Vuelta a clases: ¿Cuál es el plan para garantizar la presencialidad en las aulas?

Soledad Vallejos
·8  min de lectura

El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, lo repite casi como un mantra: "Nuestra voluntad es que todas las escuelas estén abiertas. Que la presencialidad sea el ordenador del ciclo lectivo 2021". Y mientras recorre el país y conversa con los gobernadores provinciales para tejer consensos en esa dirección,las voces que agrupan a los gremios docentes se plantan y dicen que las condiciones sanitarias no están dadas, y que si los docentes no reciben la vacuna a tiempo, no van a acompañar el inicio de clases en las aulas.

Más allá de los discursos, de las voluntades políticas y de las advertencias de los sindicalistas, para que las clases arranquen con los chicos sentados en sus pupitres y no en sus casas frente a una pantalla de computadora, en el mejor de los casos, hacen falta -dicen los expertos-, esquemas de trabajo sólidos, una planificación ajustada y programas didácticos diseñados para una modalidad de enseñanza dual, porque la virtualidad seguirá presente en el próximo ciclo lectivo. ¿Qué están haciendo los directores de las escuelas, los docentes, los pedagogos, los gremios y también las agrupaciones civiles, con madres y padres que se involucraron de lleno para tener peso en las decisiones?

Alejandra Bonato, secretaria de Ctera: "La circulación de coronavirus dentro de una escuela es tan alto como el de una fiesta clandestina"

En algunos sectores del ámbito educativo, confiesan que necesitan un horizonte más claro para planificar el regreso. No les alcanza con una fecha de inicio, quieren recibir un eje normativo de las autoridades de cada jurisdicción para sentarse a diagramar cómo será este año escolar, después de haber atravesado por un 2020 que dejó a más de un millón de estudiantes afuera del sistema. En otros casos, y aún sin directivas concretas, hay colegios que avanzan en el diagrama de un esquema dual, con los rompecabezas de las burbujas y la definición de los contenidos que se darán en cada una de las distintas modalidades, presencial y virtual. Por otro lado, hay pedagogos que decidieron dedicar el verano a terminar de diseñar programas didácticos de aceleración de aprendizaje para que los chicos puedan recuperar en menos tiempo los contenidos que no aprendieron el año pasado. Y están las cámaras, las asociaciones civiles, y los padres, con acciones concretas que van desde la capacitación docente, los amparos judiciales y hasta los acuerdos de palabra con la propia comunidad educativa para tener un plan B: habilitar las casas de familia como aulas alternativas. "Esto no es lo que queremos, pero el Gobierno parece empujarnos a tomar este tipo de decisiones", reclaman con enojo.

Aceleración de aprendizajes y reagrupamiento

"Hay una actividad importante en el ámbito académico con la producción de herramientas enfocadas en programas de aceleración de aprendizajes, y también nuevos marcos didácticos, de agrupamientos de alumnos ya no por grado, sino por nivel de conocimiento", adelanta Claudia Romero, profesora e investigadora a tiempo completo del área de Educación de la Universidad Di Tella. Romero da como ejemplo a los chicos que van a estar en segundo grado. Algunos aprendieron a leer y a escribir y otros no, porque el método de lectoescritura que se utiliza en la Argentina tiene un enfoque constructivista, interactivo y eminentemente social. "Se aprende a escribir viendo escribir a otros chicos, algo que es muy difícil de replicar a la distancia. Lo que se perdió el año pasado es la esencia de la experiencia escolar, que se caracteriza por un encuentro entre pares y con adultos que no forman parte de la familia. Por eso hubo escuelas que ante este escenario aplicaron el sistema de agrupamientos por nivel y no por grado, y funcionó muy bien. Esta es una modalidad que debería replicarse porque este año también habrá un espacio de escuela remota, y la tecnología puede ser una aliada en estos casos", opina la especialista.

A Enzo Aguirre, que es maestro de matemática de la Escuela Multinivel de Arquitas, en el departamento tucumano de Tafi Viejo, a 1700 metros de altura sobre el nivel del mar, le gustaría tener como aliada a la tecnología para alternar la presencialidad con clases remotas, pero el único socio durante la cuarentena fue el Whatsapp."Es la única escuela de alta montaña de la provincia que no cuenta con servicio de internet. Pero desde el Ministerio de Educación nos llegó la notificación que se va a instalar un piso tecnológico para nuestros alumnos. Esto incluye las antenas y la distribución de netbooks, que aún no está claro si son para cada alumno o para la escuela. Eso es importante saberlo cuanto antes para planificar la estrategia. El año pasado no tuvimos ningún encuentro presencial a pesar de que figurábamos en un listado de escuelas que iban a ser las primeras en volver en agosto, ya que tenemos una población escolar menor a 100 alumnos. Pero la pandemia se recrudeció y no pudimos", se lamenta el maestro, que de todas formas ya trabaja en la adaptación de los contenidos de la unidad pedagógica 2020/2021, porque hubo chicos con los que el año pasado no tuvo chance de conectarse, ni siquiera por Whatsapp.

Un manual para el aula y otro para el Zoom

En la escuela porteña Arlene Fern, de nivel inicial y primario, apuestan a maximizar los espacios de presencialidad . Tienen aulas grandes, ventiladas y pocos alumnos. De todas maneras, saben que existirá un esquema combinado, y el plan encarado durante los meses de receso está centrado en definir cuáles serán los contenidos que se darán en el aula y cuáles los temas que se abordarán vía Zoom, o de manera asincrónica. "Los más complejos, los contenidos nodales y los que necesiten de la construcción social que solo se genera en el aula son los que se enseñarán de modo presencial. Ese será el eje de trabajo, que se complementará con la enseñanza remota y actividades más personalizadas con los alumnos que lo necesiten", cuenta Gabriela Krichesky, directora del colegio. Una estrategia similar es la del equipo que conduce el Norbridge High School, que transitó "con mucho éxito" los encuentros virtuales durante el año pasado. "Eso nos pone en ventaja para organizar las burbujas en modalidad mixta, con una cantidad de alumnos que permita un distanciamiento seguro y en grupos de condiciones similares", agregan desde la dirección de la escuela.

Para Gustavo Zorzoli, ex rector del Colegio Nacional Buenos Aires, y actualmente director de la Escuela de Formación Olímpica, hay que diseñar un cronograma de clases presenciales/virtuales a medida para cada institución. "No creo en las decisiones centralizadas para estos temas. Hay que intentar un regreso pleno en los niveles inicial y primario, uno mixto en el secundario y privilegiar allí la presencialidad del primero y último año de ese nivel, y mantener la virtualidad casi plena en el nivel superior, salvo en las carreras donde las práctica en contexto sean indispensables. Para que un modelo así funcione de forma aceptable mientras se vuelve a la normalidad, hay que suministrar internet y dispositivos electrónicos a los estudiantes de los sectores vulnerables", opina el académico y referente del observatorio Argentinos por la Educación, que es una de las organizaciones que también impulsó la campaña #ALasAulas.

"Lo que hagamos entre todos los argentinos en estos meses de verano determinará las posibilidades reales para lograr que los chicos estén en las aulas. La comunidad educativa ya no es la misma, la escuela no va a ser la misma que conocíamos antes, y contamos con más herramientas y estrategias pedagógicas que se están trabajando para mejorar en este año. Sabemos que la virtualidad trajo muchas oportunidades de enseñanza-aprendizaje pero también esa experiencia fue muy inequitativa. Por eso es tan importante trabajar para acercar equipamiento, conectividad y mucho acompañamiento. El mayor desafío será aprender a movernos en escenarios híbridos", señaló Anabella Serginesse, directora de programas de Asociación Conciencia y vocera de la campaña, que ya juntó más de 150.000 firmas con el objetivo de que "la educación sea una prioridad en 2021".

Un Estado "bobo" y aulas en las casas de familia

Desde Padres Organizados, otro movimiento que nació en septiembre pasado para lograr que los estudiantes vuelvan a la escuela, se presentaron dos recursos de amparo y están en camino un tercero. También hubo movilizaciones, reuniones con las autoridades de los colegios, de los ministerios y distintas cámaras para conocer el balance de lo sucedido en 2020 y también los proyectos que se van a implementar este año. "En general, las respuestas fueron bastante insatisfactorias porque no se vislumbran planes bien diseñados aún. Se habla bimodalidad, pero sin mayores precisiones ni distinciones entre los niveles educativos, inicial, primaria y secundaria, ni tampoco se diferencian los distritos, urbano-rural y las localidades pequeñas", resumió María José Navajas, una de las voces de la organización.

Adriana Puiggrós, asesora de Alberto Fernández: "No tiene sentido empezar las clases en febrero como quiere Horacio Rodríguez Larreta"

En representación de los gremios, Sergio Romero, secretario general de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), acusa a un Estado "bobo". Reconoce que 2020 fue un año perdido, pero dice que no hay garantías suficientes para pensar en un regreso seguro a las aulas."La presencialidad necesita de consensos, de una mayor inversión y de la vacunación para los docentes. Las familias también tienen que tener confianza para volver a mandar a sus hijos a la escuela", argumentó Romero.

"Muchos creemos que al final, las autoridades del gobierno provincial van a hacer lo que quieran, presionados por actores que hoy tienen mucho más peso que los padres y las madres. Y nosotros vamos a tener que organizar con nuestra comunidad educativa para ver cómo podemos sostener algún tipo de presencialidad en casas se familia. Esto no es lo que queremos. Pero el Gobierno parece empujar a las familias a estas decisiones y les está diciendo: ´arréglense solas´", cerró Ana Corominas, maestra y madre de cuatro hijos del partido de San Miguel.