Adiarys Almeida y Taras Domitro: éxito, transición y futuro del ballet

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Los artistas de danza independientes son como los marineros (“en cada puerto un amor”) pero acumulando hermosos recuerdos y recibiendo la admiración de espectadores de todo tipo.

Así que lo primero que le preguntamos a Adiarys Almeida (Matanzas, 1983) y Taras Domitro (La Habana, 1986), una pareja de bailarines -en escena y en la vida real- con una carrera sumamente exitosa en el circuito de las galas internacionales de ballet es ¿cuáles son los momentos inolvidables de tu carrera?

La conversación tiene lugar en las agradables instalaciones de Hollywood Ballet Academy (HBA), la recién abierta escuela de ambos, localizada en downtown Hollywood (Florida, no California). Adiarys, tenía apenas tres años de trayectoria con el Ballet Nacional de Cuba y no había cumplido aún 20 años, cuando en octubre de 2003 abandonó la compañía durante una gira por Nueva York. Más tarde bailó con el Cincinnati Ballet, el Corella Ballet en España y el Boston Ballet. Es bailarina independiente -el término en inglés es freelance- desde 2013.

“No hemos dejado de bailar”, aclara Adiarys Almeida.
“No hemos dejado de bailar”, aclara Adiarys Almeida.

Taras desertó del Ballet Nacional de Cuba en diciembre de 2007 tras una función de “The Nutcracker” en Canadá. Su primera actuación en Estados Unidos fue en Miami, el 13 de febrero de 2008, en “El Lago de los Cisnes” del Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM), precisamente acompañando a Adiarys. Hay un DVD de esa función que hoy en día es un codiciado artículo de colección entre los admiradores del estilo cubano en el ballet. Después bailó con el Ballet de San Francisco y es bailarín independiente desde 2017. “Precisamente, me fui de San Francisco para hacer esto”, afirma.

“Uno de los momentos inolvidables en mi carrera”, dice Adiarys, “fue cuando en 2009 bailé el papel de Gamzatti en ‘La Bayadera’ de Natalia Makarova, en el Liceo de Barcelona [España] con Angel Corella y Alina Cojocaru. Otros son cuando hice ‘Don Quijote’, con Taras, en el Kremlin en 2017 y cuando regresé por primera vez a Cuba en el 2016, para bailar en el Gran Teatro de La Habana en una gala de estrellas internacionales donde yo era la única cubana. Y por supuesto, nuestro primer ‘Lago de los Cisnes’ juntos”.

Por su parte, Taras nos asegura que siempre va a tener en la memoria su debut en los ballets grandes, y menciona a “El Lago de los Cisnes” en Miami y a ‘Romeo y Julieta’ en Cuba. También, a la “Giselle”, que hizo en Cuba a los 19 años y a la primera vez que bailó un ballet completo en San Francisco, que fue “Don Quijote”. “Nunca voy a olvidar esa noche”, exclama.

“En el trabajo de pareja, el hombre tiene toda la responsabilidad”, afirma Taras Domitro.
“En el trabajo de pareja, el hombre tiene toda la responsabilidad”, afirma Taras Domitro.

Adiarys y Taras no se han retirado como bailarines, pero en estos momentos se encuentran ocupados con el primer Curso Intensivo de Verano que han organizado para HBA.

“No hemos dejado de bailar”, aclara Adiarys, “pero hicimos esta transición porque obviamente ya estamos para el final de nuestra carrera y también nos encanta enseñar. De hecho, cada vez que nos invitan y vamos a bailar, también enseñamos y damos clases magistrales. Abrimos la escuela en los últimos días de diciembre del año pasado con un intensivo de invierno. Tenemos un programa pre-profesional durante el día en el que participan muchos niños que no van a la escuela porque son home school y están interesados en serio en el ballet. Algunos se pasan todo el día con nosotros”.

“Cuando empecemos nuevamente en septiembre”, agrega Taras. “Tendremos también un programa after school para los niños que van a la escuela durante el día”.

La danza como carrera implica un compromiso enorme, con interminables períodos de preparación para una vida profesional relativamente corta. Pero los bailarines son atletas de alto rendimiento y como tales, llegan a un punto donde sus cuerpos ya no están a la altura de las expectativas. Por eso, la mayoría deja de bailar entre los 35 y los 40 años.

“En nuestro caso”, reflexiona Taras, “hemos creado un repertorio de bravura que es lo que nos invitan a bailar y quieren seguir viendo. Todavía lo podemos hacer y está bien cuando se trata de un solo pas de deux y es solo una noche. No puedes hacer dos pas de deux de bravura por noche, tres noches seguidas. Si escribes ‘Adiarys Almeida y Taras Domitro’ en YouTube, eso es lo que sale: saltos, giros. Pero eso fue hace cinco o diez años”.

“En las galas”, explica Adiarys, “casi todas las parejas hacen siempre lo mismo. Hay gente que es conocida por hacer solamente pas de deux de mucho ‘partneo’ [del inglés “partnering’]. Eso es lo que hacen. Y así pueden durar hasta los 50 o 60 años… Bueno, tal vez estoy exagerando. Pero eso no es lo que se espera de nosotros”.

A diferencia de otros atletas con fama, los bailarines no ganan salarios millonarios y al retirarse, no pueden darse el lujo de dejar de trabajar. Algunos se reorientan en profesiones ajenas a la danza, pero con frecuencia tienen una muy meritoria segunda carrera como educadores.

HBA es el comienzo de esa segunda carrera para Adiarys y Taras, utilizando la metodología de la Escuela Cubana de Ballet. Y, como ellos mismos dicen, otras muchas cosas aprendidas actuando junto a artistas de otros estilos y Escuelas.

“El bailarín cubano es reconocido por su virtuosismo técnico pero la Escuela Cubana se preocupa mucho por la limpieza y por el trabajo de pareja”, expresa Taras. “En el trabajo de pareja, por ejemplo, el hombre tiene toda la responsabilidad. Es cierto que la mujer siempre tiene que hacer su parte, pero al final, toda la responsabilidad cae en el hombre. Te enseñan a estar muy atento a la mujer. Esa es la gran diferencia. Ellas nunca bailan solas, nunca”.

Adiarys Almeida y Taras Domitro en “Swan Lake” del Orlando Ballet (2018).
Adiarys Almeida y Taras Domitro en “Swan Lake” del Orlando Ballet (2018).

Toda clase de ballet se divide en tres partes: barra, centro y combinaciones. A punto de despedirnos, Taras recuerda algo importante: “La técnica de la Escuela cubana funciona perfectamente aquí porque geográficamente tenemos el mismo clima y no se necesitan unas barras tan largas. Tú pones esta clase en Moscú y llegas al centro frío todavía”.

“Un profesor trabaja para la eternidad: nunca sabrá hasta dónde llegará su influencia”, afirmó alguna vez el historiador Henry Brooks Adams (1838-1918). Como bailarines, Adiarys y Taras ya tienen garantizado un lugar en la historia del ballet del siglo XXI. Ahora, ambos están decididos a perdurar igualmente en la memoria de sus alumnos y alumnas.

Para más información sobre Hollywood Ballet Academy , 1937 Harrison St. Hollywood, FL 33020, y sus cursos de verano visite https://www.hollywoodballetacademy.com, llame al (954) 842-3499 o escriba a hollywoodballetacademy@gmail.com

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