El qué y porque desde Washington: La propuesta migratoria mexicana para Biden

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En esta fotografía de archivo del 3 de octubre de 2017, los trabajadores migrantes pasan sandía recién recolectada por una línea para ser cargada en un remolque de productos agrícolas en el campo de sandías de Mandujano Brothers Produce's, en Coyanosa, Texas. Según el Departamento de Trabajo, los extranjeros representan alrededor del 17% de la fuerza laboral y trabajan principalmente en el sector de servicios, recursos naturales, construcción, mantenimiento y transporte. (Jacob Ford/Odessa American, archivo AP)
Según el Departamento de Trabajo, los extranjeros representan alrededor del 17% de la fuerza laboral y trabajan principalmente en el sector de servicios, recursos naturales, construcción, mantenimiento y transporte. (ASSOCIATED PRESS)

En México se dice que el que pega primero pega dos veces. Y usted puede creer o decir lo que quiera acerca del presidente López Obrador de México, pero puede estar seguro de que él está convencido, de que la vieja conseja de adelantarse es una fórmula que da resultados.

Es obvio y evidente que en Washington al presidente Biden le urge hablar de inmigración, y que el deseo de Estados Unidos es que México continúe siendo su guardia migratorio. Washington quiere que los mexicanos sean buenos vecinos y que detengan en su frontera sur, a todos los que intenten cruzar territorio mexicano para llegar a Estados Unidos.

Por eso antes de venir a Washington, López Obrador se adelantó hablando de inmigración, pero no del mismo viejo concepto considerado por Estados Unidos, sino de algo totalmente nuevo.

El concepto migratorio mexicano

México propone un sistema regional en el que, no solo se hable de movilidad física de migrantes, sino de movilidad laboral.

La población de Estados Unidos crece a ritmos muy bajos de 0.1% y si no fuera por los inmigrantes tendría un crecimiento negativo. Su enorme población laboral también está disminuyendo porque los “baby boomers” están diariamente llegando en millones a la edad de su jubilación. Estados Unidos necesita trabajadores.

Se necesitan 1,2 millones de personas al año para que vengan a trabajar. A los estadounidenses jamás se les ha ocurrido que para cubrir a todos esos puestos de trabajo se puede armar un “sistema circular”. ¿Qué se quiere decir con eso? Bueno, francamente, eso significa emitir más visas de trabajo temporal y regulado.

El sistema circular ya opera en México, con más de 400.000 centroamericanos trabajando en migración circular. Esto es, trabajan por tiempos definidos y en proyectos específicos, sin quedarse a vivir en México y sin llevar con ellos a sus familias.

En su reunión del martes 12 de julio en la Casa Blanca, el presidente López Obrador propondrá crear un sistema totalmente nuevo. Un sistema que funcionara ya no de empresas con empresas, y/o empleadores estadounidenses con trabajadores mexicanos. No. La propuesta es para involucrar directamente a los gobiernos nacionales, porque según el presidente mexicano, para que esto funcione necesita ser de país a país, y funcionar de gobierno a gobierno. Un nuevo sistema circular migratorio, que no solamente incluya a los trabajadores del campo, o de las industrias del empacado de carne y los trabajadores manuales de todo tipo. Sino incluso a los trabajadores profesionales.

La propuesta incluiría revisar a fondo el sistema migratorio actual estadounidense y modificarlo, para que las personas que quieren trabajar puedan tener una forma regular, más rápida y sobre todo más ordenada para hacerlo. La otra opción es dejar todo como está ahora. En el que no todos ganan, sino, en el que todos sigan perdiendo.

Los inmigrantes en el mercado laboral estadounidense 

Los empleadores de EE. UU. dicen que es un momento difícil para encontrar y mantener talento laboral. Los trabajadores en este país están abandonando sus empleos y buscando otras oportunidades en otras industrias y otros tipos de empleos a tasas que marcan récords.

Así, diariamente son millones los puestos de trabajo que quedan vacantes sobre todo en industrias manuales, que tradicionalmente son las que ofrecen sueldos bajos y pocas prestaciones. Una de las razones de esta crisis laboral es que la gente de Estados Unidos durante la pandemia se dio cuenta de que estos eran trabajos que no les convenian.

Ahora una usted lo anterior, al hecho de que la inmigración laboral a EE. UU. se ha estado desplomando de menos a más. Es obvio que para el mercado laboral se necesita, un cambio con implicaciones que no solo sean potencialmente enormes, sino que también sean a largo plazo.

Saque usted cuentas

A mediados de la última década, EE. UU. estaba agregando alrededor de un millón de inmigrantes al año. Pero esos números, no sólo no crecieron, sino que disminuyeron durante la administración Trump. Y por si fuera poco se desplomaron aún más a números de crisis cuando estalló el COVID-19 en el 2020.

JPMorgan Funds, en un informe reciente sobre movilidad laboral, confirma lo anterior al escribir que, “la disminución laboral refleja políticas de inmigración más enérgicas, y las consecuencias de la pandemia. Ambas redujeron aún más la inmigración legal y juntas provocaron que algunos inmigrantes recientes regresaran a sus países de origen”.

En el 2020, la inmigración cayó a la mitad de su nivel de 2016 y el año pasado, se redujo a poco más de una cuarta parte.

De acuerdo con los cálculos del mismo Departamento del Trabajo de Estados Unidos, la fuerza laboral de EE. UU., tiene hoy 2 millones de inmigrantes menos de lo que tendría si la inmigración hubiera continuado en los niveles previos a la pandemia.

Esa brecha como dijimos se siente especialmente en las industrias que tradicionalmente pagan los salarios más bajos, como el de la atención de servicios de la hospitalidad, y el comercio minorista de servicios de alimentos. Pero, algo que hay que hacer notar, es que esto también afectó a la enorme industria creciente de la atención médica.

Considere usted que una escasez de inmigrantes también significa un mercado laboral menos dinámico en general. Los inmigrantes no solo tienden a ser más jóvenes que la población general de los EE. UU., sino que tienen más probabilidades de trabajar en las industrias y en los trabajos que tradicionalmente son despreciados por los estadounidenses. Otra característica de la inmigración es que esos mismos trabajadores tienden también a iniciar sus propios negocios.

México no solo piensa en los mexicanos

Muchos mexicanos están enojadísimos con López Obrador porque en todo incluye soluciones para Centroamérica. Aun sabiendo que las carencias mexicanas no han sido satisfechas. Y ahora en sus consideraciones migratorias, el presidente mexicano habla de incluir en este sistema de circulación migratoria a los migrantes de Centroamérica y a los de Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Brasil, y por supuesto Cuba.

Por eso, la propuesta mexicana es de un sistema regional que invierta y desarrolle formas de remediar las fallas y las carencias del sistema actual. Dicho de otra manera, hay que armar un nuevo sistema migratorio en el que los que quieran trabajar, tengan formas eficientes de solicitar los empleos y las visas. Lo que hay que cambiar es la ecuación de… “Necesitamos a alguien que venga a trabajar, pero no queremos que seas tú el que venga a trabajar”. Hoy Estados Unidos ofrece visados de trabajo, pero en números muy reducidos y ni México ni Latinoamérica están incluidos en esos visados.

Los problemas que esta propuesta mexicana tiene

Primero, cualquier cambio en los volúmenes migratorios en Estados Unidos es más un asunto del Congreso, que del presidente.

Segundo, Joe Biden no tiene el capital político para buscar un cambio estructural tan profundo.

Tercero, podría haber una apertura en trabajos manuales que nadie en Estados Unidos quiere hacer, pero no en los campos profesionales.

Este último también necesita una transformación inmediata para que lo demás funcione.

Los niveles educativos profesionales de México y de Latinoamérica tienen que hacerse más compatibles con los de Estados Unidos. Y aquí no es dudar, ni disminuir la capacitación profesional de los profesionales educados fuera de Estados Unidos, es simplemente mencionar una realidad de cómo esto se ve en los Estados Unidos. Y es más una cuestión de evaluaciones educativas que de transformaciones imposibles.

Por ejemplo, ¿sabe usted cuántos médicos estadounidenses han estudiado su carrera de medicina en México? La respuesta es miles. ¿Sabe usted por qué?, porque esta carrera en Estados Unidos puede sobrepasar en costo los cien mil dólares anuales. ¿Quién tiene 100 mil dólares para pagar por su educación profesional?

Tara Watson, reconocida profesora de economía del Williams College, escribe: ‘Los inmigrantes son especialmente cruciales en la enorme industria estadounidense del cuidado de la salud, en donde constituyen una parte desproporcionada del total de sus trabajadores’ … ‘Una de cada cinco enfermeras, y uno de cada cuatro asistentes de salud en Estados Unidos es inmigrante’.

Ahora considere usted lo siguiente; en el año 2021 se registró el crecimiento demográfico más lento desde que Estados Unidos fue fundado en 1776. Las tasas de natalidad de EE. UU., han estado cayendo durante años, ¿usted cree que esto va a cambiar? Es muy difícil, la nueva generación de milenios incluso está dejando de tener hijos al mismo ritmo que tuvieron sus padres y sus abuelos.

Con todo lo anterior, descontar la propuesta mexicana como irreal, es muy fácil, pero de que la idea de un nuevo sistema migratorio merece atención… de eso, no hay duda.

* Por casi tres décadas el periodista Armando Guzmán se ha ganado el reconocimiento en México y Estados Unidos por su cobertura en Washington. Puede seguirlo en los diferentes medios y plataformas, como radio, televisión, prensa escrita e internet.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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