Alemania: el atropellamiento masivo no parece haber tenido intención política

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PARIS - Alemania volvió a vivir hoy una escena de horror similar a un ataque terrorista cuando un conductor enajenado aplastó a los transeúntes en una zona peatonal de la ciudad de Trèves, provocando la muerte de cuatro personas, entre ellas un bebé.

¿El gesto de un loco o un atentado terrorista? Por ahora todo parece indicar que se trató de lo primero. El culpable, un alemán de 51 años, que lanzó su vehículo a toda velocidad "llevándose por delante a la gente al azar" -según el responsable de la policía local, Franz-Dieter Anker-., parece no haber tenido ninguna motivación política.

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"Hasta el momento "no hay indicación de ningún motivo terrorista, político o religioso", anunció a su vez el periódico Süddeutsche Zeitung. El sospechoso presentaría trastornos psiquiátricos y habría estado fuertemente alcoholizado.

"Lo sucedido en Trèves es espantoso. Nuestros pensamientos van a las familiares de las víctimas, a los numerosos heridos y a todos aquellos que se ocupan de los heridos", declaró en un tuit Steffen Seibert, portavoz de la canciller Angela Merkel.

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Cuatro personas murieron y otras 15 resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad, en esa ciudad de Renania-Palatinado, en el sudoeste de Alemania, no lejos de la frontera con Luxemburgo. Entre las víctimas fatales hay un bebé. El vehículo fue secuestrado por las fuerzas del orden, después que detuvieron al conductor, que se encontraba en estado de ebriedad.

"La gente perdió la vida en un segundo en ese acto de locura. Entre ellos un bebé", declaró Malu Dreyer, dirigente del Estado regional donde se produjeron los hechos.

Como es habitual en estos casos, la policía pidió a la población evitar la zona peatonal del centro de la ciudad, donde fue desplegado un importante dispositivo de seguridad. Las autoridades también solicitaron todas las fotos y videos de la escena y lanzaron un llamado a sus autores para que no las publiquen en las redes sociales. No obstante, algunas imágenes que lograron filtrarse mostraban cantidad de puestos callejeros derribados y algunos cuerpos que yacían en la calzada. Otros videos mostraban una escena de auténtica desolación después del paso del vehículo en esa zona peatonal, donde había sido colocado un árbol de Navidad.

El vehículo comenzó su mortífero trayecto a las 13:47 (hora local), atravesó varias calles del centro peatonal de Trèves antes de ser detenido por las fuerzas del orden. En total, habrá recorrido entre 600 metros y un kilómetro a toda velocidad llevándose todo por delante. Según declaraciones a la televisión de vecinos que reconocieron la placa de inmatriculación del vehículo, el conductor padecería problemas psicológicos.

"Tenía dificultades financieras y problemas con su padre", dijo uno de los testigos.

La prensa local afirma que, nativo de Trèves y sin domicilio fijo, el hombre habría pasado varios días "en su auto".

Este nuevo drama se produce en que Alemania vive momentos de tensión. Como en el resto de Europa, las autoridades son conscientes de la amenaza islamista que pesa sobre el país. Todos tienen presente la Navidad de 2016, cuando un terrorista al volante de un camión provocó 12 muertos en diciembre de ese año en Berlín. El atentado, reivindicado por la organización Estado Islámico (EI), fue el peor ataque jihadista cometido en territorio alemán.

Desde 2009, los servicios de inteligencia alemanes desbarataron 17 tentativas de atentado de ese tipo. La mayoría, después del ataque de 2016, según el ministerio del Interior. Recientemente, un joven sirio de 20 años fue detenido, acusado de haber asesinado a un transeúnte y herido a otro con un cuchillo en una calle de Dresden por motivos islamistas.

Las fuerzas del orden también desmantelaron en la primavera boreal de este año una célula de presuntos terroristas originarios de Tayikistán, relacionados con el Estado Islámico, en Renania del Norte-Westfalia.

"Alemania y Europa occidental siguen estando en la mira de los islamistas radicales", afirmó a comienzos de noviembre el procurador antiterrorista Peter Frank.

Desde 2013, el número de islamistas considerados peligrosos que viven en Alemania se quintuplicó, estableciéndose a 615 actualmente, según el ministerio del Interior. El número de salafistas, por su parte, se eleva a cerca de 11.000. Es decir, dos veces más que en 2013. En 2020, se abrieron en Alemania 320 investigaciones que comportaban algún nexo con la amenaza islamista, una cifra en descenso, pero "que no modifica nada en términos de peligro cuantitativo", según Peter Frank.

Además del ataque en Berlín en 2016, el EI reivindicó el mismo año un asesinato con cuchillo en Hamburgo, un atentado con bomba en Ansbach que provocó 15 heridos y una agresión con un hacha en un tren en Baviera, que dejó cinco heridos. En los últimos dos casos, los agresores fueron abatidos por la policía.

Pero Alemania también está amenazada por el terrorismo de extrema derecha. Varios tiroteos mortales se produjeron en los dos últimos años. Por ejemplo en Halle, el día del Yom Kipur o en Hanau, en febrero, cuando un individuo averió fuego contra bares donde la comunidad musulmana se reúne a fumar narguile.

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