¿Por qué Whakaari entró en erupción sin señales previas de aviso?

Vista aérea tras la erupción del volcán de la isla de Whakaari | Alan Gibson, Auckland Rescue Helicopter Trust, New Zealand

A primera hora de la mañana del 09 de diciembre la formación volcánica de la Isla de Whakaari, al norte de Nueva Zelanda, entró en erupción de forma repentina, expulsando toneladas de materiales desde su cono, y creando un penacho de cenizas y gases que alcanzó más de tres kilómetros de altura. La isla es un conocido destino turístico y en el momento de la erupción albergaba numerosos visitantes, algunos de ellos muy cerca del cráter donde se produjo la tragedia. Tras rescatar a algunos de los que se encontraban en los alrededores, las autoridades han confirmado ya trece fallecidos y esperan que el número aumente en las próximas horas puesto que, en el momento de la erupción, había 47 personas en la isla. Según las últimas noticias confirmadas, y tras realizar vuelos de reconocimiento, no se han detectado más signos de supervivientes en la zona, que en estas horas ha experimentado una nueva explosión.

En un mundo globalizado y repleto de redes sociales, las imágenes y videos en directo de las secuelas de la erupción han circulado rápidamente. Afortunadamente muchas de esas imágenes pertenecen a turistas que no llegaron a desembarcar y que se encontraban a una distancia segura de la erupción.

Una pregunta recurrente que suele aparecer en momentos trágicos similares es si se pudo evitar, si nuestro conocimiento actual del vulcanismo podría haber previsto esta erupción con antelación. Contactamos con David Calvo, investigador en el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) y presentador del programa Teleplaneta en RTVE, para conocer las claves de esta erupción en la isla neozelandesa.  

“Si bien es cierto que determinados tipos de erupciones presentan señales de aviso y sismografía previa, esta reciente erupción en Isla de Whakaari es de origen freático y en estos casos no podemos hacer nada… No existen indicios, la erupción se produce rápidamente e incluso minutos antes no podemos detectar señales que apunten a lo que va a ocurrir”, nos explica el vulcanólogo.

El sistema volcánico de Nueva Zelanda posee varios volcanes capaces de producir erupciones, muy explosivas y rápidas, en cualquier momento. Se denominan erupciones freáticas y poseen dos elementos: abundantes cuerpos de agua y fuentes de calor potentes. En Whakaari las fuentes de calor y el magma son poco profundos creando así sistemas hidrotermales muy extensos.

“Estas erupciones freáticas se desarrollan muy velozmente”, apunta David Calvo, “con muy poca o ninguna advertencia. No hay terremotos previos, no hay avisos… el calor entra en contacto con el agua y ésta se expande a una enorme velocidad, produciendo una erupción en cuestión de minutos.

La isla de Whakaari en Nueva Zelanda antes de la erupción | imagen wikicommons

El vulcanólogo Shane Cronin, Profesor de ciencias de la Tierra en la Universidad de Auckland, confirma estos supuestos en un artículo en The Conversation: “La erupción freáticas, impulsadas por el vapor resultante ocurren de manera repentina y sin advertencia. La expansión del agua en vapor se produce a velocidades supersónicas y el líquido puede expandirse a 1.700 veces su volumen original. Esto produce impactos catastróficos”.

Este tipo de vulcanismo es impredecible y se desarrolla en un abrir y cerrar de ojos, por lo que, en esta ocasión, nuestros conocimientos actuales no son capaces de prever con antelación una erupción de tipo freático.

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