Cómo volver a estar en sintonía con tu adolescente

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Cuando comenzó la pandemia, Antoinette Taft se sintió incapaz de conectarse con su hijo Noah. Para Taft, y para padres como ella, mantener una conexión emocional significativa con un adolescente durante la pandemia ha sido una tarea titánica. (Adria Malcolm for The New York Times)
Cuando comenzó la pandemia, Antoinette Taft se sintió incapaz de conectarse con su hijo Noah. Para Taft, y para padres como ella, mantener una conexión emocional significativa con un adolescente durante la pandemia ha sido una tarea titánica. (Adria Malcolm for The New York Times)

Cuando comenzó la pandemia de coronavirus, Noah, el hijo de Antoinette Taft, que entonces tenía 12 años, desapareció en un mundo de pantallas. Pasaba horas solo en su habitación, jugando Fortnite y otros videojuegos. Cuando Taft, de 50 años, trató de sacarlo de ahí, él se indignó y suplicó que le dieran un dispositivo. En su peor momento, se conectaba entre 16 y 17 horas al día.

“Me da vergüenza decir que descubrí que ponía una alarma para jugar con sus amigos de la costa este a las 4 o 5 de la mañana”, narró Taft, quien vive en Albuquerque y tiene otros cuatro hijos.

Antes, ella y Noah tenían una relación cálida y amable, pero cuando empezó la pandemia ella “ya no pudo acercarse a él”, comentó Taft. Noah, quien ahora tiene 14 años, eludía sus quehaceres en casa y tareas escolares. Cuando su madre intentaba hacerlo entrar en razón, él azotaba las puertas y gritaba.

Para Taft, y para padres como ella, mantener una conexión emocional significativa con un adolescente durante la pandemia ha sido una tarea titánica y el origen de esa desconexión podría residir en los problemas emocionales de los niños: En una encuesta de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, más de una tercera parte de los alumnos de secundaria señaló haber tenido problemas con su salud mental durante la pandemia; el 44 por ciento aseveró haber tenido sentimientos persistentes de tristeza o desamparo, un aumento de casi el 37 por ciento en 2019. Al mismo tiempo, las estimaciones sugieren que el tiempo promedio que pasan los adolescentes usando pantallas podría haberse duplicado durante la pandemia, una tendencia que los investigadores creen que puede estar contribuyendo a empeorar la salud mental de los adolescentes.

Tratar de establecer una conexión con un adolescente en esas circunstancias quizá parezca imposible, pero fortalecer el vínculo emocional con él resulta útil a largo plazo. Las relaciones sólidas entre padres e hijos están relacionadas con niveles más elevados de autocontrol en los adolescentes, así como una mayor autoestima. Las investigaciones también sugieren que los adolescentes por lo general quieren y admiran a sus padres, y que quieren pasar tiempo con ellos, aunque estén descubriendo cómo ser más independientes.

El New York Times habló con varios expertos en desarrollo adolescente que compartieron sus sencillas estrategias para volver a conectarte con tu hijo adolescente, ya que muchos niños vuelven a la escuela por tercera vez desde el inicio de la pandemia

BAJA TUS EXPECTATIVAS EN CUANTO AL SIGNIFICADO REAL DE ‘CONEXIÓN’

Noah redujo el uso de pantallas, lo que ha mejorado la relación con su madre. Las estrategias que pueden ser útiles para los adultos que están demasiado pendientes de sus teléfonos también pueden beneficiar a los adolescentes, como tener un ayuno del tiempo en pantalla o reservar un rato para que estén alejados de sus dispositivos. (Adria Malcolm para The New York Times)
Noah redujo el uso de pantallas, lo que ha mejorado la relación con su madre. Las estrategias que pueden ser útiles para los adultos que están demasiado pendientes de sus teléfonos también pueden beneficiar a los adolescentes, como tener un ayuno del tiempo en pantalla o reservar un rato para que estén alejados de sus dispositivos. (Adria Malcolm para The New York Times)

Cuando un preadolescente o un adolescente se muestra hosco o distante, tal vez no se deba solo a sus cambios hormonales; es normal que los jóvenes se alejen de sus padres a medida que se van desarrollando. Por ejemplo, las investigaciones demuestran que el cerebro de un adolescente está programado para desconectar la voz de su madre para escuchar otras menos familiares.

“Todos los adolescentes ponen a prueba los límites de la independencia”, aseveró Jessi Gold, psiquiatra de la Universidad de Washington en St. Louis.

Con eso en mente, Julie Ross, directora ejecutiva de la organización de educación para la crianza Parenting Horizons y autora del libro “How to Hug a Porcupine: Negotiating the Prickly Points of the Tween Years”, dijo que los padres deben moderar sus expectativas sobre cómo es una conexión sólida durante los años de la preadolescencia y la adolescencia. Sí, algunos adolescentes se mantienen muy cerca de sus padres, pero no es necesario tener conversaciones profundas y significativas para tener una relación sana y de confianza.

“Los adolescentes no están ‘en sintonía’ con nadie, en muchas ocasiones ni siquiera consigo mismos”, señaló Ross. En lugar de eso, anima a los padres a esforzarse por estar en sintonía con sus hijos adolescentes, lo que a menudo puede hacerse observando su lenguaje corporal o la manera en que se relacionan con sus compañeros.

Presta atención a sus cambios de humor o de comportamiento, como los cambios en su rendimiento escolar o las diferencias en los patrones de alimentación o de sueño que se prolongan durante semanas o meses, lo que puede ser indicativo de un problema mayor, como la depresión o ansiedad.

“Si se aíslan por completo o parecen estar muy, muy enojados con todo el mundo, son señales de alarma”, comentó Gold.

MUESTRA CURIOSIDAD POR SUS INTERESES

Ross cree que la mejor manera de establecer una conexión con los adolescentes es hablar con ellos sobre sus intereses. Eso no significa que haya que compartirlos, pero sugiere que los padres mantengan una “actitud de curiosidad”.

Cuando uno de sus hijos era adolescente y estaba muy involucrado con los juegos en línea que a ella le resultaban incomprensibles, Ross pudo establecer un vínculo con él haciéndole preguntas sobre la estrategia del juego, pero muchos intereses banales pueden ofrecer oportunidades de conexión. Para acercarse a su hijo adolescente, una de las clientas de Ross averiguó cuál era su bebida favorita en Starbucks para llevársela después del entrenamiento de fútbol. Katherine Ort, jefa del servicio de psiquiatría infantil y adolescente del Hospital Infantil Hassenfeld de la Universidad de Nueva York Langone, dijo que tal vez sea suficiente ver juntos los videos favoritos de los adolescentes en YouTube o TikTok.

Mantener el foco de las conversaciones en los intereses del adolescente puede ser muy útil si tu hijo no es muy conversador.

“Hacer que les emocione conversar sobre algo que les interesa puede darte mucha información y ayudarte a conectar con ellos sin anunciarlo como: ‘Me gustaría hablar de X, Y y Z en este momento’”, señaló Ort

HAZ QUE VALGA LA PENA QUE APAGUEN LAS PANTALLAS

Las estrategias que pueden ser útiles para los adultos que están demasiado pendientes de sus teléfonos también pueden beneficiar a los adolescentes, como tener un ayuno de pantalla o reservar un tiempo para alejarse de sus dispositivos. Establecer esos sacrificios es importante, añadió Ort. Los ayunos de pantalla pueden convertirse en un asunto familiar.

Si el objetivo no es solo conseguir que los adolescentes reduzcan el tiempo que pasan frente a la pantalla, sino atraerlos para que pasen ese tiempo creando un vínculo contigo de manera voluntaria, tienes que hacer que la alternativa sea tan atractiva como el dispositivo, explicó.

Para averiguar cómo podrías hacerlo en el caso de tu hijo adolescente, hagan una lluvia de ideas juntos. Ross ha trabajado con padres que han creado un vínculo con sus hijos adolescentes mediante juegos repugnantes como Cartas contra la Humanidad, que apelan a su sentido del humor y aligeran el estado de ánimo. Tal vez tu hijo quiera pasear al perro contigo o que vayan juntos a probar un restaurante nuevo. Lo importante es encontrar una opción sin pantalla por la que expresen un interés genuino.

TRATA DE NO JUZGARLO Y DALE TIEMPO

Como escribió la psicóloga Lisa Damour, en The New York Times, una de las razones por las que los adolescentes no hablan con sus padres es que les preocupa que su madre o su padre “reaccionen de manera equivocada”, sobre todo si externan cosas como que les está yendo mal en la escuela o experimentan con drogas.

Por supuesto, las normas y la estructura son esenciales y todos los padres juzgarán a sus hijos en algún momento, pero todas las expertas entrevistadas insistieron en la importancia de darles a los adolescentes la oportunidad de expresarse libremente, pero asumiendo la responsabilidad.

“Los adolescentes acudirán a ti con más frecuencia si no sienten que cada vez que lo hacen reciben un sermón”, afirmó Gold. “Así que, cuando te hablen, haz lo posible por validar sus emociones y no juzgarlos por lo que dicen”.

Para Taft, reservar 15 minutos al día para que ella y Noah puedan tener una conversación sincera sobre su mundo (ya sea sobre algo importante, como un problema con los amigos en la escuela, o sobre algún detalle mundano de su videojuego) ha ayudado a que poco a poco vuelvan a estar juntos. También han asistido a sesiones de terapia familiar en línea, durante las cuales ella ha aprendido estrategias para mantener límites más firmes en lo que respecta el tiempo de pantalla.

Noah sigue pasando unas cuatro horas al día conectado, más de lo que desearía Taft, pero también pasó el verano yendo a una academia de liderazgo y a un campamento de pesca, donde pudo estar al aire libre y reconectarse con sus compañeros. Esto ha ayudado a su estado de ánimo en general y Taft confía en que el nuevo año escolar será bueno, tanto para Noah como para su relación.

“Poco a poco”, dijo, “la comunicación se ha restablecido entre nosotros”.

© 2022 The New York Times Company