el Vaticano intentaba ayudar al país a renegociar su insostenible deuda con acreedores internacionales.