“Únanse a la resistencia”: el vicepresidente que se quedó en Afganistán se declara “presidente encargado” y llama a la rebelión

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Talibanes montan guardia frente al Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en Kabul, Afganistán
Talibanes montan guardia frente al Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en Kabul, Afganistán

PANSHIR, Afganistán.- El primer vicepresidente del derrocado gobierno afgano, Amrullah Saleh, dijo hoy que se encuentra en Afganistán y se declaró el “presidente encargado legítimo” después de que el mandatario Ashraf Ghani huyera del país el domingo, cuando los talibanes tomaron la capital, Kabul.

Saleh dijo en una reunión de seguridad presidida por Ghani la semana pasada que estaba orgulloso de las fuerzas armadas y que el gobierno haría todo lo posible para fortalecer la resistencia a los talibanes. No obstante, el país cayó ante los talibanes en días, en lugar de los meses previstos por la inteligencia estadounidense.

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En una serie de tuits publicados en inglés, Saleh señaló que, según la Constitución afgana, “en ausencia, escape, renuncia o muerte del presidente, el primer vicepresidente se convierte en el presidente encargado”. “Estoy actualmente en mi país y soy el presidente encargado. Estoy contactando a todos los líderes para asegurarme su apoyo y consenso”, afirmó. En su entrada de la enciclopedia colaborativa Wikipedia, este mediodía ya figuraba como mandatario de Afganistán. También creó una cuenta de Twitter para su gobierno.

Además, dijo que es “inútil” discutir con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien decidió retirar las fuerzas estadounidenses, e hizo un llamado a los afganos para que demuestren que Afganistán “no es Vietnam y que los talibanes no se parecen ni remotamente al Vietcong”.

Un video de afganos desesperados que intentaban subirse a un avión militar estadounidense cuando estaba a punto de despegar evocó una fotografía en 1975 de personas que intentaban subirse a un helicóptero en un techo en Saigón durante la retirada de Vietnam.

La impactante imagen de la bodega de un avión militar repleta de afganos que lograron escapar de los talibanes

“A diferencia de Estados Unidos y la OTAN, no hemos perdido el ánimo y vemos enormes oportunidades por delante. Se acaban las advertencias inútiles. Únanse a la resistencia”, alentó.

Saleh, cuyo paradero se desconoce, dijo que nunca “bajo ninguna circunstancia se inclinará” ante “los terroristas talibanes”. Asimismo, indicó que “nunca traicionaría” a Ahmad Shah Massoud, el líder de la Alianza del Norte que fue asesinado por dos operativos de Al-Qaeda poco antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Enemigo de los islamistas radicales que ahora están al mando del país, el domingo había escrito en Twitter: “No decepcionaré a los millones de personas que me han escuchado. Nunca estaré bajo el mismo techo que los talibanes. Nunca”. Al día siguiente apareció en las redes sociales junto a Ahmad Massoud, hijo del comandante Ahmed Shah Massoud.

Massoud anunció el lunes en una columna publicada por una revista francesa que se opondría a los talibanes y haría suya la lucha por la libertad que libró su padre, héroe de la resistencia antisoviética.

Los dos hombres parecen estar colocando la primera piedra de una rebelión contra el nuevo régimen ya que hombres armados comenzaron a reagruparse en el valle de Panshir, una zona de difícil acceso y que nunca cayó en manos de los talibanes: ni durante la guerra civil de los noventa, ni durante la ocupación soviética, una década antes.

Quién es Saleh

Para Saleh, oriundo de Panshir, sería la última de una larga lista de batallas. Este afgano luchó junto al comandante Massoud en la década de 1990. Luego formó parte de su gobierno antes de que fuera derrocado por los talibanes en 1996, cuando entraron en Kabul. En alguna ocasión, ha contado que los talibanes torturaron a su hermana para intentar sacarlo de su escondite.

Ashraf Ghani y Amrullah Saleh
The Washington Post / Getty Images


Ashraf Ghani (centro), el presidente que huyó de Afganistán, junto a Amrullah Saleh, en la campaña de 2019 (The Washington Post / Getty Images/)

“Mi opinión de los talibanes jamás ha cambiado”, dijo el año pasado en una nota de opinión publicada por la revista Time.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, se convirtió en una importante fuente de información para la CIA. Esto lo llevó, tras la caída de los talibanes, a dirigir, entre 2004 y 2010, la Dirección de la Seguridad Nacional (NDS), la agencia de inteligencia afgana.

En este cargo, creó una vasta red de espías e infiltrados entre los talibanes, en Afganistán y también en Paquistán, donde se encuentran en gran parte sus líderes. Así, reunió pruebas, según él, de que los insurgentes continuaban beneficiándose del apoyo del ejército paquistaní, información desmentida por las fuerzas armadas del país vecino.

Sin embargo, su ascenso a la vicepresidencia estuvo marcado por varios contratiempos. En 2010 fue despedido de su cargo como jefe de la NDS después de un humillante ataque contra una conferencia de paz en Kabul.

Luego se alejó de la política durante unos años, pero siguió atacando a los talibanes y a Paquistán desde las redes sociales.

En 2018 se convirtió en ministro del Interior durante unos meses, después de aliarse con el presidente Ashraf Ghani, quien el domingo huyó de Afganistán a un país extranjero. Tras ello, ascendió a la vicepresidencia en 2019.

Saleh escapó de varios ataques talibanes, el más reciente en septiembre de 2020 cuando un coche bomba explotó al paso de su convoy y mató al menos a 10 personas. Horas después, reapareció en un video, con su mano izquierda cubierta de vendajes y prometiendo devolver cada golpe. “Continuaremos nuestra lucha”, afirmó.

Agencias AFP y Reuters

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