Anuncios

Art déco. Tres edificios en CDMX para visitar el fin de semana

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 4 (EL UNIVERSAL).- La ciudad puede compararse con un palimpsesto, una historia encima de la cual se han escrito decenas y decenas de relatos que a veces es difícil desentrañar; un collage arquitectónico, construido a través de los siglos. Dentro de lo que es posible, en ciertas colonias prevalece un estilo visual homogéneo: la arquitectura californiana en la Nápoles, por ejemplo, o la presencia del art déco en colonias como la Tabacalera, Santa María la Ribera, Tacubaya y Roma.

Si los edificios de la ciudad pudieran hablar, también darían cuenta del revés de la historia y la cultura de México que se esconden en la memoria de sus paredes. En el siguiente circuito, que muestra ciertos edificios invaluables de la capital, ha llegado el turno de hablar sobre art déco.

El Ermita

Hoy está cerrado y, si bien valía la pena entrar y observar sus departamentos, la fachada, la vista exterior del inmueble, ha dado pie por sí misma para crear una de las esquinas más emblemáticas de la ciudad en el corazón de Tacubaya. Durante décadas éste fue uno de los edificios más cotizados para vivir; había una larga lista de espera donde se apuntaban quienes quisieran rentar allí, algo que no cualquiera logró.

El Ermita data de principios de la década de 1930 y fue diseñado por el arquitecto Juan Segura Gutiérrez. En el edificio vivió Manuel Altolaguirre, poeta de culto de la generación del 27, muerto prematuramente y quizá más conocido en nuestro entorno por su trabajo en el cine

Los devotos de la poesía no volverán a ver con los mismos ojos aquella especie de cuchilla icónica: el edificio 23 de la avenida Revolución.

Altolaguirre trabajó, por cierto, como guionista en la Ciudad de México. Un gran triunfo para el artista fue la escritura del argumento de "Subida al cielo", de Luis Buñuel, película que lo hizo acreedor al Ariel por mejor guion en 1952.

El Ermita tiene, además, una vidriera en el techo, creación de Diego Rivera.

Casa de las Brujas

Es muy probable que, durante algún paseo en la colonia Roma, muchos hayan visto alguna vez el Edificio Río de Janeiro, también conocido como la Casa de las Brujas. Ubicado en el número 56 de la plaza homónima (Río de Janeiro), en la esquina de Durango, quizá la elección de este edificio sea inesperado, puesto que la fachada es más asociada con el estilo gótico, pero el interior de la casa tiene departamentos tipo art déco.

Data de 1908, cuando Porfirio Díaz le pidió su construcción al arquitecto británico R. A. Pigenon, autor del ya citado edificio, del Castillo colorado, ubicado entre Berlín y Versalles, en la colonia Juárez, y de algunas edificaciones en Buenos Aires, Argentina. Se supone que la construcción de la Casa de las Brujas se enmarcó en el centenario de la Independencia de México.

La otra razón por la que la Casa de las Brujas fue incluida en esta lista es que, en la década de 1930, al arquitecto Francisco J. Serrano se le encomendó remodelar la fachada. El resultado fue que al arte gótico original se le añadieron ciertos elementos de art déco. Por lo que, desde su apariencia (un par de ojos coronados con un sombrero puntiagudo) hasta su historia, se trata de un edificio extravagante, ecléctico.

El aura de misterio que lo rodea se consolidó cuando se mudó al edificio la chamana y curandera Bárbara Guerrero, "Pachita", admirada por el cineasta Alejandro Jodorowsky y el neurofisiólogo Jacobo Grinberg.

Sin muchos datos sólidos, la historia que se cuenta es que Pachita podía materializar órganos humanos, que fue visitada por algunos de los políticos y las personas más poderosas de México y que, en el edificio, se testificaron rituales ominosos. Ahora se dice que el espíritu de Pachita habita el conjunto residencial y que su paso por ahí dejó una estela de sucesos inexplicables hasta el día de hoy.

No hay que olvidar que la Casa de las Brujas ocupa un papel central en dos novelas de escritores de la generación del Medio Siglo. La primera es "Morirás lejos", de José Emilio Pacheco, en cuya trama experimental se muestra, desde las primeras páginas, a un personaje espiando a otro que está sentado en la Plaza Río de Janeiro y que, curiosamente, lee EL UNIVERSAL. Aquí, la Casa de las Brujas funge como refugio de un grupo de nazis de la Segunda Guerra Mundial, que intentan pasar desapercibidos.

La segunda es "El desfile del amor", de Sergio ´Pitol, novela en la que un historiador investiga — a la manera de las novelas de detectives— un asesinato ocurrido en este edificio en el año de 1942.

En la actualidad, el primer piso de la Casa alberga un bar llamado Las Brujas.

Edificio Tehuacán

En el número 188 de la Avenida México se encuentra el Edificio Tehuacán, que fue construido en 1931 por el arquitecto Ernesto Ignacio Buenrostro, a quien se le debe buena parte de la identidad visual de la Condesa y su huella art déco. Su historia es menos curiosa que las anteriores, algo que su valor arquitectónico compensa.

Si bien, enlistar la presencia del art déco en la ciudad es una tarea larga (ciertos gigantes de este estilo están en el Centro y la Tabacalera), hay que enlistar al Edificio Tehuacán para no salir del circuito trazado.

Se trata de uno de los primeros inmuebles con este estilo en la Condesa, representa el momento en que la colonia tomó su nombre y fue diseñada conceptualmente, y tiene la ventaja de que puede ser visitado, puesto que hoy es el hotel Hippodrome.

El Tehuacán puede reconocerse por la geometría típica del art déco. Su entrada está enmarcada por dos lámparas y el nombre del edificio está escrito en la marquesina.