Zimbabue apuesta por el oro para sacar a flote su economía

Mary TARUVINGA
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Una pequeña mina en Mazowe, en Zimbabue, en una image de abril de 2018

Zimbabue apuesta por el oro para sacar a flote su economía

Una pequeña mina en Mazowe, en Zimbabue, en una image de abril de 2018

Arruinado después de décadas de gestión desastrosa, Zimbabue apuesta por los lucrativos ingresos del oro para apoyar una economía devastada por la corrupción, la hiperinflación y, más recientemente, la pandemia del coronavirus.

La crisis sanitaria mundial no ha afectado al precio de este metal: la onza de oro alcanzó un nuevo récord en agosto, pasando por primera vez la barrera simbólica de los 2.000 dólares.

Y Zimbabue tiene la intención de convertirlo en la cura milagrosa para una economía minada por el desempleo, la falta de dinero en efectivo, de gasolina e incluso de electricidad y agua.

El sector minero suele representar el 60% de las exportaciones del país, lo que supone mil millones de dólares al año, y atrae el 50% de la inversión extranjera directa, recordó recientemente el presidente Emmerson Mnangagwa.

La economía de este país de África austral puede llegar a contraerse un 10% este año, pero podría crecer 4,5% en 2021, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional. Y el sector minero será el que impulse este crecimiento.

El gobierno apuesta por ingresos anuales procedentes de las exportaciones mineras de más de 10.000 millones de euros (11.800 millones de dólares) en 2023. Con el oro a la cabeza.

El sector minero pasará de una contracción del 4,1% en 2020 a un crecimiento del 7,7% el próximo año, según los pronósticos del ministro de Finanzas zimbabuense, Mthuli Ncubel.

Pero el oro también atrae la corrupción, el contrabando y los escándalos, que se multiplican.

- Tráficos pequeños y grandes -

La actividad minera está dominada por pequeñas operaciones, lo que facilita los tráficos. El gobierno estimó recientemente que más de mil millones de euros (1.187 millones de dólares) desaparecen cada año. Mineros individuales alimentan el comercio ilícito de oro.

Y al mismo tiempo el ministro de Finanzas reconoce que las pequeñas estructuras de mineros contribuyen con hasta más del 70% de la producción.

La semana pasada, una alto cargo del sector minero fue arrestada en el aeropuerto de Harare antes de embarcar para Dubái con seis kilos de oro en su equipaje de mano, por valor de más de 300.000 euros (356.000 dólares) en el mercado internacional.

La fiscalía acusa a Henriette Rushwaya de pertenecer a una red organizada que opera a gran escala: "Es un ejemplo clásico del modus operandi del crimen organizado", declaró el fiscal Garudzo Siyadhuma.

El gobierno ha establecido normas para tratar de disminuir las pérdidas pero muchos observadores opinan que estas medidas son ineficaces.

"El dinero no llega al sistema regular", señala el economista Persistence Gwanyanya a la AFP.

Y los viejos demonios de Zimbabue también corren el riesgo de frustrar el ambicioso plan del gobierno: penuria de divisas, moneda débil e hiperinflación. La apuesta del gobierno por el oro para salir de una economía moribunda "no es realista", según el especialista Robert Besseling, de la consultora de riesgos comerciales Exx Africa.

"Este plan no toma en cuenta los altísimos riesgos políticos y económicos del país, que desanimarán a muchos inversores", explica, sin mencionar las capacidades de exportación limitadas por las pésimas instalaciones.

RioZim, principal productor de oro de Zimbabue, anunció en junio el cese de la producción, debido sobre todo a la penuria de divisas extranjeras. 

Las restricciones a la posesión de divisas impuestas por el Banco Central de Zimbabue, agravadas por un tipo de cambio fijo, pusieron en apuros a los pocos operadores de envergadura. Los exportadores de oro solo pueden convertir el 70% de los ingresos de las ventas en moneda extranjera. El resto es en dólares zimbabuenses.

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