La cultura popular dice que si se cae algo de comida y lo recoges antes de cinco segundos, te lo puedes comer. Por encima de ese tiempo, cualquier alimento queda contaminado y no se puede comer, pero si no supera la barrera de los cinco segundos todo es seguro. Incluso se la conoce como la "Regla de los cinco segundos". El problema es que no es tan fiable, como ha puesto de manifiesto un equipo de investigación de la prestigiosa Universidad de Loyola.
Esta costumbre popular tiene una base cierta. Para sufrir una
infección bacteriana, un organismo tiene que entrar en contacto con una
cantidad mínima de estas bacterias, lo que se conoce como dosis de
contacto o inóculo. En condiciones normales, si el alimento pasa menos
de cinco segundos no da tiempo a que la colonización por las bacterias
llegue a la cantidad necesaria.
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El problema es que lo que se llama condiciones normales no siempre
son las más comunes. Depende de la bacteria de la que se trate. La dosis
mínima de unas bacterias puede ser hasta mil veces mayor que la de
otras. No solo eso, sino que depende de la persona que entre en
contacto. Algunas personas son más propensas a sufrir infecciones que
otras.
La cosa se complica aún mucho más si hay niños de por medio. A la "regla de los cinco segundos" se unen otras dos costumbres, ninguna de las cuales es muy adecuada. Por una parte, siempre se dice que es bueno que los niños se pongan en contacto con patógenos, con todas aquellas sustancias que hagan que sus defensas mejoren. Esto en parte es cierto, pero si se les expone constantemente a estas sustancias, su sistema inmune no podrá soportar tanta carga, y acabarán sufriendo alguna infección.
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Otro comportamiento que hay que desterrar es el de "limpiar con
saliva" las cosas. Es muy habitual que cuando a un niño se le cae algo,
por ejemplo un chupete, algún adulto lo "limpie" llevándoselo a la boca.
Es cierto que la saliva tiene muchas sustancias antibacterianas y que
el sistema inmune de un adulto es más fuerte que el de un niño. Pero
también es cierto que el adulto tiene una serie de bacterias de manera
natural en su boca, que estaría pasando al niño.
Tal y como explican los responsables del estudio, la mejor idea es
descartar la "regla de los cinco segundos" y cambiarla por una mucho más
simple: "en caso de duda, a la basura".
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La "regla de los cinco segundos" no es tan segura

