Vuelven a la vida jaguares rescatados

Julio Fentanes Cetina
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Las hembras de jaguar Nicté Ha y Celestún Petén rescatadas a punto de morir hace cuatro años y medio, en Calakmul, Campeche, fueron reintegradas a su estado natural de vida salvaje, luego de un programa especial para que no murieran y posteriormente se adaptaran a vivir en libertad.

La Fundación Jaguares en la Selva experimentó su recuperación a través de métodos con la menor intervención del hombre, se trataba que cuando estuvieran listas regresaran a su hábitat natural y puedan reproducirse. Son animales en peligro de extinción.

Después de varios años de fortalecerlas y en ahora en etapa juvenil, “las diosas doradas” como les llaman en la Fundación, fueron trasladadas a Quintana Roo, donde se les colocó un GPS y un chip que pudiera captar información de su vida silvestre que enriquezca las investigaciones en beneficio de los animales.

Las dos hembras fueron a una zona semiselvestre adaptada como simulador, donde las entrenaron para que pudieran incorporarse a la vida natural en su propio entorno, pero tenían que aprender a cazar, y realizar todas las actividades que hacen los de su especie.

El 11 de marzo de este año, fue el día que finalmente se incorporaron a su hábitat, con todas las herramientas necesarias para sobrevivir mientras encuentran pareja y cumplen con el ciclo de vida.

En el marco de este rescate de la Fundación Jaguares en la Selva, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) firmó un acuerdo con la ONG para apoyarlos en su tarea, y también dar cumplimiento a la normativa que obliga al Proyecto del Tren Maya a cumplir con las medidas de mitigación ambiental establecidas por la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat), como una de las condiciones para su operación.

Con la liberación de las jaguares, Fonatur puso en marcha el proyecto Grupo de Atención Técnico Operativa (GATO), que consiste en la instalación de 7 Unidades de Manejo Ambiental a lo largo de la ruta del Tren Maya para realizar el monitoreo de la fauna liberada y supervisar su proceso de readaptación.

A través de un boletín, el Tren Maya considera que esta estrategia de conservación busca contribuir de forma histórica a la repoblación de jaguares y de otras especies que conforman el ecosistema de la región.