Porque no todos los zapatos son iguales, estos deberías evitarlos

Los usamos a diario, pero no todos los zapatos son buenos para los pies ni el cuerpo, no importa cuán cómodos parezcan. Identifícalos y comienza a variar tu calzado.

Tacones

Lo que sucede con los tacones es que hacen que el pie esté en una posición no natural, haciendo que parte del peso caiga en el talón (dando pie a ampollas, bursitis, dolor en el tendón de Aquiles e hinchazón), pero sobre todo en el empeine (lo que puede inflamar los huesos y nervios de los metatarsos y hasta provocar minifracturas).

Cualquier tacón de más de 5 centímetros no sería ideal para el cuerpo. Foto: Getty Images

Las torceduras de tobillo, y por lo tanto los esguinces, también son un riesgo, por la falta de apoyo.

Son los stilettos, no importa si son muy altos o no, los peores de todos, pues hay muy poca área de soporte al piso, por lo que los tacones más gruesos serían mejores.

Sin embargo, cualquier tacón mayor a 5 centímetros (o 2 pulgadas), sería un riesgo importante, pues además de lo anterior, estos provocan que el centro de gravedad del cuerpo se mueva, lo que puede llegar a pinchar nervios, causar tendones acortados, dañar las rodillas, cadera y espalda (aumentando el riesgo de lordosis). 

Por eso es bueno limitar su uso a un máximo de dos horas, y quitártelos a cada rato para estirar el pie, moverlo en otras posiciones, e incluso masajear el arco con una pelota.

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Flip flops

Son un favorito de la playa, que no sería tan malo, pero sí cuando las usamos de forma constante. Lo primero a considerar es que no hay ningún tipo de protección para el pie, aumentando el riesgo de golpes y cortadas. Pero la mayoría de ellas tampoco ofrecen soporte para el arco, lo que puede aumentar el riesgo de fascitis plantar, problemas de rodillas, cadera y espalda. 

Las flip flops no solo no tienen soporte para el arco, sino que causan un sobre esfuerzo de los dedos. Foto: Getty Images

Además, al usarlas forzamos a los dedos a enroscarse con cada paso para así evitar que se nos caigan las zapatillas. Este esfuerzo extra podría conllevar a tener dedos de martillo, deformándolos y hasta endureciendo las articulaciones.

Si vas a usarlas, prefiere las que tengan una suela más gruesa, soporte para el arco, y que sostengan mejor el pie.

Las babuchas, famosas por lo cómodas que son para poner y quitar, también reunirían los problemas de las flip flops, aumentando el riesgo si son de tacón.

Ballerinas

Esta opción puede ser cómoda, además de no tener tacón, pero por lo general no son buena opción. Su principal problema es que la mayoría no cuentan con soporte para el arco, afectando así rodillas, cadera y espalda, además de aumentar el riesgo de fascitis plantar. 

Los zapatos tipo ballerinas, no tienen suficiente soporte para el arco. Foto: Getty Images

Otro problema es que no suelen ser nada buenas para la absorción de golpes, además de constreñir los dedos, y serían particularmente malas si tienes el pie plano.

Zapatos puntiagudos

El tener los dedos apretados podría causar ampollas, dedos de martillo, dolor en nervios y hasta favorecer la aparición de juanetes.

Los zapatos puntiagudos constriñen demasiado el pie y podrían causar dedos de martillo. Foto: Getty Images

Es particularmente riesgoso si los zapatos tienen tacón, pues aunado a la constricción de los dedos, estos se tienen que doblar de forma no natural para soportar el peso, desplazando los tejidos y hasta los huesos. 

Podrías reducir un poco estos problemas utilizando alguna plantilla que de mejor apoyo al arco.

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¿Y qué pasa con andar descalzo o usar zapatos minimalistas?

Usar zapatos nos ayuda a proteger los pies, además de ser cómodos, pero también hacen que el pie trabaje menos de lo normal, lo que a largo plazo nos haría más propensos a tener problemas. 

Por su parte, andar descalzo o utilizar zapatos minimalistas, hacen que el pie trabaje de forma normal, lo que a la larga disminuiría los problemas que generan los zapatos.  Esto sería particularmente bueno para personas con el pie plano.

Pero, hacer un cambio brusco de usar zapatos o tenis a calzado minimalista tampoco sería una buena idea, en parte por la falta de costumbre. Es por ello que lo mejor sería hacer un cambio gradual, empezando por caminar, pero sin ejercitarnos, por ejemplo. 

Además de todo esto, andar descalzo en casa sería bueno, sobre todo después de un largo día con zapatos no ideales. Esto ayudaría al pie a aumentar su rango de movimiento y recuperarse.

Andar descalzo en casa ayudaría a tu pie a recuperar su movimiento natural. Foto: Getty Images

Y sí, nuestros pies han evolucionado para que podamos andar descalzos, pero también es cierto que se hacen propensos a heridas por la falta de protección. Y no se trata de dejar de lado tus zapatos favoritos o no lograr el look que deseas, pero sí de no abusar de los zapatos menos ideales, y así evitar problemas.

Ante cualquier duda, consulta con tu médico o un podólogo especialista, sobre todo antes de hacer un cambio drástico.

@travesabarros