Estuvo 20 años preso y era inocente: la historia de Myon Burrell, el menor al que condenaron a cadena perpetua

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Burrel celebra su libertad a las afueras de la prisión donde estuvo encerrado 20 años.
Burrel celebra su libertad a las afueras de la prisión donde estuvo encerrado 20 años.

El estado de Minnesota dejó libre este martes a Myon Burrell, un hombre que fue condenado a cadena perpetua hace casi 20 años, cuando era menor de edad, sin apenas pruebas de su participación en la muerte de una niña de 11 años.

En aquel momento, los delatores dentro de las cárceles señalaron a Myon Burrel como responsable de la muerte de la niña. Y aunque ni un arma, ADN o huellas dactilares comprobaron su culpabilidad, el joven de entonces 16 años fue sentenciado a pasar toda su vida tras las rejas.

El caso recibió mucha atención mediática cuando la senadora Amy Klobuchar presumió en un debate durante las primarias demócratas presidenciales de haber mandado a la cárcel al asesino de la niña cuando era fiscal en Minneapolis.

Después de que una investigación de la agencia Associated Press revelara que Burrell, que ahora tiene 33 años, fue condenado sin pruebas claras en su contra, Minnesota formó una comisión independiente de expertos legales para estudiar el caso. Finalmente, la semana pasada se recomendó su liberación inmediata.

Este martes, la Junta de Indultos del estado aprobó conmutar la cadena perpetua de Burrell por una pena de 20 años de cárcel, con dos todavía por cumplir en libertad vigilada.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el fiscal general, Keith Ellison, ambos demócratas, votaron a favor de conmutar la pena en contra de los deseos de la familia de la víctima, Tyesha Edwards.

Burrel al momento de ser liberado.
Burrel al momento de ser liberado.

En noviembre de 2002, Edwards estaba estudiando en el salón de su casa en el sur de Minneapolis cuando recibió el impacto de una bala perdida producto de un tiroteo entre bandas rivales. Murió en el acto.

Las autoridades en seguida pusieron el foco sobre Burrell, luego de que un miembro de una banda rival lo identificara como el responsable del disparo, pese a que era de noche y que el tirador estaba escondido tras una pared a unos 40 metros. Sin arma del crimen, ADN o huellas dactilares, las autoridades recurrieron a "chivatos" dentro de las cárceles que, a cambio de señalar a Burrell, lograron rebajas en sus condenas.

Algunos de estos informantes se retractaron de sus confesiones, mientras que uno de los cómplices de Burrell admitió que fue él quien disparó y mató a Edwards. Se trata de Ike Tyson, que cumple una condena de 45 años de prisión.

Mientras tanto, pruebas que según Burrell le hubieran librado de la condena, como las grabaciones de una cámara de seguridad de un supermercado, nunca fueron recolectadas y ya no existen.

En esta decisión, la Junta de Indultos de Minnesota tuvo en cuenta fallos que el Tribunal Supremo adoptó recientemente que indican que el cerebro de los menores de edad (Burrell tenía 16 años en el momento del crimen) y su habilidad para la toma de decisiones, no están del todo desarrollados.