Las armas sofisticadas llegan a Ucrania, pero más rápido que los conocimientos para usarlas

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Una unidad de artillería ucraniana con su viejo cañón antitanque se encontraba al nordeste de la ciudad de Kherson, Ucrania, ocupada por Rusia, el sábado 4 de junio de 2022. Entrenar a los soldados en el uso de equipos más nuevos suministrados por Occidente se ha convertido en un obstáculo importante. (Tyler Hicks/The New York Times)
Una unidad de artillería ucraniana con su viejo cañón antitanque se encontraba al nordeste de la ciudad de Kherson, Ucrania, ocupada por Rusia, el sábado 4 de junio de 2022. Entrenar a los soldados en el uso de equipos más nuevos suministrados por Occidente se ha convertido en un obstáculo importante. (Tyler Hicks/The New York Times) - Créditos: @Tyler Hicks

ÓBLAST DE KHERSON, Ucrania.- Desde que Rusia invadió, las naciones de la OTAN actualizaron el arsenal de Ucrania con herramientas bélicas cada vez más sofisticadas, y todavía hay más armas en camino, como el avanzado sistema de lanzacohetes múltiple ya prometido por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Pero entrenar a los soldados en el uso de esos equipos se ha convertido en el mayor obstáculo, el que enfrentan diariamente el sargento Dmytro Pysanka y sus compañeros de armas, que operan un viejo cañón antitanques cubierta con red de camuflaje en el sur de Ucrania.

Un soldado ucraniano cubre su envejecido arma antitanque de artillería con camuflaje justo al nordeste de la ciudad ocupada por Rusia de Kherson, Ucrania, el sábado, 4 de junio de 2022. Capacitar a los soldados sobre cómo usar equipos más nuevos, suministrados por Occidente, se ha convertido en un importante obstáculo. (Tyler Hicks/The New York Times)
Un soldado ucraniano cubre su envejecido arma antitanque de artillería con camuflaje justo al nordeste de la ciudad ocupada por Rusia de Kherson, Ucrania, el sábado, 4 de junio de 2022. Capacitar a los soldados sobre cómo usar equipos más nuevos, suministrados por Occidente, se ha convertido en un importante obstáculo. (Tyler Hicks/The New York Times) - Créditos: @Tyler Hicks


Un soldado ucraniano cubre su envejecido arma antitanque de artillería con camuflaje justo al nordeste de la ciudad ocupada por Rusia de Kherson, Ucrania, el sábado, 4 de junio de 2022. Capacitar a los soldados sobre cómo usar equipos más nuevos, suministrados por Occidente, se ha convertido en un importante obstáculo. (Tyler Hicks/The New York Times) (Tyler Hicks/)

Cuando espía por la mira adosada al cañón, Pysanka se encuentra con un caleidoscopio de números y rayas que si son interpretadas correctamente deberían darle el alcance necesario para hacer blanco en las fuerzas rusas. En el campo de batalla, sin embargo, los errores son frecuentes.

Hace más de un mes, los comandantes de esta unidad de artillería de la línea de frente se aseguraron la llegada de una herramienta de cálculo mucho más avanzada: telémetro laser de alta tecnología suministrado por Occidente que ayuda a calcular la distancia del blanco enemigo. Pero hay un problema: nadie sabe usarla.

“Es como recibir un iPhone 13 de regalo y solo poder hacer llamadas”, dice el sargento con evidente exasperación.

El telémetro en cuestión se llama JIM LR y según Pysanka probablemente sea parte de un envío de equipos provistos por Estados Unidos.

Soldados ucranianos se reúnen en una base cerca de su viejo cañón antitanque justo al noreste de la ciudad de Kherson, Ucrania, ocupada por Rusia, el sábado 4 de junio de 2022. Capacitar a los soldados sobre cómo usar equipos más nuevos suministrados por Occidente se ha convertido en un obstáculo importante. (Tyler Hicks/The New York Times)
Soldados ucranianos se reúnen en una base cerca de su viejo cañón antitanque justo al noreste de la ciudad de Kherson, Ucrania, ocupada por Rusia, el sábado 4 de junio de 2022. Capacitar a los soldados sobre cómo usar equipos más nuevos suministrados por Occidente se ha convertido en un obstáculo importante. (Tyler Hicks/The New York Times) - Créditos: @Tyler Hicks


Soldados ucranianos se reúnen en una base cerca de su viejo cañón antitanque justo al noreste de la ciudad de Kherson, Ucrania, ocupada por Rusia, el sábado 4 de junio de 2022. Capacitar a los soldados sobre cómo usar equipos más nuevos suministrados por Occidente se ha convertido en un obstáculo importante. (Tyler Hicks/The New York Times) (Tyler Hicks/)

Puede parecer la opción perfecta para mejorar el rendimiento de ese cañón antitanques fabricado en 1985: tiene la capacidad de detectar blancos de noche y transmitir su distancia y coordenadas de GPS. Algunos soldados aprendieron lo suficiente como para operar la herramienta, pero en los últimos días rotaron hacia otros lugares y ahora Pysanka y los suyos tienen un pisapapeles carísimo con el que no saben qué hacer.

“Estuve tratando de aprender a usarlo”, dice Pysanka. “Leo el manual de instrucciones en inglés y me ayudo con el traductor de Google”.

Compromiso

El lunes, Gran Bretaña prometió enviar a Ucrania lanzacohetes múltiples móviles para mejorar el alcance y la precisión de la artillería ucraniana. Pocos días antes, el presidente norteamericano, Joe Biden, se comprometió a enviar armas similares.

Las nuevas armas avanzadas de Ucrania se concentran en la región oriental de Donbass, donde se libran los combates más feroces y las fuerzas de Vladimir Putin se acercan desde el este, el norte y el sur, en un intento de arrasar un parche de territorio controlado por Ucrania. En el extremo oriental de esa zona, los dos bandos vienen librando una guerra de avances y retrocesos para quedarse con la ciudad devastada y ya prácticamente desierta de Severodonetsk.

Según analistas occidentales y funcionarios ucranianos, durante el fin de semana, las tropas ucranianas recuperaron algo de terreno en la ciudad. Pero el lunes los ucranianos se vieron nuevamente obligados a retroceder, cuando el ejército ruso redobló su ya intenso fuego de artillería, según confirma Serhiy Haidai, administrador del gobierno de Kiev para la región.

El humo se eleva por los bombardeos en la ciudad de Severodonetsk durante la lucha entre las tropas ucranianas y rusas en la región oriental de Ucrania de Donbass el 7 de junio de 2022. (Photo by ARIS MESSINIS / AFP)
El humo se eleva por los bombardeos en la ciudad de Severodonetsk durante la lucha entre las tropas ucranianas y rusas en la región oriental de Ucrania de Donbass el 7 de junio de 2022. (Photo by ARIS MESSINIS / AFP) - Créditos: @ARIS MESSINIS


El humo se eleva por los bombardeos en la ciudad de Severodonetsk durante la lucha entre las tropas ucranianas y rusas en la región oriental de Ucrania de Donbass el 7 de junio de 2022. (Photo by ARIS MESSINIS / AFP) (ARIS MESSINIS/)

El lunes, un día después de su arriesgada visita a las tropas en Lysychansk, cerca de Severodonetsk, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, dio a los periodistas una evaluación contundente de los problemas que enfrentan las fuerzas de su país: “Ellos son más y son más poderosos. Pero en ese lugar los vamos a enfrentar”.

Los líderes de Ucrania reclaman insistentemente armas y equipos occidentales de última generación, y tienen puestas sus esperanzas de una victoria en su última lista de pedidos: misiles guiados antitanque, obuses y cohetes guiados por satélite.

Pero además de necesitar armamento, las tropas ucranianas tienen que aprender usarlo. Sin la formación adecuada, el mismo dilema que enfrenta la unidad de Pysanka con su telémetro se generalizará a una escala mucho mayor. Los analistas dicen que esta situación trae reminiscencias del fallido enfoque de Estados Unidos con el ejército de Afganistán, al que suministró equipos que no podían mantenerse sin un permanente apoyo logístico.

“Los ucranianos están ansiosos por usar los equipos que manda Occidente, pero el mantenimiento de los mismos requiere capacitación”, dice Michael Kofman, director de estudios rusos en CNA, un centro de investigación en Arlington, Virginia. “Algunas cosas llevan tiempo y no hay manera de apurarlas.”

En los años previos a esta guerra, Estados Unidos y otros países de la OTAN capacitaron ampliamente al ejército ucraniano, pero no en el uso de algunas de las armas avanzadas que ahora están enviando. Según los militares de Estados Unidos, desde 2015 hasta principios de este año, los instructores norteamericanos entrenaron a más de 27.000 soldados ucranianos en el Centro de Entrenamiento de Combate de Yavoriv, cerca de Leópolis. En febrero, cuando Rusia invadió, en Ucrania había más de 150 asesores militares estadounidenses, pero fueron repatriados al iniciarse la guerra.

Desde el comienzo del conflicto, Estados Unidos prometió aproximadamente 54.000 millones de dólares en ayuda para Ucrania, con la provisión de una gran cantidad de armas y equipos, como la reciente entrega de varios lanzacohetes móviles HIMARS, una medida que mereció un fuerte repudio del Kremlin.

Pero para evitar una confrontación más directa con Rusia, hasta ahora el gobierno de Biden se ha negado a enviar nuevos asesores militares a Ucrania para ayudar a entrenar a las fuerzas en el uso de los nuevos sistemas de armas. Por el contrario, ha preferido apelar a programas de entrenamiento fuera del país.

Eso ejerce enorme presión sobre los soldados ucranianos como el sargento Andriy Mykyta, miembro de la guardia fronteriza del país, que antes de la guerra recibió un breve entrenamiento de asesores de la OTAN sobre las armas antitanque británicas más avanzadas, conocidas como NLAW.

Un equipo de armas ucraniano disparó un obús M777 hacia las posiciones rusas en la región de Donetsk, Ucrania, el domingo 22 de mayo de 2022. (Ivor Prickett/The New York Times)
Un equipo de armas ucraniano disparó un obús M777 hacia las posiciones rusas en la región de Donetsk, Ucrania, el domingo 22 de mayo de 2022. (Ivor Prickett/The New York Times) - Créditos: @IVOR PRICKETT


Un equipo de armas ucraniano disparó un obús M777 hacia las posiciones rusas en la región de Donetsk, Ucrania, el domingo 22 de mayo de 2022. (Ivor Prickett/The New York Times) (IVOR PRICKETT/)

Ahora Mykyta va recorriendo a toda velocidad las posiciones de primera línea tratando de capacitar a sus camaradas sobre la forma de usarlas. En muchos casos, dice el sargento, los ucranianos terminan aprendiendo por su cuenta, con videos en internet y en base a ensayo y error.

“Pero con algunos tipos de armas no te sirve la intuición, como por ejemplo los misiles tierra-aire, la artillería y otros equipos”, dice Mykyta. “Así que necesitamos cursos formales”, agregó.

Las necesidades de Ucrania son palpables en la región donde está atrincherada la unidad de Pysanka, justo al noreste de la ciudad de Kherson, ya ocupada por Rusia. La semana pasada, los ucranianos lograron pasar a la ofensiva brevemente, un impulso que se desaceleró cuando los rusos en retirada hicieron volar un puente clave. Por falta de artillería de mayor alcance, los ucranianos no pudieron atacarlos a la distancia, sin tener que cruzar ese río difícil.

Traducción del manual

El único instructor disponible para el telémetro láser que tuvo el equipo de artilleros de Pysanka es un soldado de la unidad anterior que quedó rezagado y se tomó el tiempo de traducir la mayor parte del manual de instrucciones de 104 páginas. Pero todo sigue siendo a prueba y error, probando combinaciones de botones para descubrir qué botón hace qué, mientras buscan soluciones improvisadas para resolver la falta de un trípode y un monitor de video, cosas que según el manual de instrucciones, deberían estar ahí…

“Si tratás de calcular distancias largas sosteniéndolo en la mano, a veces arroja cifras inexactas”, dice Pysanka. “Es más seguro trabajar con el equipo sobre un trípode, con el enemigo de frente y el operador a cubierto, observando un monitor”.

El telémetro JIM LR, fabricado por la compañía francesa Safran, es cómo un híbrido de casco de realidad virtual y binoculares tradicionales, y se puede usar junto con una aplicación de mapas desde la misma tablet que las tropas ucranianas usan para solicitar ataques de su artillería.

El telémetro pesa apenas seis kilos y es mucho más pequeño que el obús M777 de 155 mm y cuatro toneladas y media de peso provisto por Estados Unidos y recientemente arribado a la línea del frente en el este de Ucrania. Pero ambos equipos tienen en común una complejidad que recuerda lo difícil que es suministrarle material extranjero a un ejército.

El M777 es muy móvil y de gran alcance, pero según los oficiales ucranianos, la falta de entrenamiento ha generado un cuello de botella en el despliegue de los obuses. En cursos de una semana dictados en Alemania, Estados Unidos entrenó a soldados ucranianos para dispararlos y a otros para realizar su mantenimiento.

Los soldados ucranianos colocan un obús M777 en un grupo de árboles para camuflarse en la región de Donetsk, Ucrania, el domingo 22 de mayo de 2022. (Ivor Prickett/The New York Times)
Los soldados ucranianos colocan un obús M777 en un grupo de árboles para camuflarse en la región de Donetsk, Ucrania, el domingo 22 de mayo de 2022. (Ivor Prickett/The New York Times) - Créditos: @IVOR PRICKETT


Los soldados ucranianos colocan un obús M777 en un grupo de árboles para camuflarse en la región de Donetsk, Ucrania, el domingo 22 de mayo de 2022. (Ivor Prickett/The New York Times) (IVOR PRICKETT/)

Por ahora, Pysanka está concentrado en aprender a usar el telémetro. En el lugar de la guerra que le tocó, las armas y los equipos suministrados por Occidente se limitan a una pequeña cantidad de cohetes antitanques y botiquines de primeros auxilios.

“Acá no nos mandan los mismos recursos y armas nuevas que envían al frente oriental”, dice el mayor Roman Kovalyov, subcomandante de la unidad que supervisa la posición del cañón operado por Pysanka. “Todas esas cosas que supuestamente le dan a Ucrania las vemos solo por televisión, pero creemos que tarde o temprano nos llegarán.”

Thomas Gibbons-Neff y Natalia Yermak

The New York Times

Traducción de Jaime Arrambide

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