WikiLeaks: niegan la extradición de Julian Assange a EE.UU. por miedo a que se suicide

LA NACION
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LONDRES.- Una jueza británica rechazó la solicitud de Estados Unidos de extraditar al fundador de WikiLeaks Julian Assange para que enfrente cargos de espionaje. Al dar las razones, Vanessa Baraitser dijo que la decisión sería "opresiva" debido a su salud mental y que probablemente Assange se suicidará si es enviado a ese país.

Por su parte el gobierno estadounidense, que quiere juzgarlo por espionaje a raíz de la publicación de cientos de miles de documentos confidenciales, indicó que apelará el fallo. En el país podría condenarlo a hasta 175 años de prisión.

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Assange, australiano, de 49 años, conoció la noticia luego de que su abogada, Stella Morris, también su pareja, con quien tiene dos hijos, llegara al tribunal de Londres, donde se organizó una pequeña protesta a favor del acusado y de la libertad de prensa. "No extraditen a Assange, el periodismo no es un crimen" o "Liberen la verdad, excarcelen a Assange" se leía en los carteles que sostenían los manifestantes.

Ahora la decisión de la jueza puede ser recurrida por ambas partes, lo que podría prolongar la saga judicial que rodea a Assange desde 2010, poco después de que su web WikiLeaks publicase cientos de miles de documentos militares y diplomáticos confidenciales de Estados Unidos.

Entre algunos de los tantos datos publicados había un video que mostraba cómo helicópteros de combate disparaban contra civiles en Irak en 2007 y mataban a una docena de personas en Bagdad, incluidos dos periodistas de la agencia de noticias Reuters.

Antes de pronunciarse, la justicia inglesa examinó detenidamente en septiembre, tras meses de retraso debido a la pandemia de coronavirus, la solicitud estadounidense para asegurarse de que no fuera desproporcionada o incompatible con los derechos humanos.

Por temer que Assange, cuya salud física y mental pareció muy debilitada, se quitase la vida, la abogada Morris había entregado en septiembre a la oficina del primer ministro británico, Boris Johnson, una petición con 800.000 firmas contra su extradición.

Recluido en una prisión londinense de alta seguridad desde su detención en abril de 2019 en la embajada de Ecuador, donde vivió refugiado siete años, Assange podría ser condenado a 175 años de cárcel si la Justicia estadounidense lo declarase culpable de espionaje. Washington le reprocha haber puesto en peligro la vida de sus informantes con la publicación de los documentos secretos sobre las acciones militares estadounidenses en Irak y Afganistán, que revelaron actos de tortura, muertes de civiles y otros abusos.

Pero para su comité de apoyo, son "cargos con motivación política" que "representan un ataque sin precedentes a la libertad de prensa". "El mero hecho de que este caso haya ido a los tribunales, y que haya durado tanto tiempo, constituye un ataque histórico y a gran escala contra la libertad de expresión", afirmó ayer el redactor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson.

Tiempo atrás, la defensa del australiano, coordinada a nivel internacional por el exjuez español Baltasar Garzón, denunció que el presidente estadounidense Donald Trump quería hacer con él un castigo "ejemplar" en su "guerra contra los periodistas de investigación" y que Assange no tendría un juicio justo en Estados Unidos.

En mayo de 2020, el fundador de WikiLeaks sufrió otro golpe luego de que Suecia anunciara la reapertura de una investigación en su contra por denuncia de violación: Assange fue acusado de violación y otros delitos sexuales contra dos mujeres pero él siempre negó los cargos. Admitió las relaciones, que ocurrieron en 2010, pero advirtió que fueron consensuadas.

Agencias AP y AFP