Zapatero custodia oficio desde hace 30 años

Por Nicolás Guzmán Vázquez. Corresponsal

Campeche, 16 Mar (Notimex).- Don Miguel labora en un oficio del que han surgido cuentos e historias de amor: el de zapatero, del cual obtiene lo suficiente para vivir, aunque dice que lo hace más por gusto.

Con su mandil y su inseparable martillo de remendón en mano, Don Miguel Ceh Chán, integrante de cuatro generaciones de su familia dedicadas a ese oficio, es el principal zapatero de la ciudad de Campeche.

Don Miguel recuerda que hace unos 30 años los políticos solicitaban su trabajo para fabricarles zapatos de piel exótica, por ejemplo de cocodrilo, así como botas especiales, pero ya no existe esa clase de políticos, además de que cambiaron los gustos en la forma de vestir.

La mayor demanda de trabajo es la reparación de zapatos escolares, el cosido de las orillas y la colocación de hebillas, plantillas y tacones, así como el boleo, pero pocos solicitan un calzado especial, señala.

El problema, dice, en su puesto ubicado en uno de los pasillos del Mercado “Pedro Saínz de Baranda”, es que los calzados de ahora son más baratos y poco durables.

Recuerda que antes estrenar zapatos era para ocasiones especiales, para las ferias tradicionales, una boda o 15 años y los zapatos, duraban hasta un año y los cambios comunes eran las plantillas.

“En la familia -añade- soy el único que continúa con la tradición; mis hijos son profesionales, pero del oficio de zapatero les costeé los estudios y un sobrino es mi aprendiz en ese oficio”. A quien, sin embargo, le augura poca vida porque “se necesita paciencia y verlo como un arte”.

Las zapatillas, expone, están amontonadas, pues muchas mujeres las llevan a reparar y algunas nunca regresan por ellas, por lo que van ocupando espacio en su local.

Algunas de ellas las arregla y sustituye los tacones, en otros casos les cose los cueros abiertos y una vez terminado el trabajo las abrillanta y pule los zapatos aplicándoles betún y cepillándolos antes de entregarlos al cliente.

También realiza otras actividades relacionadas con el cuero, como la reparación de cinturones y la inserción de orificios o el cosido de otros objetos como bolsos.

Sentado sobre su banquillo, con el clicker cortador o fleje, arregla los tacones de una zapatilla y refiere que muchos trabajos los solicitan los de las comunidades rurales, sobre todo en la colocación de suelas, mostrando una de ellas, trabajo que realiza con el gouger o abridor de hendidos.

En la entidad, de acuerdo con la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Esperanza Ortega Azar, sólo están registrados cinco zapateros, pues algunos han preferido no inscribirse por considerar su poca rentabilidad.

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