Así actúa una patrulla ciudadana contra los carteristas de Barcelona

Representación de un hurto en el suburbano. (Photo by Schöning/ullstein bild via Getty Images)

Gerardo tiene 39 años de edad y hace una década vivió una situación de lo más particular. Viajando en el metro de Madrid, se percató de que un tipo le estaba intentando robar la cartera a otro viajero. En el momento en el que el tren paró en una nueva estación, fue hacia el delincuente, lo agarró sin mediar palabra y lo lanzó fuera del vagón sin miramientos ni contemplaciones. Acto seguido le explicó a la potencial víctima lo sucedido y el resto de la gente lo aplaudió.

“Lo volvería a hacer”, señaló a Yahoo! consciente del peligro al que se sometió.

La proliferación de carteristas en lugares concurridos es cada vez mayor, sobre todo en grandes ciudades, por ello, un grupo de ciudadanos de Barcelona se han organizado para llevar a cabo actos de intimidación - quizás con menos contacto que Gerardo - para evitar que estos sospechosos habituales campen a sus anchas.

Ciudadanos reducen a un ladrón en Copacabana, Río de Janeiro. (Getty Images).

Inspirados en el grupo ciudadano, ‘Los Ángeles Guardianes de Nueva York’, quienes actuaron en los años setenta, esta patrulla de voluntarios conformado por cuatro mujeres y cuatro hombres recorren en suburbano de la ciudad condal para acabar con los carteristas. Les graban, les increpan a viva voz y les echan no sólo del vagón, sino a la calle. Los vídeos no tienen desperdicio, como éste que publicó el periódico La Vanguardia .

Todo comenzó con en un grupo de Facebook que ya cuenta con más de cinco mil miembros en el que los vecinos comenzaron a unirse para criticar y actuar contra los robos en Barcelona.

“El grupo nació de la frustración de los vecinos por el aumento de los robos en el barrio, pero poco a poco se fueron sumando vecinos de otros lugares de la ciudad”, afirmó a La Vanguardia Mery Peña, de 38 años y médico de profesión.

Fue una de las organizadoras de la plataforma Residents Organization Robbery (ROAR, palabra que significa rugir en inglés). Actúan sin apoyo institucional y su deseo no es el de sustituir a la Policía, sino retratar a los carteristas para que todo el mundo les conozca. Su objetivo también es modificar el Código Penal para que el castigo sea más contundente a los que reinciden.

La Policía detiene a un carterista en París. (MIGUEL MEDINA/AFP/Getty Images)

“En el mejor de los casos, si roban más de 400 euros, llegan a juicio y se declaran insolventes; si no, les ponen una multa y la pagan robando otro móvil”, agregó Peña al medio catalán.

Muchos de los miembros del grupo en redes sociales son extranjeros que residen en Barcelona y son confundidos con turistas. A pesar de los esfuerzos de este grupo, las Fuerzas de Seguridad no recomiendan que este tipo de patrullas ciudadanas se involucren en las labores de detección de carteristas y prevención de sus acciones ya que ellos mismos realizan esfuerzos en este sentido. Tal y como comentaron a La Vanguardia, valoran los esfuerzos de la ciudadanía aunque este tipo de delitos no dejan de ser competencia de los Mossos d’Esquadra, de la Guardia Urbana y de la compañía privada de seguridad del suburbano.

Un 60% de los delitos que se cometen en Barcelona son hurtos, un 28% de los cuales se producen en los transportes públicos de la ciudad, aunque mayoritariamente en el metro. Los delitos leves suelen ser castigados con una multa. Según indicó la publicación, fuentes de Mossos d’Esquadra el aumento de este tipo de robos se debe a que en 2017 el Tribunal Supremo dejó sin efecto el artículo 235.1.7 del Código Penal que trata la multirreincidencia. Dicho artículo preveía cárcel de 1 a 3 años para los delincuentes que acumularan más de tres condenas por delitos leves.