A 100 años de Marcha Sobre Roma, vuelve el fantasma fascista

Benito Mussolini (con las manos en la cintura) rodeado de partidarios el 28 de octubre de 1922, en que comenzó una Marcha Sobre Roma de elementos fascistas que lo llevaron al poder en un golpe incruento. (AP Foto, File) (ASSOCIATED PRESS)

MILÁN (AP) — Italia nunca terminó de enterrar su pasado fascista y eso salta a la vista ahora que se prepara para conmemorar el viernes los 100 años de la Marcha sobre Roma que llevó al poder al dictador Benito Mussolini, coincidiendo con la asunción del primer gobierno de postguerra encabezado por un partido con raíces neofascistas.

El simbolismo es problemático: el partido de extrema derecha Hermanos de Italia, de la nueva primera ministra Giorgia Meloni, conserva el emblema con una llama usado por los fascistas; uno de los fundadores de esa agrupación, Ignazio La Russa, cuyo segundo nombre es Benito y cuya oficina está llena de recuerdos fascistas, fue elegido presidente del Senado.

Meloni trató de diluir las raíces neofascistas de Hermanos de Italia y esta semana dijo en el Parlamento: “Jamás simpaticé ni estuve cerca de los regímenes antidemocráticos, incluido el fascismo. Siempre consideré las leyes raciales de 1938 el peor momento en la historia de Italia, una vergüenza que marcará a nuestro pueblo para siempre”. Aludía a unas leyes adoptadas bajo el gobierno de Mussolini que perseguían a la comunidad judía.

Resta por verse si el tono moderado asumido recientemente por la primera ministra se mantiene y, en todo caso, cómo responden los nostálgicos del fascismo, que representan un 4% de su partido.

La Asociación Nacional de Partisanos Italianos (ANPI), que mantiene viva la memoria de la resistencia durante la guerra, dice que la extrema derecha se siente envalentonada en regiones gobernadas por Hermanos de Italia.

El presidente de la ANPI Gianfranco Pagliarulo dijo que el gobernador de una región había retirado los fondos para el mantenimiento de unas placas colocadas en las calles con los nombres y fechas de víctimas del holocausto judío frente a sus casas.

Agregó que su organización está siendo más hostigada que nunca.

“Es algo muy alarmante”, expresó Pagliarulo. “Es evidente que la victoria de la derecha nacionalista generará un resurgimiento de actitudes provocativas neofascistas. No nos preocupa porque las vamos a combatir con armas políticas y, de ser necesario, con armas legales”.

La ANPI planea llevar a cabo el viernes una manifestación en Predappio, donde está enterrado Mussolini, para conmemorar la liberación de esa ciudad del norte de Italia el 28 de octubre de 1944. Los partisanos que liberaron la ciudad eligieron esa fecha para eclipsar el recuerdo de la Marcha Sobre Roma, que resultó un golpe incruento derivado de la llegada de miles de manifestantes fascistas a Roma con el tácito visto bueno del rey de Italia.

Evita que los nostálgicos del fascismo conmemoren ese día la Marcha Sobre Roma. Esa conmemoración está pautada para el domingo, el último día de la histórica marcha de las “camisas negras” de Mussolini, que es una de las tres celebraciones que realizan los neofascistas en Predappio todos los años.

También conmemoran el nacimiento de Mussolini, el 29 de julio de 1883, en una casa no muy lejos del cementerio con su cripta, y el 28 de abril de 1944, el día en que murió a manos de partisanos en Milán.

“La Marcha Sobre Roma representa el mito del nacimiento del fascismo en Italia. Para nosotros es un mito negativo, que marca el origen de un desastre que llevó a Italia a varias guerras, la más catastrófica de las cuales fue la Segunda Guerra Mundial”, manifestó Pagliarulo. “Tenemos que combatir el mito positivo relacionado con la Marcha Sobre Roma y recordar esa fecha como el inicio del período más oscuro de la historia moderna de Italia”.

Francesco Minutillo, un abogado de 42 años de una pequeña localidad vecina a Predappio, ha asistido por años a las tres conmemoraciones anuales del fascismo frente a la tumba de Mussolini. Dice que son ocasiones en las que rezan y pronostica una fuerte participación este año.

“No es para conmemorar la Marcha Sobre Roma. Es para recordar a Benito Mussolini, que está enterrado aquí”, afirmó Minutillo.

Ex concejal de Hermanos de Italia de Forli, Minutillo dejó el partido en el 2020, cuando Meloni moderó un poco sus posturas. Dice que él y otros como él esperan que surja un nuevo movimiento.

“En estos momentos no hay una alternativa a la derecha de Hermanos de Italia. Nuestra comunidad debe esperar por un partido político auténticamente transparente, con nuestros valores y nuestra estructura social”, expresó.

Cuando se le preguntó si añoraba a Mussolini o al fascismo, dijo: “No puedo responder a esa pregunta con las leyes actuales”. La defensa del fascismo es un delito en Italia.

Italia nunca terminó de condenar el fascismo, como hizo Alemania con el nazismo, y el Movimiento Social Italiano, un partido neofascista, fue parte del primer gobierno de postguerra en 1946. El legado fascista sigue vivo y se manifiesta en edificios de esa época en todo el país, desde escuelas en pequeñas ciudades hasta la señorial estación de trenes de Milán y el edificio de Tribunales y el barrio EUR de Roma.

Hay gente que sigue creyendo que dos décadas de fascismo promovieron el progreso en Italia. Y de vez en cuando se ve un cuadro de Mussolini en algún bar, sobre todo en el norte de Italia. Si bien ese tipo de manifestaciones son consideradas un delito, rara vez son castigadas.

“Italia es un país que cicatriza muy lentamente”, manifestó Alessandro Luparini, un historiador de Ravenna.

“Los historiadores nos enseñan que el fascismo terminó en el 45, lo que es cierto. Pero no los fascistas”, acotó otro historiador, Francesco Filippi, autor de un libro sobre los errores de percepción en torno al fascismo. “Millones de personas que participaron en ese régimen y siguieron siendo parte de la vida política de Italia, e incluso partidos que se referían directamente al fascismo, siguen participando de la vida política del país”.

Filippi cree que Meloni atrajo a sectores de derecha moderados, que esperan que forme un gobierno conservador “normal, antifascista y con valores democráticos”.

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Paolo Santalucia colaboró desde Roma.