En zonas marginadas de Puebla por 30 mil pesos los niños arriesgan su vida en los jaripeos

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En zonas marginadas de Puebla por 30 mil pesos los niños arriesgan su vida en los jaripeos
En zonas marginadas de Puebla por 30 mil pesos los niños arriesgan su vida en los jaripeos

Puebla, Pue. Por ganar 30 mil pesos niños y adolescentes se arriesgan a montar a toros de entre 700 y una tonelada de peso en los jaripeos organizados en comunidades marginadas de Puebla.

En estos eventos se anuncia el premio al mejor jinete que puede ser hasta los 30 mil pesos si resisten los embates del animal.

En estas zonas marginadas y vulnerables los menores arriesgan sus vidas para tratar de obtener dinero de esta manera aunque de por medio esté la muerte.

Incluso los menores de edad dejan la escuela para dedicarse a esta actividad con el consentimiento de sus padres.

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Los menores se ganan la vida en estas zonas de Puebla en donde la migración y falta de oportunidades los obliga a buscar de qué vivir y se enrolan con empresas que hacen este tipo de eventos en estas zonas, como la empresa Rancho Los Morros, empresa que organiza eventos de jaripeos en tres estados: Puebla, Morelos y Estado de México.

Tras la muerte del “Niño de Oro”, José Alberto Enriquez Báez, de 15 años de edad, en un jaripeo realizado en San Isidro Huilotepec, Atlixco, el padre del menor, Gerardo Enriquez, expresó que “su hijo se murió en su gusto y que no iba a entablar demanda alguna contra nadie”.

Dijo que su hijo “ya no quiso estudiar y éste era su vicio, era un niño rebelde a pesar de estar dos años con un psicólogo, en la escuela ya no lo querían”.

Su padre lo recordó cada vez que salía al ruedo y se mostró resignado y reiteró que a nadie culpa de la muerte de su hijo.

Le decían el Niño de Oro y él se lo creía, pobre de mi hijo”.

Muerte del “Niño de Oro”

José Alberto murió al ser arrastrado y aplastado por un toro que lo lesionó en todo el cuerpo y cabeza y aunque fue trasladado a un hospital de Atlixco perdió la vida.

Esta semana para ser sepultado familiares y amigos pidieron cooperaciones debido a que no se contaban con los recursos para hacerlo.

En su despedida en Apatlaco, en Yiutepec, Morelos, su pueblo natal asistieron familiares, amigos, montadores de toros, empresarios de jaripeos, así como los habitantes de este lugar para acompañarlo a su última morada.

*BC *JR

Con información de Diario Puntual

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