2022, el año que vivimos en peligro

Hace un año poca gente había oído hablar de Volodímir Zelenski, y los que sí lo habían hecho pensaban que el cómico convertido en político era un peso ligero. ¡Cuánta diferencia significó en el año 2022!

Como escribió Shakespeare: “Algunos nacen grandes, otros logran la grandeza y a otros más les cae en los brazos”. Con la invasión de Ucrania en febrero, Zelenski logró la grandeza como líder en tiempos de guerra, capaz de impulsar a los ucranianos e inspirar el apoyo de la gente de todo el mundo para luchar contra la agresión rusa.

Se enfrentó al presidente ruso Vladimir Putin y ha demostrado lo que es un verdadero líder. Nunca ha flaqueado a lo largo de este difícil año y ha exhibido un nivel de valentía y capacidad pocas veces visto en estos días.

Hace unos días, la revista Time nombró a Zelenski “Hombre del año”, un merecido honor para un hombre que nos ha enseñado mucho. Fue una chispa de luz en un año por lo demás difícil.

En el Reino Unido hubo tres primeros ministros en tres meses: el controvertido Boris Johnson dimitió y su sucesora, Liz Truss, solo duró 45 días, antes de que Rishi Sunak asumiera el cargo.

Además, la reina Isabel II falleció y dejó el reino en manos de su hijo, Carlos III. Su legado está bien cimentado en el Reino Unido, en los 15 países en los que reinó y en toda la Commonwealth y el resto del mundo.

Su hijo tiene que llenar unos zapatos enormes y muchos se preguntan si su reinado tendrá éxito o si la monarquía será cuestionada por un número creciente de británicos, canadienses, australianos y otros sobre los que reina.

EL COVID-19 Y OTROS MALES

En el año 2022, el covid-19 siguió propagándose e infectando a cientos de miles de personas en todo el mundo mientras varios líderes políticos flexibilizaron las normativas que exigían el uso de mascarilla a escala global, cediendo a las demandas de la gente y actuando como si no hubiera peligro. Las escuelas, una de las principales fuentes de propagación del covid, volvieron a abrir sin disposiciones respecto al uso de cubrebocas, exponiendo a todos a la enfermedad.

De hecho, China evitó esta postura y, como resultado, se enfrentó a enormes manifestaciones que amenazaron la propia existencia del gobierno comunista de Xi Jinping. Mientras que muchos líderes fueron negligentes a la hora de mantener medidas sensatas, el gobierno chino adoptó medidas draconianas que despertaron la ira de sus ciudadanos.

La represión que desató el gobierno no hizo sino avivar más las protestas y lo obligó a dejar sin efecto algunas de estas medidas y ceder a las demandas de los manifestantes.

Queda por ver si esto disminuirá las protestas o si la decisión de Xi de volver a un mayor centralismo y a políticas marxistas motivará nuevas manifestaciones y producirá la inestabilidad que muchos esperan que dé lugar a un cambio real.

La policía de la moral iraní asesinó a una joven, Mahsa Amini, por no llevar correctamente el pañuelo en la cabeza. Las manifestaciones han sido violentas y masivas, convocando a todos los sectores de la sociedad contra una brutal dictadura islámica. La propia hermana del hombre fuerte, el ayatola Jamenei, emitió una declaración en apoyo a los manifestantes y contra el régimen y la política de su hermano.

IRÁN, AMÉRICA LATINA, LA IZQUIERDA…

A medida que aumenta el número de muertos, los manifestantes parecen estar más motivados. Varios inconformes han sido ejecutados por el gobierno. Sin embargo, las manifestaciones continúan con paso enérgico. Irán ha sido excluido, y con razón, de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas. Varios países votaron vergonzosamente a favor de Irán o se abstuvieron. Esto manchará para siempre su compromiso con los derechos de la mujer como un derecho humano básico que todos deben respetar.

La gran pregunta es si las manifestaciones actuales pueden prevalecer y producir un cambio importante en este país y conducir a un gobierno que respete los derechos humanos y se una al orden internacional dominante.

En el año 2022 América Latina continuó su giro hacia la izquierda con la elección del ex y futuro presidente Lula da Silva, que venció al actual mandatario Jair Bolsonaro. Así, otro populista de derecha fue derrotado, y se espera que Lula dé paso a un gobierno más moderado y le devuelva a Brasil su antiguo papel en la geopolítica.

¿QUÉ MÁS DEJÓ EL AÑO 2022?

El presidente izquierdista peruano Pedro Castillo disolvió el Congreso en medio de una gran cantidad de investigaciones sobre su situación financiera y convocó a elecciones para elegir un nuevo congreso con poderes para redactar una nueva Constitución. A su vez, el Congreso lo despojó del poder y la policía lo detuvo.

Aunque algunos líderes populistas de izquierda han apoyado a Castillo, el presidente de izquierda de Chile, Gabriel Boric, y el brasileño Lula respaldaron la medida del Congreso de Perú de destituir a Castillo por actos inconstitucionales.

Esto ilustra el hecho de que algunos miembros de la izquierda latinoamericana están superando la ideología visceral del siglo XX. De este modo, están tratando de hacer que la política de la izquierda respete la gobernanza constitucional y las instituciones democráticas y, al mismo tiempo, crear una fuerza política moderna que combine el progreso social con el pleno respeto de los derechos humanos fundamentales.

Por último, en este año 2022 los líderes mundiales nos decepcionaron a todos con su incapacidad para abordar con eficacia y decisión el calentamiento global, favoreciendo enfoques parciales mientras al mundo se le acaba el tiempo.

QUÉ MÁS LE FALTA AL MUNDO

El secretario general de la ONU, António Guterres, declaró ante miles de delegados reunidos en la conferencia sobre biodiversidad de Montreal que “la humanidad parece empeñada en la destrucción. Estamos haciendo la guerra a la naturaleza… Estamos tratando a la naturaleza como un retrete. Y, en última instancia, nos estamos suicidando por poder”.

El mundo pide a gritos el liderazgo firme y visionario que ha demostrado el presidente Zelenski. En realidad, en términos generales no tenemos el liderazgo que necesitamos, y esto probablemente nos costará tremendamente a todos, ya que dejaremos a nuestros hijos un mundo desprovisto de aire y agua limpios y lleno de resentimiento hacia nuestra generación, que ha hecho poco por frenar el crecimiento del calentamiento global y la destrucción.

Esta es mi opinión sobre el mundo este año, y sobre el año 2022 que fue. Ojalá pudiera ser mejor. Les deseo a todos unas felices fiestas y que disfruten mucho de cualquier festividad que celebren. Nos vemos de nuevo el siguiente año. N

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Eduardo del Buey es diplomático, internacionalista, catedrático y experto en comunicaciones internacionales. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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