Alza de homicidios y secuestros en Haití muestra que la crisis no ha terminado aunque se reanude el flujo de combustible

El aumento de la violencia y los secuestros por parte de las pandillas en Haití sigue preocupando a Naciones Unidas, cuya máxima responsable humanitaria en Puerto Príncipe hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que preste apoyo al país y su población.

Ulrika Richardson, coordinadora humanitaria y residente de la ONU en Haití, dijo que la organización mundial está empezando a ver una tímida reanudación de la distribución de combustible en Puerto Príncipe después que una poderosa alianza de pandillas liberó su control sobre la terminal petrolera clave del país a principios de este mes. Pero la realidad diaria de la vida en Haití, dijo, sigue siendo preocupante.

El cólera se está extendiendo rápidamente y hay una grave crisis alimentaria. Y la violencia de las pandillas y los secuestros siguen aumentando, dijo Richardson, hablando con los periodistas el miércoles, un día después que la ONU lanzara un llamamiento humanitario de $145.6 millones, junto con el gobierno de Haití, para ayudar a responder a la crisis del cólera y el hambre.

La violencia, dijo, “sigue mostrando tendencias ascendentes muy preocupantes.... Las pandillas armadas siguen teniendo en su poder más o menos el 60% de la capital”.

Agentes de policía protegen los camiones de combustible llenos de gasolina mientras salen de la terminal de combustible de Varreux, en Puerto Príncipe, Haití, el martes 8 de noviembre de 2022. Los camiones hacían fila en la terminal de combustible para llenar sus depósitos por primera vez desde que una poderosa pandilla tomó el control de la zona hace casi dos meses. Funcionarios del gobierno dijeron el martes que las gasolineras, que permanecieron cerradas desde mediados de septiembre, serían reabastecidas desde el miércoles hasta el viernes y abrirían a los clientes el sábado.
Agentes de policía protegen los camiones de combustible llenos de gasolina mientras salen de la terminal de combustible de Varreux, en Puerto Príncipe, Haití, el martes 8 de noviembre de 2022. Los camiones hacían fila en la terminal de combustible para llenar sus depósitos por primera vez desde que una poderosa pandilla tomó el control de la zona hace casi dos meses. Funcionarios del gobierno dijeron el martes que las gasolineras, que permanecieron cerradas desde mediados de septiembre, serían reabastecidas desde el miércoles hasta el viernes y abrirían a los clientes el sábado.

En octubre, la ONU dijo que se había habido 195 homicidios y 102 secuestros.

Los asesinatos y secuestros por parte de las pandillas continúan a pesar de los esfuerzos de la Policía Nacional por tomar medidas drásticas. En las últimas semanas, las autoridades han matado a varios miembros de pandillas y ha realizado numerosas arrestos.

Uno de los arrestos más destacados fue el de un inspector de Policía, Wakin Pierre, de 49 años, que está asignado al servicio de seguridad del palacio. Waking fue arrestado el viernes cuando estaba en un Toyota Land Cruiser procedente de Belladère, fronteriza con la República Dominicana, cuando fue detenido por las autoridades al este de la capital.

Se le encontraron 4,000 cartuchos de calibre 5.56, 41 cartuchos de calibre 9 mm, tres cargadores de pistola Glock 9 mm, una pistola calibre 9 mm y $186,900 en dólares. Se le acusa de tráfico de municiones y de asociación ilícita. En un video que la Policía publicó para promocionar el arresto, Pierre dice que estaba entregando las armas ilegales para el propietario de un hotel a una persona en Delmas 31. En el video reconoce que era consciente de lo que transportaba.

El inspector de la Policía Nacional de Haití Wakin Pierre, de 49 años, que estaba asignado al servicio de seguridad del palacio presidencial, fue arrestado por sus compañeros por transportar miles de cartuchos de munición.
El inspector de la Policía Nacional de Haití Wakin Pierre, de 49 años, que estaba asignado al servicio de seguridad del palacio presidencial, fue arrestado por sus compañeros por transportar miles de cartuchos de munición.

El arresto de Pierre ocurrió pocos días después que el periódico dominicano Listín Diario informaró que los guardias fronterizos dominicanos habían arrestado a Midrene Manessa Millien, esposa del vicedelegado de Belladère, en Elías Pinas, con 22,160 cartuchos en un todoterreno Lexus que se dirigía a Haití. Millien viajaba a bordo de un todoterreno Lexus blanco junto con otra mujer, Fara Josef, y un menor de edad.

A pesar de estos esfuerzos por acabar con el tráfico ilegal de armas, la policía haitiana sigue teniendo problemas para proporcionar seguridad, ya que los haitianos se encuentran continuamente intentando mantenerse a salvo de los secuestros.

Grupos de derechos humanos han confirmado varios asesinatos orquestados por pandillas desde el 1 de noviembre.

También se informó del asesinato de 17 comerciantes callejeros el 6 de noviembre en las colinas de Puerto Príncipe, en la zona controlada por la banda Ti Makak. Las inquietantes imágenes de los cadáveres ensangrentados de las víctimas, entre las ellas cuatro mujeres, se compartieron ampliamente en las redes sociales. Al día siguiente, otras 10 personas habrían sido asesinadas en una comunidad entre Carrefour y Petionville.

La violencia no se limita a Puerto Príncipe. Ha habido enfrentamientos mortales en Petite Rivière, en la región del Bajo Artibonite, al norte de la capital, cuando las pandillas incendian casas y matan a quienes se encuentran a su paso.

La gente se agolpa alrededor de un surtidor de gasolina mientras intenta llenar sus depósitos, en una gasolinera de Puerto Príncipe, Haití, el sábado 12 de noviembre de 2022. Los gritos de entusiasmo resonaron en las calles de Puerto Príncipe a primera hora del sábado, cuando las gasolineras abrieron en todo Haití por primera vez en dos meses, después de que una poderosa pandilla levantara un paralizante bloqueo de combustible.
La gente se agolpa alrededor de un surtidor de gasolina mientras intenta llenar sus depósitos, en una gasolinera de Puerto Príncipe, Haití, el sábado 12 de noviembre de 2022. Los gritos de entusiasmo resonaron en las calles de Puerto Príncipe a primera hora del sábado, cuando las gasolineras abrieron en todo Haití por primera vez en dos meses, después de que una poderosa pandilla levantara un paralizante bloqueo de combustible.

“La realidad del país no ha cambiado”, dijo Gédéon Jean, abogado que dirige el Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos en Puerto Príncipe, que le sigue la pista a los secuestros.

Jean dijo que, aunque la reanudación del suministro de combustible en muchos lugares es algo positivo, el bloqueo por parte de las pandillas de la terminal de combustible de Varreux y de los puertos marítimos del país, que dejó a los haitianos sin alimentos, combustible o agua potable, formaba parte de una crisis más amplia y profunda.

“Las pandillas siguen aquí”, dijo. “Mientras veíamos cómo se desbloqueaba Varreux, hubo una masacre en Carerfour Feuilles y las pandillas siguen mostrando su fuerza. Sigue siendo necesario que una fuerza exterior venga a apoyar a la policía”.

El gobierno interino de Haití solicitó recientemente el despliegue de una fuerza armada para ayudar a la Policía a crear un corredor humanitario para hacer llegar la ayuda a quienes la necesitan. Estados Unidos y México han presentado una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU apoyando el despliegue de una fuerza multinacional formada por policías y militares. Pero la petición se ha encontrado con la resistencia de China y Rusia, que forman parte del Consejo y no quieren que Haití vuelva a estar bajo la supervisión del Consejo de Seguridad de la ONU, y de las naciones reticentes que no están dispuestas a desplegar una fuerza.

El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo la semana pasada que se están manteniendo conversaciones con socios de todo el mundo sobre la posibilidad de una misión respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

“Creemos que una misión de este tipo sería importante como elemento facilitador de lo que ya están haciendo la Policía Nacional y las autoridades haitianas”, dijo. “Sigue siendo urgente. El statu quo se mantiene insostenible. Esperamos que la situación humanitaria mejore. La actuación de la Policía Nacional haitiana puede conducir a nuevas mejoras. Pero siguen existiendo retos a más largo plazo que una fuerza habilitadora autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU podría ayudar a resolver”.

A principios de esta semana, Estados Unidos dirigió unas conversaciones en Jamaica con representantes de la Comunidad del Caribe y Canadá sobre la situación en Haití y una posible misión en el país. A Estados Unidos le gustaría que Canadá tomara la iniciativa, pero el país aún no ha dicho si lo hará.

Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá recurren a la cancelación de visados y a las sanciones. Entre las personas a las que recientemente se les canceló el visado están los ministros de Justicia e Interior del actual gobierno interino. El actual presidente y el ex presidente del Senado fueron sancionados.

El Departamento de Estado y el FBI esperan que el reciente encausamiento de varios líderes de las pandillas, y la recompensa de un $1 millón por persona por información que conduzca a la detención de los jefes de pandillas acusados ayude a frenar el flujo de violencia y envíe un mensaje.

“Se trata de un esfuerzo conjunto”, dijo un funcionario federal. “Queremos asegurar que estos individuos sean llevados ante la justicia”.

El funcionario dijo que no es la primera vez que Estados Unidos ofrece una recompensa para capturar a alguien en un territorio extranjero responsable del secuestro de un ciudadano o residente estadounidense. El funcionario dijo que las autoridades están buscando información concreta que conduzca a los arrestos.

“Siempre operamos con total confidencialidad; así que tomamos cualquier información, pero no proporcionamos ninguna información fuera de eso”, dijo el funcionario.

El funcionario reconoció que los secuestros en Haití han mantenido ocupadas a las agencias federales y hoy buscan “tener un impacto en la seguridad de los ciudadanos estadounidenses que viajan de ida y vuelta a Haití”.

“Queremos asegurar que la población haitiana entienda que realmente estamos involucrados, aunque no mucho del trabajo que hacemos aparezca en los periódicos o en las redes sociales. Siempre estamos trabajando en segundo plano”.