Y de repente, apareció Alphonse Areola

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El Real Madrid decidió, de manera arbitraria, que era momento de cambiar algo que no estaba roto: la portería.

Con Keylor Navas en el mejor momento de su carrera, tras haber ganado tres Champions Leagues seguidas, Florentino Pérez decidió que el tico debía ser sustituido, alegando que ya había llegado a una edad donde era bueno buscarle un sustituto. Tras años detrás de David De Gea y un momento en el que Kepa Arrizabalaga estuvo a un paso de firmar por el club merengue, el elegido acabó siendo Thibaut Courtois, el mejor portero del Mundial 2018, ex del Chelsea y del Atlético de Madrid, y que a sus 26 años se las prometía como el dueño de la portería del Bernabéu durante los próximos 10 años.

18 meses después, ha quedado claro que el tiro salió mal, y a Courtois se lo ha comido su propio estadio.

Si ante el PSG el belga naufragó ante su antiguo rival por la titularidad en el equipo blanco, dos semanas después, contra un rival a priori más sencillo como el Brujas, Courtois volvió a ser el blanco de todas las críticas. Tras dos partidos (Sevilla y Atlético de Madrid) en los que sus contrarios no fueron capaces de disparar una sola vez entre los tres palos, Emmanuel Bonaventure, el delantero del Brujas, le anotó dos en 40 minutos. Fueron dos de los tres disparos del conjunto belga a la portería de Courtois.

Cuando tras el descanso apareció Alphonse Areola en la banda dispuesto a entrar en el campo, el run run del Bernabéu fue incontenible. La grada se había pasado buena parte del primer periodo pitando a Courtois, pero nadie podía imaginar que Zidane le cambiaría. Minutos después se sabría que el belga se sintió indispuesto, con problemas estomacales, lo que no podemos negar que fue un giro irónico y casi risible del destino.

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La cuestión es que Areola, que llegó a última hora, cedido, como parte de la negociación del traspaso de Keylor Navas al PSG, saltó al campo —como lo hizo el miércoles pasado ante Osasuna— con toda la suficiencia y seguridad que le viene faltando a Courtois.

Da la sensación que la plantilla cree en Areola. Cuentan con él para jugar con los pies, confían en sus salidas, y en la mejor ocasión del Brujas en la segunda parte, el francés logró desbaratar con una gran atajada la jugada que pudo ser el 0-3. A renglón seguido, Sergio Ramos anotaría el 1-2 y a cuatro minutos del final Casemiro pondría el 2-2 definitivo.

El Real Madrid acabó por salvar la papeleta e incluso rozó la victoria en el arreón final, pero lo más significativo fue que la grada dicto sentencia. En claro contraste con los pitos de la primera mitad a Courtois, el inesperado Areola recibió una sonora ovación para celebrar lo que se entendió como un gran actuación.

Ahora Zidane tendrá que tomar nota. Nadie puede poner en duda, a estas alturas de su carrera, las condiciones como portero de Thibaut Courtois, pero también sería de necios no reconocer que quizás el peso de la responsabilidad de llevar puesta la camiseta merengue le está pasando factura al belga. Mientras tanto, Areola ha irrumpido sin tapujos, sin problemas y demostrando unas condiciones y unos nervios de acero.

El Bernabéu ya ha dejado clara su preferencia. Ahora la pelota está en el tejado de Zizou.

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