Zurita y Camacho, los grandes amores de Rebecca Jones

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 3 (EL UNIVERSAL).- Rebecca Jones es una mujer de relaciones sólidas, pues a lo largo de su carrera como actriz sólo se han conocido dos de las parejas con las que sostuvo una unión; se trata de Humberto Zurita y Alejandro Camacho que, de hecho, era muy buenos amigos entre sí, así es como lo ha recordado la actriz cada que le preguntan acerca de su historial amoroso y estos son los detalles.

Jones, de madre mexicana y padre estadounidense, siempre fue reconocida por la gran presencia y distinción que la caracteriza, pues desde muy joven, cuando se mudó a lado de su familia a Los Ángeles, California, sus compañeras y compañeros de clase le peguntaban si era española o italiana, pues tenía una imagen estigmatizada de la población mexicana.

Sin embargo, la actriz –como contó a un programa de televisión- nunca se dejó intimidar, y tampoco permitió que los comentarios de las y los otros le causaran una clase de inseguridad o complejo. Por ello, luego de dos años de forjar sus estudios académicos en la Universidad de California, Jones decidió a volver a México con sólo 700 pesos en el bolsillo, país que había dejado desde los 16 años, motivada por un instinto.

De esa manera, Rebecca volvió a nuestro país, acogida por Fernanda Villeli, su tía política, y la también escritora de la primera telenovela mexicana "La senda prohibida", con quien se mudó durante los primeros meses de su estancia en nuestro país, hasta que conoció a una compañera de cuarto con la que se mudó a la Condesa, en una época en que la zona todavía no se gentrificaba.

En una entrevista para "El minuto que cambió mi destino", concedida hace tres años, la actriz recordó que tomaba un pesero desde Avenida Chapultepec para trasladarse a Televisa, donde tomaba clases en el Centro de Capacitación de Actores, antes de que se convirtiera en el CEA; ahí compartió aulas con grandes actrices y reconocidos actores, como Edith González, Erika Buenfil, Victoria Ruffo y Alejandro Tomassi.

A partir de ahí vinieron sus primeras oportunidades, una de ellas fue en la telenovela "Muchacha de barrio" de 1979, protagonizada por Ana Martín y Humberto Zurita. El guion fue escrito por su tía, quien creó un personaje pensando especialmente en Jones, el cual llamó como "Becky", su apodo. Y aunque la actriz sólo apareció en una escena, al principio de la telenovela, fue ahí cuando conoció a Zurita quien, más adelante, se convertiría en su pareja.

De acuerdo con lo que ha contado la actriz, la relación comenzó fuera de los sets de grabación, aunque sí estuvieron juntos en la telenovela "El Maleficio", sin embargo, la relación se acabó durante uno de los momentos más complicados de la vida de Rebecca, cuando recibió la noticia de que su hermano Mark había fallecido en un accidente en el mar, con sólo 22 años de edad, y aunque la actriz viajó a California para despedirse de su hermano, tuvo que regresar a México para reintegrarse a la gira teatral en la que estaba participando.

Durante esta época –ha confiado la actriz- también comenzó su romance con Alejandro Camacho, con quien comenzó a salir cuando todavía no daba por terminado por completo su noviazgo con Zurita, de hecho ambos actores eran muy buenos amigos, y, además, Camacho también estaba en una relación a lado de la actriz Alma Muriel.

Cuando ambos decidieron dar por terminadas sus respectivas relaciones, fue Jones quien dio el primer paso con Camacho y, directamente, le indicó que quería "todo con él", deseo que el actor compartió, por lo que comenzaron una relación para, un años más tarde, mudarse juntos. Desde que emprendieron su vida como pareja –detalló- esperaron cuatro años antes de casarse por el civil en la Ciudad de México, y por la iglesia en una visita que hicieron a la familia de Jones en EU, en 1986, mientras grababan la telenovela "Cuna de lobos" y la producción les dio seis días de descanso.

Aunque la relación de Jones y Camacho fue sólida desde un principio, la actriz afrontó dos abortos, el primero cuando tenía cinco meses de embarazo, y el segundo tuvo lugar, tras haber dado a luz a Maximiliano, su único hijo que, en la actualidad, ya tiene 33 años.

El matrimonio entre Rebeca y Alejandro duró 26 años, pues en 2011, tomaron la decisión de divorciarse. A través de los años la actriz no ha revelado las causas del rompimiento, argumentando que no fue un acontecimiento lo que detonó su ruptura, sino diferencias a lo largo del tiempo, que produjeron que ya no desearan estar al lado del otro.

Sin embargo, cuando la expareja dio a conocer su separación, fueron pocos los rumores que rodearon al proceso, pues ninguno de los dos habló mal del otro, ya que la actriz ha llegado a expresar que todo buen matrimonio amerita una buena separación, la cual debe conducirse por la civilidad, pues si bien ya no están juntos, ella considera que siempre serán familia porque comparten un hijo.