Yolanda Díaz gusta a todo el mundo menos a Podemos

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La vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, durante las jornadas del Cercle de Economia que se celebraron en junio en Barcelona. (Photo By David Zorrakino/Europa Press via Getty Images)
La vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, durante las jornadas del Cercle de Economia que se celebraron en junio en Barcelona. (Photo By David Zorrakino/Europa Press via Getty Images)

Casi todas las lecturas que se suelen hacer del CIS se centran en la intención de voto. En si el partido del Gobierno crece frente a la oposición o viceversa, pero el barómetro del Centro de Investigaciones deja muchas otras lecturas. Y en esta ocasión, sin margen de error como tanto les gusta criticar a quienes peor parados suelen salir en la foto. Porque el ascenso de Yolanda Díaz es incontestable.

La gallega gana enteros en la izquierda y en la derecha. Solo así se explica que sea la líder política mejor valorada (4,7), por delante de Pedro Sánchez (4,3) y Pablo Casado (3,4). Y como ministra es la segunda mejor valorada, solo por detrás de la titular de Defensa, Margarita Robles.

El éxito se debe a su transversalidad política. Pese a ser vicepresidenta segunda del Gobierno de coalición, no pertenece ni al PSOE ni a Podemos. Y parece que eso gusta. Especialmente entre el electorado de izquierdas, pero tampoco provoca fobias en el de derechas como suele ocurrir en este país tan polarizado.

Analizándolo por sexos, Díaz gusta casi por igual a hombres y mujeres. Lo mismo ocurre cuando el factor a analizar es el de la edad. La ministra de Trabajo suma más apoyos entre los jóvenes y los mayores, pero mantiene un alto índice de aprobación entre las franjas de edad intermedias.

Si ya es raro que la ministra gallega coseche semejantes notas, lo más sorprendente viene a continuación.

  • No tiene aún decidido ser la candidata de Unidas Podemos en unas futuras elecciones, pese a que Pablo Iglesias lo dejó todo atado para que fuera así.

  • No ha dudado en marcar distancias con su principal valedor desde el primer día

  • Donde más roces está encontrándose es en la coalición que la nombró ministra.

De hecho, puede que lo primero sea consecuencia de lo segundo. O viceversa. El caso es que Yolanda Díaz va por libre. Fuera de los cometidos de su vicepresidencia -donde sí parece estar alineada con los postulados de Podemos e Izquierda Unida-, en el resto de los ámbitos no pestañea si su opinión se sale del ideario establecido.

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Así la semana pasada, durante la polémica por los disturbios en Cuba, Díaz pidió al Ejecutivo cubano que "respete" el derecho a la manifestación de los habitantes de la isla y su libertad de expresión. Un comentario que levantó ampollas.

Hace concesiones en ciertos temas, pero entre los recurrentes tiras y aflojas entre los partidos de la coalición ha llegado a pedir al grupo parlamentario morado "menos Twitter, menos ruido y menos grandes titulares". Quien sabe si sería diferente si Díaz hubiera nacido y crecido como política en Podemos, un partido poco acostumbrado a injerencias externas y cuyo poder siempre ha emanado del círculo fundador.

Son varios los periodistas que, como Pilar Cernuda, directamente hablan de que Díaz no mantiene la mejor de las relaciones con la ministra de Igualdad, Irene Montero, y la de Derechos Sociales, Ione Belarra, mientras que cada día tiene más sintonía con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Incluso se habla de que ambos podrían recuperar la comida semanal que Sánchez e Iglesias dejaron de celebrar por sus tiranteces. Más madera.

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