Yahir, 'La Academia' y la nostalgia de lo que pudo haber sido y no será jamás

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Yahir también ha incursionado en las telenovelas. (Getty Images)
Yahir también ha incursionado en las telenovelas. (Getty Images)

Yahir lo tenía todo para triunfar, un elegido que correspondía a los parámetros del nuevo milenio. Era 2002 y la televisión gobernaba a placer las retinas de 100 millones de mexicanos. TV Azteca, la empresa que había roto el monopolio de Televisa, comenzaba a explorar nuevas vías de entretenimiento. Los concursos de canto no eran nuevos en México, pero ellos elevaron el nivel y se encargaron de dotar la competencia de aditamentos propios de la televisión moderna. Había que darle un toque de lucidez. 'La Academia'. Imposible elegir mejor nombre.

Y quién mejor que un joven alto, de figura atlética, con la mirada siempre arriba y una sonrisa de anuncio comercial, para ilustrar esa revolución. Imán de atención, con 24 años este sonorense impactó desde el primer día que puso los pies en la universidad musical más famosa del país. Su particular relación con Nadia, otra destacada participante de esa primera generación, robó el corazón de la audiencia.

Muchos fans se quejaban de que el noviazgo era fabricado, pero lo cierto es que la química de ambos se dejaba ver tanto en el escenario, donde hacían gala de sus finas voces, como detrás de cámaras, en el día a día que era grabado a escondidas por los productores.

El impulso que Yahir recibió en su carrera a partir de entonces fue enorme. Muchos espectadores lo consideraron el rey sin corona de la primera generación de académicos. Quizá el hecho de que no haya resultado ganador le mereció más reconocimiento del que hubiera recibido en caso de ser el vencedor. En 2003, todavía con el efecto cascada de su participación en el reality, lanzó su primer álbum que, curiosamente, llevaba su nombre: Yahir. La demostración de talento natural que desperdigó en 'La Academia' le valió para colaborar con el legendario compositor y cantante Armando Manzanero.

En ese primer disco se vieron reflejados los frutos de la popularidad alcanzada en televisión, pues recibió el galardón de Disco de Oro gracias a las 250 mil copias vendidas en territorio nacional. El ascenso continuó con discos como Otra historia de amor y No te apartes de mí, un homenaje al cantante brasileño Roberto Carlos que ciertamente dividió opiniones pero que mantuvo a Yahir en la conversación musical del país.

La llama se fue apagando paulatinamente. Yahir pecó de poca visión y no incursionó en géneros distintos al que ya dominaba, el pop, y tampoco hizo apuestas riesgosas que le pudieran redituar a largo plazo. Pronto, sus producciones se estancaron y la inconstancia fue el sello que marcó su faceta de cantante. Durante sus primeros tres años como profesional lanzó cuatro discos. Pero, desde 2006 hasta 2016, apenas sacó tres. Con su carrera en las pistas ya esfumada, el niño de oro de 'La Academia' prefirió apostar por la actuación en distintas telenovelas sin que ninguna haya reflejado la popularidad ni el éxito que algún día le pertenecieron.

Yahir en su nueva faceta como conductor. (Medios y Media/Getty Images)
Yahir en su nueva faceta como conductor. (Medios y Media/Getty Images)

Por otra lado, la conflictiva relación con su hijo Tristán Othon ha mantenido a Yahir en la mira del ojo público en un sinfín de ocasiones. A finales del año pasado, Tristán hizo oficial su entrada al mundo del contenido sexual y ese hecho sumió a su padre en una profunda crisis emocional que lo llevó a decir que no lo podía aceptar. "No puedo tener un hijo así", señaló el cantante para Ventaneando. Además, su vástago ha tenido graves problemas con las adicciones.

Al menos, en lo que a ese asunto respecta, Yahir ha tenido motivos de tranquilidad en días recientes, pues la semana pasada reveló que su hijo había dejado la plataforma OnlyFans para retomar sus estudios. En diversas ocasiones, Yahir ha aceptado que mantiene codependencia hacia su hijo, es decir, que se involucra de manera perjudicial en los problemas que le afectan a él como si los viviera en carne propia.

El nombramiento de Yahir como conductor de 'La Academia' en su veinte aniversario cierra un círculo que ya no tiene capacidad de supervivencia. En 20 años el mundo de la televisión ha cambiado lo suficiente como para hacer ver obsoleto, repetitivo y gris al show que hace dos décadas aglutinó todas las innovaciones que se le podían colocar a una producción de corte crítico. Por eso Toñita, excompañera de Yahir en esa primera generación, ha puesto en entredicho el nuevo rol de su colega.

“Lo quiero mucho y lo amo y lo adoro pero sí tiene una vara muy ancha y ahí sí tiene que sacar la casta y meterse a clases de conducción para que él pueda hablar y poder defenderse”, fueron las palabras de la cantante para los medios de comunicación. En el mismo sentido se ha expresado Lolita Cortés, quien impulsó el nombramiento de su exalumno para ser conductor de la presente edición. “Va a aprender. Así como todos los alumnos y como nosotros los críticos. En este mundo en el que importa más escuchar que decir”, externó para Imagen Televisión.

Yahir lo tenía todo en sus manos, pero la falta de regularidad devino en un estancamiento imposible de reparar. Siempre quedarán los recuerdos de sus impecables presentaciones en el lejano 2002, y el carisma que posee no se perderá ni en 20 años más. Sin embargo, la sensación de que tenía mucho más que ofrecer fungirá como una permanente insatisfacción.

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