Zidane se reivindica tras tener que aguantar rumores absurdos sobre su puesto en peligro

Raúl Rioja
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Que todo se magnifica hasta el extremo cuando al Real Madrid no le van bien las cosas lo prueba los tres días posteriores a la derrota del conjunto blanco ante el Shakhtar y esas opiniones revestidas de informaciones que señalaban que Zidane se jugaba el puesto en el Camp Nou, que una derrota le dejaba con un pie y medio fuera del club. Absurdo, por supuesto, rozando lo fantasioso.

Al entrenador galo se le ha señalado por sus errores, que los cometió y bastantes en una semana fatídica. Muchas de sus decisiones han sido incomprensibles y su porcentaje de culpa en las sonrojantes derrotas ante Cádiz y Shakhtar es muy elevado. Pero de ahí a decir que se jugaba el puesto con cinco partidos disputados esta temporada era absurdo por una sencilla razón: su descomunal palmarés.

Zinedine Zidane en el Camp Nou (Foto: Alex Caparros/Getty Images)
Zinedine Zidane en el Camp Nou (Foto: Alex Caparros/Getty Images)

Desde que entrena al Real Madrid, Zidane gana. Y gana mucho. Tres Champions seguidas en su primera etapa, aderezada con una Liga y otro puñado más de títulos. Y otra Liga más en su regreso, ya sin Cristiano en el equipo, con Bale virtualmente fuera y contra Messi. El enorme mérito de este último trofeo ante un Barça plagado de estrellas y con un equipo con muchísimos veteranos y otros tantos jóvenes aún por formar es incuestionable, hacer una transición ganando la Liga es algo formidable y que hay que valorar.

Zidane se va a equivocar con toda seguridad de aquí al final de la temporada, nadie lo duda, pero si algo te garantiza es que el Madrid va a competir. Siempre lo hace con el galo en el banquillo. De sus seis visitas al Camp Nou, tres victorias y tres empates. Nada de irse con un 5-1 como pasó con su sucesor, Julen Lopetegui , en un partido en el que no estuvo Messi; o de revolcones como el que se llevó su antecesor, Rafa Benítez, en el Bernabéu antes de la llegada de Zizou (un 0-4 bochornoso, también sin Messi).

Sabe el francés que el gran debe de este equipo es la concentración, la falta de intensidad en determinados momentos de la temporada. Quedó bien claro esta semana pero también lo hizo justo antes del parón por la pandemia, cuando el Madrid casi tira la Liga con derrotas inexplicables ante Levante y Betis. Después, en el maratón liguero del verano, pleno de victorias hasta levantar el título. En esfuerzos cortos, un equipazo. En los largos, cuesta mucho más.

El objetivo, lo que hay que mejorar, está más que claro. Nada de relajaciones ante rivales menores porque si no, cualquiera es capaz de batir a un equipo que ya no tiene a Cristiano Ronaldo para solucionar esas noches grises. Mientras tanto, por favor, nada de 'Zidane se la juega' o 'Zidane contra las cuerdas', su crédito es ahora mismo ilimitado porque siempre compite y porque además gana más que nadie. Y eso es irrefutable.

Y llegamos al Clásico de este sábado, un golpe sobre la mesa impresionante. De nuevo mejor que el Barça, como ya sucedió en los dos partidos de la temporada pasada. Otra vez compitiendo y además ganando al eterno rival. Hay Zidane para mucho, mucho rato.

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