2012: Año de sismos en México

Vaya que los mexicanos recordaremos este año por los sustazos que nos causaron varios temblores de gran intensidad; para algunos fue el argumento perfecto que alimentó los rumores sobre el supuesto fin del mundo; para otros simplemente fue el recordatorio de que estamos asentados en una zona altamente sísmica donde interactúan placas tectónicas como la del Pacífico, Cocos, Norteamérica, Caribe y Rivera.

El primer sismo que dejó huella fue el del 20 de marzo. Dos minutos después del mediodía un movimiento telúrico de 7.8 grados en la escala de Richter, con epicentro en Guerrero, sacudió el centro del país. En la capital se vivieron escenas de pánico, crisis nerviosas y hubo daños estructurales menores.

Pasaron varias horas para que se restablecieran las telecomunicaciones y el servicio eléctrico. Fue la primera muestra de la utilidad de las redes sociales para este tipo de contingencias, pues quien tenía acceso a Twitter o Facebook podía notificar que estaba sano y salvo.

La peor parte la llevaron en Guerrero y Oaxaca donde ese día la gente durmió en las calles por miedo a las réplicas. Además,  decenas de habitantes de los municipios más pobres perdieron todo su patrimonio.
 
Una de las escenas que podríamos calificar como emblemáticas de aquel día fue la ocurrida en la Cámara de Diputados. ¿Cómo olvidar la forma en que se movía el candelabro que cuelga en el centro del recinto? Fue precisamente lo que alertó a los diputados y les hizo salir despavoridos.


Dos días después, cuando aún las autoridades trataban de explicar las causas del fuerte sismo, un nuevo movimiento sorprendió a los habitantes de la zona central. Fue a las 10:46 de la mañana,  tuvo una intensidad de 5.0 grados y el epicentro se registró en Pinotepa Nacional, Oaxaca. El Servicio Sismológico Nacional informó que se trataba de una réplica del terremoto del 20 de marzo, del cual meses después se contabilizaron más de quinientas.

Entre abril y octubre se registraron sismos de menor intensidad, perceptibles para las autoridades o para los más sensibles. Eso regresó la calma y tranquilidad a algunos, lo más temerosos incluso llegaron a creer los rumores de que se esperaba un terremoto devastador. Algo que por fortuna, nunca sucedió.

Fue hasta el 7 de noviembre cuando dos movimientos volvieron a sembrar el pánico entre la población. El primero ocurrió a las 10.35 de la mañana, fue de  7.3 grados en la escala de Richter y tuvo como epicentro Ciudad Hidalgo, Chiapas. Minutos después hubo otro  de 6.3 grados en Río Grande, Oaxaca.

Ambos sismos se sintieron en la capital del país, sin dejar daños de consideración.

El último susto del año se vivió la madrugada del 15 de noviembre cuando un temblor de 6.1 grados en la escala de Richter, con epicentro en Ciudad Altamirano, Guerrero, despertó a decenas en  el DF.

Más allá de la emergencia y la movilización en plena madrugada de las autoridades, hubo un funcionario que brilló y se llevó toda la atención. Ese fue el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard.  Aquel día publicó un primer mensaje en Twitter:  “Tenemossismo”; seguramente por las prisas de informar a tiempo olvidó dejar espacio entre sus palabras. Eso en cuestión de minutos le valió toda clase de bromas, pero eso sí demostró que estaba alerta siempre que se le requería.

Un ejemplo fue el siguiente: @Sergionidas: "Alerta de tsunami en Xochimilco, extreme precauciones. #tenemossismo".

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