El “votante plataforma” no se informa… pero vota

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recorida eleccones - Créditos: @Alejandro Guyot

En nuestras investigaciones sistemáticas, uno de cada cuatro encuestados señalan haberse alejado de la coyuntura política (hace meses que venimos explorando esta tendencia creciente, abarcándola desde diversas metodologías). Desde Isonomía lo llamamos “votante plataforma”. Esto no intenta ser una crítica a los medios de comunicación sino todo lo contrario, es un gigantesco llamado de atención a la clase dirigente. Poco de lo que ocurre en la “cosa pública” cambia el metro cuadrado del ciudadano. Hartos de no recibir buenas noticias, o ver como las discusiones políticas no mejoran su día a día, estos votantes elijen cuidarse.

La pandemia fue un catalizador de este proceso. Les duele Argentina, sufren su situación personal. Y por eso dejan de informarse para virar hacia series, música, videos o lecturas de ficción. “Me informo por redes sociales” crecía como respuesta en las mediciones de patrones de consumo de medios de hace algunos años, pero los algoritmos vienen mutando. Nos muestran lo que entienden que nos puede gustar. Y la política no nos gusta. Y queda invisibilizada.

Y no es una tendencia meramente local. Lo hemos visto en diversas campañas donde participamos. El último Reuters Digital News Report de 2022 señala los cinco países del mundo donde más bajó el consumo de noticias en los últimos años: Brasil, Estados Unidos, Reino Unido, España y Argentina. En cuatro de esos cinco países ocurrieron terremotos políticos sorpresivos.

El “votante plataforma” se resguarda para evitar malas noticias. Y es una decisión reactiva. La política dio un primer paso alejándose y este votante resuelve alejarse aún más. Hay un corte etario, sí. Los menores de 25 son más propensos a ser parte de este fenómeno. Pero tan adversa es la realidad argentina que también vemos crecer este fenómeno en mayores de 50, históricamente los más informados. Crecen así frases como “son todos lo mismo”, “no me importa enterarme porque no puedo cambiarlo” o “prefiero aislarme para cuidarme”. En la desinformación encuentran una virtud. La información no solo es inútil (porque no cambia su realidad) sino que es dañina.

De todas maneras, estos ciudadanos votan. Y no por obvio este dato es menos relevante. Si bien es algo más baja que el promedio general, el 73% de este “votante plataforma” tiene una predisposición a votar media-alta. Son ellos quien definirán la próxima elección. Hasta el momento, no se sienten demasiado cercanos a ninguna propuesta de ninguna de las opciones disponibles. Es necesario un camino de construcción de legitimidad para poder convencer a este votante sobre cómo salir de este laberinto. Es un desafío mayúsculo para liderazgos que se van consolidando cada vez más dentro de su propio círculo de influencia, pero no terminan de ser eficientes para crecer por fuera.

La inflación y la inseguridad no necesitan de los medios modernos ni tradicionales como vehículos para llegar a las casas de los argentinos. Hasta el más aislado de los votantes plataforma sabe que las cosas en el país están mal porque con cada compra del supermercado ve subir los precios, y porque cuando pone un pie en la calle lo hace con miedo. Aunque los ojos no vean, el corazón igual lo siente.

* El autor es director de la consultora Isonomía