A 30 años del asesinato del juez Falcone, su hermana aún espera respuestas

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Palermo (Italia), 20 may (EFE).- Treinta años después del brutal asesinato del juez más emblemático de Italia, su hermana María aún no sabe quién, además del "capo" mafioso Salvatore 'Toto' Riina, estuvo detrás de la muerte de Giovanni Falcone, el hombre que cambió la historia porque, tras él, la mafia nunca fue la misma.

"Sigo esperando siempre que otras investigaciones nos den una visión completa de todos los que querían a Giovanni muerto", asegura a Efe en la casa familiar María Falcone, que lleva estas tres décadas volcada en que el legado del juez llegue a las nuevas generaciones.

Falcone (Palermo, 1939-1992) desentrañó el funcionamiento interno y los mecanismos de poder de "Cosa Nostra" y rompió el muro de silencio que protegía a los jefes de la innombrable mafia siciliana gracias a sus investigaciones y a la confianza de Tommaso Buscetta, el primer gran "pentito" (arrepentido).

El 23 de mayo de 1992, 500 kilos de explosivos reventaron la autopista entre el aeropuerto y Palermo en Capaci, matándole a él; a su esposa, la jueza Francesca Morvillo, y a tres hombres de su escolta. Menos de dos meses después, la mafia eliminó en otro terrible atentado a su amigo Paolo Borsellino, el otro gran juez antimafia.

LA "CONVERGENCIA DE INTERESES"

¿Quién asesinó a su hermano? "Yo siempre vuelvo a la verdad judicial, como me educó Giovanni" y "los procesos han llevado a la cárcel a toda la cúpula mafiosa", responde esta mujer de 86 años a la que la vida, o más bien la muerte, acabó convirtiendo en activista.

"Que su asesinato fue perpetrado materialmente y por el interés de la mafia, no hay duda. Si detrás de esa voluntad mafiosa (...) hubo una convergencia de intereses de otras partes, de la política, de las finanzas, no soy capaz de afirmarlo, aunque hay pruebas de algún caso aislado", explica.

Varios magistrados "dijeron que había investigaciones que llevaban a esa convergencia de intereses. Sin embargo, en estos años los mafiosos no han dado grandes nombres. Buscetta dio el del (siete veces primer ministro Giulio) Andreotti y (...) ha quedado demostrado judicialmente que la mafia y Andreotti tuvieron contactos con fines electorales, el famoso 'voto de intercambio'".

Un acuerdo por el que la mafia aseguraba votos para el Gobierno a cambio de impunidad: Salvo Lima, el hombre de Andreotti en Sicilia, fue asesinado por no poder garantizársela, recuerda María.

EL "MÉTODO FALCONE"

Si algo caracterizó en vida al juez fue su sentido del deber, según su hermana, que recuerda la "conmoción" que causó en su familia, "muy unida y religiosa, como todas en Sicilia", saber que era "comunista". Pero "llevó la cruz en el cuello hasta el final", añade con una sonrisa.

Falcone fue "el magistrado antimafia por excelencia", pero en 1980, cuando "el juez instructor (Roco) Chinnici le asignó el primer proceso, él de la mafia sabía muy poco".

Ahí comenzó a fraguarse el célebre "método Falcone", cuando el juez se centró "en los beneficios y las finanzas".

"Recuerdo en esta casa (...) todas las mesitas llenas de cheques. Entonces no había ordenadores. El y un capitán de la Guardia de Finanzas iban de una a otra para establecer los vínculos de los que nació la que después sería la operación 'Pizza Connection', que permitió descubrir la relación entre la mafia italiana y la estadounidense", explica, orgullosa de las amistades que su hermano fraguó en EEUU.

En especial con Louis Freech, quien después, como director del FBI, erigió un monumento en la Academia de Quantico (Virginia, EEUU) y colocó bancos para que los futuros agentes "se sentaran y pensaran en Giovanni".

UN HOMBRE SOLO

En Italia, la labor de Falcone junto al puñado de magistrados que formaron el célebre "Pool" logró resultados inéditos y desembocó en 1986 en el "maxiproceso", con casi 500 imputados, el punto más alto de su popularidad.

Luego se encontró cada vez más solo: "Muchos de los otros magistrados se oponían a él (...) No sé cuántos solo por envidia y cuántos por esa famosa convergencia de intereses, así como tantos políticos".

Ese aislamiento propició su asesinato, pero a "Cosa Nostra" el tiro le salió por la culata: "Tras su muerte se descubrió que la sociedad palermitana", la misma que unos días antes se quejaba del sonido de las sirenas de los escoltas del juez, "estaba a su lado".

"Eso me empujó a hacer lo que he hecho estos 30 años", explica María, que se emociona al mencionar "los papelitos" colocados tras su muerte bajo el llamado "árbol de Falcone" y que "dicen: habéis cerrado la boca a 5 italianos, pero se la habéis abierto a 50 millones".

SU LEGADO

María está convencida de que la tragedia de Capaci y los otros brutales atentados de 1992 fueron un "gran error" de "Totó" Riina, pues condujeron "a una actuación digna de un Estado de Derecho" y a "la derrota total de la mafia" tal como se conocía.

"Crearon una reacción aplastante de la sociedad civil que llevó a muchas investigaciones aplicando las ideas de Giovanni", como "la ley sobre los colaboradores de justicia" (...); el artículo que evita el contacto entre el mafioso encarcelado y la organización" y "una a una, todas sus intuiciones", incluida la Dirección Nacional Antimafia.

Treinta años después, es "una realidad" que el legado del juez Falcone sigue vivo: "Me acaba de telefonear un distrito siciliano con 16 escuelas para participar en la manifestación en memoria de Giovanni".

Marta Rullán

(c) Agencia EFE

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