En qué consiste una zona de bajas emisiones como la que el Gobierno quiere en las ciudades con más de 50.000 habitantes

Se llama zona de bajas emisiones (o incluso nulas en los casos más restrictivos) a esas áreas determinadas y acotadas en las que, cada ciudad según su criterio y necesidades, se restringe el tráfico de vehículos determinando las autoridades cuáles pueden circular por ellas o cuáles no. Además de reducir las emisiones de NO2 -algo que Madrid Central demostró que funcionaba en tiempos de Manuela Carmena como alcaldesa-, se favorece el uso del transporte público, se reducen los atascos y se da prioridad a los peatones.

La aplicación de Madrid Central no ha estado exenta de polémica y cambios desde que entró en vigor en 2018. (Foto: EFE)

Una medida en beneficio de la calidad del aire que beneficia a los pulmones de todos los ciudadanos y que el Gobierno ahora en funciones pretende que se convierta en obligatoria para todas aquellas localidades de la geografía española que cuenten con más de 50.000 habitantes censados. Así lo ha anunciado este miércoles la ministra en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien ha comunicado la intención de su partido de recuperar el anteproyecto de Ley de Cambio Climático ahora paralizado por la falta de Gobierno.

Con esta ley, que aún puede ser modificada, lo que se pretende, en palabras de la dirigente socialista, es establecer como norma estas zonas de bajas emisiones en las ciudades sin que hacerlo o no dependa “de cómo de fuerte se sienta el alcalde o la alcaldesa, sino que será una obligación de cooperación y de adopción de medidas”. Un aviso a aquellos ediles que no ponen remedio al problema de la contaminación y no dan prioridad a la lucha contra el cambio climático que implica una serie de nuevas normas de circulación en sus ciudades.

Para hacerse una idea de qué es una zona de bajas emisiones y qué tipo de restricciones implica para el tráfico rodado, basta con echar un ojo al plan de Ada Colau para Barcelona y que entrará en vigor el próximo 1 de enero. El Ayuntamiento de la Ciudad Condal lanzó hace unas semanas una web informativa en la que se detalla en qué consiste y cuáles son los trámites y gestiones a seguir por los conductores.

Las experiencias hasta la fecha se limitan prácticamente a lo que se hizo en Madrid Central y lo que entrará en vigor en Barcelona. A grandes rasgos, estas son algunas de sus ideas, susceptibles de ser aplicadas también a la propuesta del Gobierno para las ciudades de más de 50.000 habitantes:

  1. Distintivo medioambiental

Bautizada como zona de bajas emisiones Rondas de Barcelona, se explica en dicha plataforma online que “es un área protegida de más de 95 kilómetros cuadrados por donde no pueden circular los vehículos que no disponen del distintivo ambiental de la DGT. Es una medida para luchar contra la contaminación del aire causada por los vehículos de motor y para proteger la salud de las personas”.

  1. De lunes a viernes

Este plan quedará activo de manera permanente de lunes a viernes laborales de siete de la mañana a ocho de la tarde y las restricciones afectarán a todos los vehículos que no dispongan de esa pegatina. Exentos quedan “los vehículos de personas con movilidad reducida, servicios de emergencias y servicios esenciales (hasta la renovación del vehículo)”. Para saber qué coches se quedan fuera, la mejor manera de hacerlo es entrar en la web y consultarlo. Pero para hacerse una idea, los turismos de gasolina matriculados antes del año 2000 y los diésel anteriores a 2006 quedan al margen.

  1. Bajada de emisiones

El objetivo es, según el Ayuntamiento, limitar la circulación en el área acotada a 50.000 vehículos y reducir las emisiones de NO2 en un 15%. Por su parte, Madrid Central, cuyo funcionamiento no ha dejado de dar tumbos con el cambio en el Consistorio, según los datos publicados por Ecologista en Acción, ha logrado reducir los niveles.

  1. Sin efecto frontera

El mejor termómetro para evaluar su eficacia son los resultados de la estación de medición de la Plaza del Carmen, la única dentro del perímetro marcado por Madrid Central. Los datos recogidos en ella marcan que en octubre -el último mes disponible- es el mejor de la serie 2010-2019. Además, desde Ecologistas señalan también la repercusión inexistente del llamado ‘efecto frontera”. Ese que augura que se reducirán los niveles en el interior de la almendra, pero aumentarán en la periferia.

  1. Restricciones para aparcar

En Madrid, según su web, la zona de bajas emisiones establecida se extiende a “casi todo el distrito Centro, en el cual se encuentran los barrios de Palacio, Embajadores, Cortes, Justicia, Universidad y Sol”. En cuanto a quiénes afecta, señalan desde el Ayuntamiento que los vehículos con etiqueta ambiental cero pueden circular y estacionar sin restricciones; los que tienen la etiqueta ECO, un máximo de dos horas; los de etiqueta B o C pueden entrar pero solo para aparcar en un garaje público o privado; y, por último, los que no disponen de etiqueta no pueden ni entrar ni mucho menos estacionar.

Listado

El de Madrid y Barcelona son dos ejemplos de cómo llevar a la práctica la obligación de zona baja de emisiones que el Gobierno en funciones quiere imponer a las ciudades con más de 50.000 habitantes. Para saber qué localidades estarían obligadas, se puede consultar la lista en este enlace o entrando en el portal del INE.

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