Xi Jinping sale al rescate de Maduro y pone a China a disposición para terminar con el apagón

LA NACION

PEKÍN.- Rusia, Cuba y China. Esos son los principales gobiernos que apoyan al presidente de Venezuela,Nicolás Maduro. En medio de la crisis económica, social y política que vive el país, con supermercados sin comida, hospitales sin medicamentos y protestas en las calles todas las semanas, estas naciones insisten en que el chavismo tiene que permanecer en el poder, en que los problemas no son parte de un complot liderado por Estados Unidos. Como el actual apagón. Desde el jueves pasado, la mayor parte del país está sin luz y Maduro culpa a Donald Trump y al líder de la oposición, Juan Guaidó, de un supuesto "sabotaje eléctrico": los venezolanos no pueden refrigerar la comida, no tienen agua, no pueden bañarse.

Ante este panorama, fue China, uno de sus aliados, quien ofreció ayuda al bolivariano. El gobierno comunista de Pekín, liderado por Xi Jinping, adhirió a la teoría del chavismo: el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lu Kang, dijo que su país había observado informes de que la red eléctrica había caído debido a un ataque.

"China espera que la parte venezolana pueda descubrir la razón del problema lo antes posible y reanude el suministro de energía y el orden social normales. China está dispuesta a brindar ayuda y soporte técnico para restaurar la red eléctrica de Venezuela", agregó aunque no brindó detalles.

La electricidad volvió a muchas partes de Venezuela ayer, incluyendo algunas áreas que no tenían energía desde el jueves. Pero la red eléctrica todavía estaba caída en zonas de Caracas y la región cerca de la frontera con Colombia. Los expertos entienden que los cortes de luz fueron causados por un problema técnico con las líneas de transmisión que conectan la central hidroeléctrica Guri, en el sureste del país, a la red eléctrica nacional.

Vivir sin agua

"Sin agua, sin luz, sin medicinas, sin dinero en efectivo ni transporte. Esto ha sido tremendo", declaró Victoria Milano, de 40 años. Aunque en su casa ya tenía electricidad, teme que se vuelva a cortar. "Salvé unas salchichas que tenía en la nevera. Las piqué y se las eché a unas lentejas. Del sábado para acá fue una sola comida por día. En las noches, un pocillo de avena y ya. Hoy no tenemos nada", dijo Elena Espinoza, de 38 años.

Muchos venezolanos padecen aún por la falta de agua aunque ya se había restablecido la electricidad en la mayor parte del país, interrumpida hace seis días por el peor apagón de su historia. Estados como Mérida, Táchira, Trujillo, Zulia y Apure, en el oeste, tenían amplias zonas sin energía.

El apagón en Venezuela

El problema ahora es el agua. Largas filas se formaban en torno a camiones cisterna dispuestos por el gobierno y alcaldías opositoras para su distribución, incluso en Caracas, donde el bombeo aún no se estabilizó y había racionamiento.

La emergencia, que alcanzó a Caracas y 22 de los 23 estados de este país de 30 millones de habitantes, comenzó la tarde del jueves y no fue hasta el martes cuando el presidente Nicolás Maduro aseguró que la luz estaba restablecida en "casi en todo" el territorio.

Por la falta de luz, los hospitales vivieron situaciones dramáticas. Según la oposición, murió una veintena de personas, mientras la ONG Codevida denuncia que fallecieron 15 enfermos renales por falta de diálisis. El chavismo niega que haya víctimas fatales pero extendió hasta hoy la suspensión de la jornada laboral y estudiantil. Muchos negocios y los bancos siguen cerrados y el transporte público es muy escaso.

Agencias Reuters y AFP