Las 'Yellowjackets' se inclinan hacia la brutalidad

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De izquierda a derecha, Jonathan Lisco, Ashley Lyle y Bart Nickerson, coproductores ejecutivos de la serie "Yellowjackets" posan para una fotografía en Los Ángeles, el 2 de noviembre de 2021. (Tracy Nguyen/The New York Times)
De izquierda a derecha, Jonathan Lisco, Ashley Lyle y Bart Nickerson, coproductores ejecutivos de la serie "Yellowjackets" posan para una fotografía en Los Ángeles, el 2 de noviembre de 2021. (Tracy Nguyen/The New York Times)

Hace cuatro años, Ashley Lyle leyó un artículo en las revistas de su área acerca de una nueva versión de “El señor de las moscas”, la historia clásica sobre chicos desenfrenados escrita por William Golding, y publicada en 1954, que describe a unos estudiantes de secundaria varados en una isla. En esta versión habría chicas en vez de chicos. Lyle, escritora y productora, leyó los comentarios, muchos de ellos incrédulos de que las chicas pudieran ser capaces de tal barbarie.

En una videollamada desde la casa de Los Ángeles que comparte con su esposo y socio productor, Bart Nickerson, Lyle nos habló del comentario de un hombre que decía: “¿Ellas qué van a hacer? ¿Ayudarse hasta que mueran?”.

También recordó lo primero que pensó ante tal comentario: “Se ve que usted nunca fue una chica adolescente”.

Lyle sí lo fue. Tiene recuerdos muy vívidos de esa época y describe las relaciones que tuvo en ese entonces “tal vez las más importantes de mi vida”. (Aquí hizo una pausa para disculparse con su marido, quien empezó a participar en la llamada). También recuerda lo violentas que podían ser esas relaciones.

“En mi secundaria había una chica que puso veneno en la comida de otra nada más por diversión”, comentó. “Si solo mostramos cómo las chicas mantienen buenas relaciones entre ellas, no estamos presentando todo el panorama”.

Así que, durante sus paseos con el perro, las excursiones y la hora de la cena, Lyle y Nickerson concibieron “Yellowjackets”, un programa que presentaría ese panorama de manera muy realista. (Junto con Jonathan Lisco, ambos son coproductores ejecutivos). Situada en 1996 y en la actualidad, “Yellowjackets”, cuyo estreno es el domingo en Showtime, trata de un equipo de fútbol femenil cuyo avión se estrella de camino a un torneo. Las secuencias de 2021 son acerca de las sobrevivientes, ya de mediana edad, que siguen llevando el pasado a cuestas.

Es un programa para cualquier persona que se haya preguntado qué habría sucedido si la Expedición Donner hubiera sido algo de puras chicas. “Yellowjackets” es un compendio escalofriante de terror convencional, una historia de sobrevivencia y de misterio del entonces y el ahora. También es una historia demencial de suspenso psicológico que se desarrolla en ambas épocas. El canibalismo, el asesinato ritual, la cirugía improvisada, la demencia en múltiples formas y, sí, la comida envenenada, son pruebas de que las jóvenes son despiadadas —con desastres aéreos o sin ellos — y de cómo esa brutalidad afecta a las mujeres para el resto de su vida.

“Solo quería contar lo que da la sensación de ser una historia muy real acerca de las adolescentes”, comentó Lyle.

La televisión tiene un interés permanente por las historias de supervivencia y de lo que les ocurre a los grupos de personas cuando están aisladas de la sociedad en general. Sigue un modelo de programas de telerrealidad como “Survivor” (y si lo pensamos, la franquicia “The Bachelor”), pero también sirve para hacer series de ficción como “The Walking Dead”, “La Cúpula”, “Los 100”, “Falling Skies”, “Survivors” y otras. “Yellowjackets” es parte de esta tendencia; es como “Perdidos”, pero para mujeres.

En los últimos años, varios programas (“Orange Is the New Black”, “Y: The Last Man”) también han explorado las sociedades de puras mujeres. “Salvajes”, un drama de supervivencia tras un accidente aéreo que se estrenó el año pasado en Amazon, se parece mucho a “Yellowjackets”, aunque con personajes menos fascinantes y pocos giros de trama extravagantes. Aunque ofrecen una alternativa a las estructuras patriarcales de poder, los personajes de estos programas también caen en conflictos y sectarismos. ¿Quieren creer que las mujeres son más amables, gentiles y prudentes? Qué lindos.

Inspirada un poco en el desastre aéreo de los Andes de 1972, el cual también dio origen a la película “¡Viven!” sobre los chicos tiernos que se convierten en caníbales, “Yellowjackets” se ubica en el centro de estos temas. Trata sobre la odisea de la supervivencia y la ruptura social a través de la óptica femenina.

“Existe una manera muy femenina de tratarse con crueldad”, comentó Tawny Cypress, quien hace el papel de la belicosa del equipo, Taissa, cuando es más grande. “Nosotras podemos herir sin armas”.

Desde el inicio, las chicas perfeccionan esa habilidad. Después de un comienzo frío —una mujer joven corre por la nieve en camisón con los pies ensangrentados y luego encuentra un final más sangriento—, “Yellowjackets” muestra una escena retrospectiva de las chicas antes del accidente, aullando cuando ganan el campeonato estatal en Nueva Jersey. Pero aquí, incluso en el idilio suburbano, también hay una tragedia: una de las chicas se enfrenta a la violencia doméstica, otra traiciona a su mejor amiga y otra lesiona de gravedad a una compañera de equipo.

Pese a la realidad intensificada, “Yellowjackets” es un programa excepcional que toma en serio la adolescencia femenina y la plasma sin estereotipos ni exageraciones. Hay pocos desnudos o excesos —algo poco común en una serie de buena calidad por cable llena de mujeres— o cualquier cosa parecida a una pelea violenta entre mujeres. En cambio, las chicas sí tienen un trastorno de alimentación: Se comen entre ellas. El accidente aéreo funciona como un elemento necesario del argumento y como una metáfora libre sobre las maneras en que crecer como mujer puede sentirse ya de por sí como una catástrofe.

Para las chicas que viven en entornos estables, muchas veces la adolescencia es el primer trauma, explicó Karyn Kusama (“Girlfight”, “Diabólica Tentación”), quien dirigió el programa piloto. “El avión ni siquiera tenía que estrellarse para que las cosas se pusieran de verdad muy tenebrosas entre todas ellas”.

Pero el avión sí se estrella y las cosas se ponen en verdad sombrías… y luego todavía más. Esa oscuridad no disminuye, ni siquiera cuando algunas de las mujeres regresan a sus vidas más o menos normales y se acercan a la mediana edad. En términos del diseño de la producción, el mundo del año 2021 no se ve muy diferente al de 1996, lo cual es una manera de evocar los efectos perdurables del pasado.

Para las secuencias de 2021, “Yellowjackets” les hizo pruebas a muchas actrices —Juliette Lewis (“Asesinos por naturaleza”), Melanie Lynskey (“Criaturas celestiales”) y Christina Ricci (“Los locos Addams”)— que saltaron a la fama en la década de 1990 y siguen aprovechando parte de esa fama. “Creo que fueron muy inteligentes en conectarse a ese espíritu de la época de los años noventa con todas nosotras”, comentó Lewis, quien representa a la rebelde del equipo y sobreviviente de abuso sexual, Natalie, cuando es mayor.

Tras haber probado a las actrices de cuarenta y tantos años, los productores tuvieron que encontrar a sus contrapartes más jóvenes. Servía que hubiera una semejanza superficial, pero no era indispensable, la meta era lo que Kusama llamó “un tipo de semejanza a nivel de energía, o una especie de coincidencia de almas”.

Para dar una sensación de congruencia intergeneracional, los actores más grandes y más jóvenes analizaron posturas, gestos, personalidades, tonos de voz. Las actuaciones conjuntas de estrellas como Lewis y Sophie Thatcher, como Natalie, plantean una continuidad entre el pasado y el presente, al mismo tiempo que muestran cómo el accidente y las calamidades que le siguieron cambiaron a estas mujeres de manera muy significativa.

“También nos parecemos en la manera en que veíamos a nuestra Natalie, en el modo en que veíamos su dolor”, explicó Lewis.

Para Lyle y para otras personas, fue un poco perturbador ver su juventud en la década de 1990 reconstruida como un drama de época. “No me preocupa envejecer, como tal, por cuestión de vanidad; solo me aterra la muerte”, comentó Ricci. “Así que, como un parámetro y un signo del tiempo, me pareció espeluznante”.

Sin embargo, “Yellowjackets” también marcó el tiempo de modos más esperanzadores. Todas las actrices más grandes mencionaron el entusiasmo y el alivio que sintieron por representar personajes que nunca serían descritos como simpáticos. “Incluso hace diez años, se habría pensado mucho más en la simpatía”, comentó Ricci. El programa está lleno de mujeres fuertes, con ninguna de las cuales desearíamos compartir una botella de vino.

Esto también hace que “Yellowjackets” sea atípico. Es realista sobre los estragos de la adolescencia en las mujeres y de la depredación en la mediana edad y se solidariza con sus personajes sin hacer que ninguno de ellos sea en particular bueno o agradable. Sostiene la idea de que, si la adolescencia es un periodo desenfrenado, tal vez también lo sea la edad mediana.

“Las mujeres adultas son (con insultos) personas terribles”, mencionó Ricci con admiración. “Ninguna de ellas está segura a nivel emocional. No se puede confiar en que tomen la decisión correcta. Y eso está super bien”.

© 2021 The New York Times Company

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