Después de Walmart, el sindicato de Moyano avanza sobre otras empresas

Alfredo Sainz, María Julieta Rumi
·3  min de lectura
El gremio de Camioneros mantuvo paralizado el centro de distribución de Walmart en Moreno durante la semana pasada
Santiago Filipuzzi

A horas de la primera audiencia en el conflicto que mantiene con Walmart, en el Sindicato de Camioneros decidieron doblar apuesta y avanzar sobre otras empresas que cambiaron de dueño y a las que les exigen el despido e inmediata reincorporación de los afiliados de su gremio. En la mira del sindicato que lidera Hugo Moyano se encuentra la cadena de electrodomésticos Garbarino y hasta último momento se evaluó avanzar sobre Sodimac, aunque ahora la decisión de Falabella de retirar a la empresa de la venta frenó el proceso.

En el caso de Garbarino en las últimas horas los camioneros realizaron una asamblea en el centro de distribución de la cadena que fue adquirida hace unos meses por el empresario Carlos Rosales. En la firma desmintieron la existencia de un conflicto gremial. “Hicieron una asamblea en el centro de distribución como hacen cada mes y medio para controlar a las bases, pero no tenemos ningún conflicto, ni fue nada relevante. Es algo consensuado y no tiene implicancia en el día a día de la empresa”, afirmaron, al tiempo que negaron también el pedido de bono. “No hay ningún pedido, ni tenemos ninguna solicitud”, agregaron.

“No a los bloqueos”: duro reclamo empresario por el conflicto en Walmart, con mensajes en redes sociales

Desde el sindicato también desmintieron que haya una pelea, aunque sí confirmaron la existencia de un pedido de un bono de $100.000 para los 180 afiliados del centro de distribución de Garbarino en La Tablada. El bono sería entendido como una “compensación económica” por el cambio de manos de la empresa que, en junio pasado, fue adquirida por el empresario Carlos Rosales.

Antecedentes

El pedido de despido e inmediata reincorporación de los empleados -obviamente, con el pago de la indemnización- cuando una compañía cambia de dueños es una práctica que se utiliza en los servicios de recolección de residuos cuando se vence un contrato y se cambia de operador a través de una licitación. Ahora, Moyano lo quiere extender al resto de las empresas en las que tiene representación sindical, como los supermercados o las cadenas de electrodomésticos.

Esta intención, sin embargo, se chocó con la intransigencia del Grupo De Narváez, que a fin de 2020 concretó la compra de Walmart Argentina. La semana pasada la cadena de supermercados publicó una solicitada en los diarios fijando su posición. “Es una práctica ilegal, no prevista por ningún marco legal vigente, ni con la forma en que desarrollamos nuestra actividad en el país. Ante nuestra negativa, en las últimas dos semanas nos vimos condicionados por recurrentes medidas de fuerza encubiertas que derivaron en una caída del 75% en la distribución de alimentos básicos y en un desabastecimiento de productos esenciales a más de 1.000.000 de familias en todo el país”, explicaron en Walmart Argentina

Para intentar resolver el conflicto para mañana a la mañana está fijada la primera audiencia en el Ministerio de Trabajo. “En la primera audiencia por lo general no se pasa de la presentación de las distintas posiciones de las partes, pero el tema no viene fácil, porque en el grupo De Narváez están muy firmes en su decisión de no reconocer el derecho a no pagar una indemnización cuando efectivamente no se produjo ningún despido, sino sólo un cambio en la composición del capital accionario”, explicaron fuentes cercanas al conflicto.

https://www.lanacion.com.ar/economia/negocios/quien-es-francisco-narvaez-el-empresario-le-nid2501936/

Apoyo sectorial

Hoy también se conoció un comunicado de parte de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) que manifestó su “preocupación” ante el conflicto entre el Sindicato de Camioneros y la empresa Dorinka (ex Walmart), y pidió “razonabilidad de las demandas y expectativas” gremiales. La entidad que preside Alfredo Coto también sostuvo que las demandas sindicales planteadas a la compañía generan “distorsiones y privilegios de unos trabajadores por sobre el resto, y desalientan a los empresarios dispuestos a realizar inversiones que fomentan el crecimiento y desarrollo”.